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+7: Senior pero feliz

Nuestros compañeros de cuatro patas también se hacen mayores y con el paso de los años, sus necesidades van cambiando. Vicente Celedón, médico veterinario y etólogo de Dog Teacher, nos explica las señales de comportamiento a las que debemos estar atentos y nos entrega tips para tener un perro saludable y feliz.

Por Isabel Pinto G.

Que nuestros perros tengan una vejez con una buena calidad de vida depende de nosotros. Hoy en día, el bienestar animal incluye una buena alimentación, controles periódicos con el médico veterinario y también, en el aspecto social y emocional, los paseos y cariño son fundamentales para nuestro mejor amigo.

Pero, ¿cuándo comienzan a ser viejos? Vicente Celedón, médico veterinario, explica que en los perros, “la edad física es distinta a la mental. Desde el punto de vista conductual, un perro es considerado cachorro hasta los cuatro meses; desde entonces y hasta el año es juvenil, y luego, hasta los cinco o seis es adulto. De ahí para adelante se cataloga geriátrico. En cambio, desde el punto de vista de la medicina, hasta el año es cachorro, del año a los seis o siete es adulto, y de los siete para arriba es geriátrico’’.

Derribando un mito

En general, los perros senior empiezan a disminuir su actividad. En este punto es importante hacer una aclaración: “Existe un mito de que al perro viejo hay que dejarlo tranquilo, no molestarlo. Pero eso termina finalmente aumentando la degeneración progresiva. Es muy común que si tienes un perro de 10 años y llega un cachorro, pareciera que el senior renaciera. Y eso es porque el cachorro lo invita a jugar, aumenta su actividad, también el vínculo, y con eso el perro vuelve a recuperar, por así decirlo, años perdidos. Nosotros también podemos hacer ese trabajo, no es necesario traer un cachorro, no debemos olvidarnos de nuestro viejo. Es muy importante mantenerlos estimulados. He visto perros de 17 años que están muy bien’’, dice el médico veterinario.

Si bien todos los perros pueden hacer algún tipo de ejercicio, en caso de presentar alguna patología, hay que tener algunas consideraciones. Vicente Celedón destaca que “es importante mantener activos a nuestros perros, pero frente a un problema cardiaco o respiratorio, por ejemplo, hay que tener cuidado. En general, si está sano, sólo debemos preocuparnos de evitar el dolor y que haga esfuerzos físicos prolongados. Si el perro quiere correr, que corra unos 10 minutos si quiere; pero no forzarlo a correr media hora”.

Señales de alerta

Los perros pueden presentar problemas específicos de la edad. Desde el punto de vista conductual, está el síndrome de disfunción cognitiva, también conocido como demencia senil o Alzheimer del perro. “Este síndrome abarca varios aspectos, algunos pueden ser aislados, y eso es lo complejo de este diagnóstico. Se trata de una enfermedad sumamente infradiagnosticada. En un estudio se menciona que del 14% de los diagnosticados para el análisis, sólo el 1,9% fue detectado por un médico veterinario de manera previa, mostrando el desconocimiento de la enfermedad entre los mismos especialistas. Por eso, si el dueño sospecha de esta enfermedad u observa cambios conductuales, debe consultar con un profesional”.

Conductas a las que debemos estar atentos:

-Trastornos del sueño: Se despierta en la noche, duerme más durante el día que lo habitual, duerme más durante el día que en la noche.
-Problemas de eliminación: Se deben descartar los temas orgánicos, porque tiene que ver con el olvido del lugar, no con que se haga durmiendo. Por ejemplo, siempre orinaba en el patio y ahora lo hace en la alfombra.
-Disminución en conducta de auto acicalamiento: En algunos perros se ha descrito una baja en la conducta de aseo como también variaciones en el apetito.
-Cambios en el vínculo: Relación de hiperapego con los dueños.
-Modificaciones en la actividad: Perros que eran muy activos y que tienen una baja brusca y progresiva, que no se dio paulatinamente.
-Pérdidas de memoria: El perro sabía hacer un truco y ya no, le cuesta más aprender ciertas cosas.
-No se adapta a los cambios del ambiente, desorientación: Frente a mudanzas o variaciones en el entorno –como un mueble movido de su sitio habitual– pueden desorientar al perro, no sabe qué hacer, queda entrampado. O simplemente, no reconoce lugares.

Es importante llevarlo a un médico veterinario ante cualquiera de estas conductas. “Si bien no existen tratamientos de reversión, ciertos fármacos protegen las neuronas, que van muriendo en esta patología con disminución de la irrigación cerebral. Hay una proteína, llamada β-amiloide (Aβ), que se empieza a acumular en placas en el cerebro y aunque aún no se sabe bien cómo afecta, se cree que es un neurotóxico. Varios factores van influyendo y contamos con algunos fármacos que ayudan en esto. No es que sea reversible, pero disminuye el avance’’, dice el también entrenador de Dog Teacher.

Cómo ayudarlos

Podemos disminuir los cambios que generen ansiedad o estrés en el perro. Si el nuestro ya está presentando este tipo de conductas, procuremos conservar un ambiente estable. Remodelar la casa o cambiar de domicilio puede ser complejo para él. Asimismo, “debemos mantener la actividad mental del perro. Pese a que puede costarle un poco más, hay que seguir entrenándolo, jugar con los olores, hacerle enriquecimiento ambiental, sacarlo a pasear”, recomienda Vicente Celedón.

Consejos para cuidar un perro senior

Si es sano, puede hacer el ejercicio que necesite. Sólo hay que preocuparse de su hidratación, no sacarlo con temperaturas muy altas ni darle paseos demasiado largos. Si se cansa, hay que regresar a la casa.

1. Salud: Realizar un chequeo médico anual. A diferencia del perro adulto, que muchas veces sólo va a la vacunación, en el paciente geriátrico se recomienda tomar muestras de sangre, exámenes más profundos, una ecografía preventiva.

2. Alimentación: Debe ser sana. Para un perro geriátrico, mientras mejor sea la base de la alimentación, mejor será su calidad de vida. Ideal es un alimento que venga complementado con Condritin sulfato o con algún complemento articular. Existen distintos tipos de alimentos que pueden aportar a la nutrición del perro. Así también, hay vitaminas y suplementos, los que deben ser recomendados y guiados por un veterinario clínico.

3. Interacción social: No es recomendable que el perro esté todo el día echado. No debemos pensar o decir: ‘’para qué lo voy a sacar o jugar con él si es vejo’’. La interacción social le hace bien. En la casa, cuando está tranquilo y durmiendo, tendemos a respetar eso y pasamos por el lado. Pero es mejor despertarlo de vez en cuando, jugar con él, ¡disfrutarlo! Tomar una cuerda y jugar al tira y afloja, regalonear con él, rascarle la guata. Evitar retarlo por sus errores debido a la disfunción congnitiva, ya que eso genera inestabilidad emocional y el perro no va a entender qué hizo mal.

4. Paseo: Involucra vínculo, estimulación sensorial del olfato, interacción con otros humanos, otros perros y ejercicio físico. Hay que ir a su ritmo, preocuparse del dolor, así como de temas respiratorios y cardiacos, que son importantes en temas de salud.

5. Ejercicio físico: Independiente del paseo, debemos hacer todo lo que nuestro perro necesite. Ir al parque, que nade en una pileta o piscina, que juegue con otros perros, permitirle ese tipo de actividades.

6. Estimulación: Tratarlo de forma normal, ya que hace las mismas cosas que un perro adulto, sólo que tiene más años. Usar juguetes y escondele cosas es recomendado siempre y cuando pueda resolverlos, porque si no lo logra, puede presentar ansiedad por frustración. Lo mejor es utilizar juguetes menos complejos, como las alfombras olfativas.

7. Uso de Feromonas: Es recomendable utilizar un collar o difusor de feromonas en su zona de descanso, ya que estimulan la calma y disminuyen la ansiedad. Existen alternativas como el «Adaptil”.

8. Mantener las áreas de descanso elegidas por el perro: Son las zonas donde se siente más seguro. Que sean camas cómodas y lugares sin mucho tránsito.

9. Enriquecimiento ambiental (EA): Es lo que nos falta aprender como dueños. En el mundo de los perros, hay tantas cosas que se pueden hacer y que aportan a la calidad de vida. Tanto en un perro geriátrico, como en un adulto o cachorro, debiera ser uno de los pilares fundamentales. El EA es básicamente agregar estímulos novedosos y variados a una vida monótona y aburrida; hay muchas formas y tipos de EA y debemos ser sumamente ingeniosos.

Para más consejos sobre comportamiento, estimulación y enriquecimiento ambiental, puedes seguir el Instagram de @dogteacherchile.