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Tere Abumohor: La chilena que hace montañismo con su perro

junio 3, 2018 by Carla Ingus en

Es vegetariana desde los 9 años, compitió en mountainbike a nivel internacional y es una de las blogueras de viajes más destacadas de nuestro país. Aquí nos presenta a Lucas, un perrito que rescató en un cerro y se transformó en su compañero, incluso, en montañismo.

Desde los 9 años es vegetariana. En su infancia era normal ver documentales de animales que le hicieron entender muy pronto su importancia en nuestra vida. “Desde muy chica los vi como hermanos, amigos. Crecí con perros, gatos, conejos, loros, y cuando asocié que el pedazo de carne que me comía era también un animal, todo cambió. Estaba en el campo, vi un cordero vivo y después muerto. Me di cuenta que para satisfacer la gula había que matar a estos seres que consideraba mis hermanos. Y, como no me como ni a mis amigos ni hermanos, dejé de comer carne”, relata Teresa Abumohor (30), deportista, viajera y conductora.

Su mamá pensaba que no comería durante un corto tiempo, pero nunca más volvió a comer carne de algún animal. Incluso pasó por una etapa vegana, es decir, no consumía leche, huevos o queso. A los 14 años la llevaron al nutriólogo, porque estaba muy delgada, aunque nunca tuvo deficiencia. Su cuerpo cambió cuando comenzó a practicar deporte de forma profesional: compitió cinco años en mountainbike a nivel internacional.

“Jamás necesité un pedazo de carne. Generalmente comía más legumbres y mucha verdura, quínoa, arroz integral para reemplazar la deficiencia calórica que implica hacer tanto deporte, pero jamás me faltó hierro ni nada. Siempre saqué las vitaminas y minerales de las verduras y frutas. Nunca tuve enfermedades y me recupero rápido de las lesiones. He leído que existe una tendencia en los deportistas en mantener una dieta vegetariana”, explica.

Ahora corre, practica kayak y realiza trekking, pero no sola. Desde que llegó Lucas (6) a su vida el 2014, se convirtió en su compañero de trekking. Tanto que incluso tiene su propio Instagram: @perrito.aventurero. En muchas oportunidades se encuentra con perros en el cerro y los entrega en adopción a través de sus redes sociales @tere.abumohor. “Mi sueño es tener algún día un refugio animal. Es la mejor forma de devolverle a la vida lo que te ha dado. Ya estar viva es una suerte, y más en mi realidad actual, que puedo viajar y cumplir mis sueños”.

Eres una viajera destacada. ¿Qué lugar nos recomiendas para ver animales en estado salvaje?

Kenia, en África, es un destino top one para ver animales en libertad. Si vas a la reserva Masai Mara están libres, y eres tú quien va en un jeep buscándolos. Los ves en su día a día. Es hermoso.

¿Dejaste de visitar algunos lugares por los animales?

En general, los zoológicos. No los visito, pero tengo un tema: para hacer conciencia hay que mostrarles a los niños cómo hacerlo. Si no ven a los animales de cerca, les darán lo mismo. Si los ven con detalle, generarán más empatía. Pese a eso, no los defiendo.

¿Cuándo nació tu conexión con los perros?

Desde siempre los cuidé, les daba comida, estaban dentro de la casa, pero nunca sentí tanta conexión como con Lucas. A Lucas lo encontré en la calle, con Lucas nos elegimos. En el 2014 estaba entrenando en bicicleta con mi ex pololo, camino a Farellones. Teníamos la comida de entrenamiento, vino un perro grande y le dimos toda la comida que teníamos. De repente, llega este perro con sarna, cochino, con pelos por todas partes, y se nos mete al auto justo cuando llegamos a entrenar.

¿Y qué hicieron?

Fuimos a entrenar no más, y dijimos que si seguía ahí cuando volviéramos, veríamos qué hacer. A los cinco kilómetros de pedalear nos miramos y nos devolvimos a ver cómo estaba. Lo metimos al auto y no quería comida, solo quería amor. ¡Me langüeteaba! Fuimos a preguntar de quién era a unos trabajadores del sector, y nos dijeron que lo habían ido a botar hace una semana. Igual subí la foto a Internet, pero nadie lo reclamó. Me lo llevé a mi casa, le hice un baño sanitario y después él pasaba arriba de mi pecho, mirándome con cara de amor. Nos elegimos para siempre, lo adopté como un hijo. Me acompaña en todas, en los momentos felices y no tan felices.

¿Qué actividades realizan juntos?

Desde el día uno empecé a salir con él. Me acompañaba mientras hacía trámites y lo pasaba súper bien. Ahora saluda a todo el mundo. Después lo llevé al cerro a caminar 10 minutitos, cada día íbamos más rato. ¡No se quería subir al auto después! Me acompañó hasta a una carrera de trail running, entrenábamos corriendo 10 o 20 kilómetros, y él feliz.

¡También acampan!

Sí, practicamos montañismo juntos y duerme dentro de mi saco de dormir (ríe). Se despierta a la misma hora que yo y me pide salir al baño con su carita. Cuando hace mucho frío, como en los glaciares, no le gusta, ahí lo llevo en mi mochila, pero igual sigue feliz. Hemos ido al Cajón del Maipo, a El Morado, y fuimos al glaciar Exploradores. Él tenía sus zapatos especiales para caminar, pero no le gustan, así es que se fue arriba de mi mochila. Lo he llevado a andar en kayak también. Se sube adelante y anda feliz.

¿No te da miedo que se caiga?

No, le pongo flotador de perro. A veces le gusta bajar a nadar un poco, y luego vuelve al kayak y lo subo. Hoy venden de todo para los perros, como este arnés para aventura (con una manilla arriba) para ayudarlo a subir las rocas cuando hacemos trekking. Una vez hicimos una travesía del Cajón del Maipo a camino Farellones, y estuvimos tres días cruzando la cordillera los dos solos. ¡Es el que más disfruta!

Tremenda compañía.

Lucas es mi mejor amigo, mi apoyo emocional. Él sabe cuándo estoy triste, y me ayuda, me hace cariño, me pide salir. Siempre he confiado más en los animales que en la gente.

¿Nos das algún consejo si queremos empezar a salir con nuestro perro de trekking?

Es importante que vaya con correa si es medio loco, porque se puede escapar. Con mi hermana, que es veterinaria, partimos @adventure_dogs_trekking, donde hacemos paseos al cerro con tu perro con guía profesional, fotógrafo y otro veterinario. Ahora ese emprendimiento es solo de ella.

Además vives con un loro, ¿no?

Sí, Ninfo tiene 21 años. Se crió en mi casa; tenía una pareja y empezaron a tener hijos. Él puede volar, porque nunca le cortamos las alas, pero no sale. Si me preguntas hoy, obviamente no lo tendría, pero vive conmigo desde que tengo 11 años. ¿Cómo se lleva con Lucas? Se miran de reojo…, los dos son celosos (ríe).

A nivel personal, ¿quieres formar familia?

Nunca me he visto con familia ni nada. Para mí, mi hijo es Lucas. No tengo necesidad de tener hijos. Yo adoptaría más adelante, porque me gustaría darle la oportunidad a una persona que no la tuvo. Si tengo una pareja que me apañe para adoptar, bacán. Mi instinto maternal va por ayudar al mundo y si puedo ayudar a un niño, increíble.

¡Tienes un nuevo programa de viajes!

Sí, pronto saldrá en TVN, es un programa de viajes y aventuras recorriendo la selva amazónica. Me pasó de todo, me verán llorar y reír… Incluso rescaté a una anaconda que entró a una casa y la iban a matar, así es que tuve que agarrarla y sacarla. Siempre tuve buena relación con las serpientes, no me dan miedo para nada.

Si uno tiene miedo a las anacondas, arañas, mosquitos, etcétera, ¿recomiendas ir?

Uno afronta los miedos no más. Yo armo grupos para llevarlos a la selva, algunos tienen miedo a las serpientes o ratones, pero los ven, los conocen, y se les quita el miedo. La selva es un lugar para afrontar los miedos. Es un lugar tan hermoso que se te olvida todo. A fines de julio quiero preparar otro viaje de aventura por la selva, donde se tiene contacto con comunidades locales. Las conozco bien porque hago trabajo social allá desde que tengo 18 años, voy como dos veces al año. Para cualquier info, me pueden seguir en mis redes como @tere.abumohor.

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