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Amante de los animales… La naturaleza de Frida Kahlo

junio 5, 2018 by Isabel Pinto en Mestizos Magazine

Andrógina, uniceja, comunista, animalista, y una de las artistas más importantes del siglo XX. Nos inspiramos en sus trabajos, su arte, sus atuendos y también en esta conexión sincera con todo lo que la rodeaba.

Por Carolina Palma Fuentealba.

La naturaleza se transformó en un factor decisivo en su arte. Los animales, plantas y flores como las buganvilias –que decoran sus conocidas coronas de flores– aparecen en muchos cuadros y fotografías. La vida de Frida Kahlo es reconocida por millones de personas; no sólo admiran su fortaleza frente a sus precaria salud –recordemos que sufrió de poliomelitis y tuvo más de 30 operaciones– sino que reconocen en ella una feminista que rompió con los estereotipos de género y no olvidó nunca sus raíces.

Poseedora de una personalidad curiosa, nunca dejó de buscar y apreciar la belleza en la vegetación y los animales. Pero. ¿sabías de su amor hacia sus mascotas? Vivía con perros y gatos en La Casa Azul, de Coayacán, en Ciudad de México, el lugar que la vio nacer, disfrutar su amor con el muralista Diego Rivera y que finalmente la despidió.

Cobijaba a perros y gatos, pero también a mascotas no tradicionales que ahora serían impensables, tanto en esa como en la de San Ángel. Convengamos que hablamos de otra época, donde todo se podía y no se cuestionaba. Dentro de su “manada” se cuentan monos, ciervos, guacamayos, loros, un águila y pavos.

Si revisas sus obras verás preciosos autorretratos con estos animales, en un ambiente relajado y natural, como en “Autorretrato con mono” o “Autorretrato con mono y el señor Xólotl”. ¿Quién era Xólotl? Un perro de Frida, típico de México. Los Xoloitzcuintles son perros prehipánicos, sin pelaje y muy alegres, que demostraron el orgullo por sus raíces indígenas. Para Frida no eran sólo animales, sino parte de su familia y también una forma de expresión artística.

Diego Rivera también compartía su amor hacia los animales, especialmente hacia los perros y monos. Se cuenta que uno de sus favoritos era Fulang Chang, un mono araña traído del sureste mexicano que no quería a Rivera, y lo rasguñaba. Otro “chango” querido era “Caimito de Guayabal”, el cual tenía pareja, mona que sí estaba muy apegada a Diego y que incluso habría tratado de atacar a Frida.

El año pasado la escritora Mónica Brown realizó el libro ilustrado “Frida Kahlo and Her Animalitos”, título elegido como Mejor Libro Ilustrado Infantil 2017 por el New York Times. Brown describe la vida de la pintora mediante esos animales, y pone en relación aspectos de su personalidad con los rasgos característicos de esas mascotas. Por ejemplo, que la ropa de Frida era tan colorida como las plumas de su loro, o era tan independiente como su gato.

En otras obras, como “Autorretrato con collar de espinas y colibrí” o “Pensando en la muerte”, la vemos en medio de animales pero también rodeada de una tupida vegetación. La amaba, especialmente la propia de México, tanto que incluso estudió libros de botánica. En la Casa Azul tenía calas, diversos tipos de cactus –afición que dicen sacó de su amante ruso, León Trotsky–, una palma, fresnos, jacarandás y flores, como rosas, jazmines y no me olvides. Sin duda, sus icónicas fotografías con coronas de flores demuestran sus deseos profundos de mimetizarse con la tierra.

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