Mestizos Magazine

Alejandra Araya & Mía

Alejandra Araya 800 |

La actriz que interpretó a "Isabel Quiroga" en la exitosa teleserie de Mega "Perdona Nuestros Pecados", tiene una cercana relación con los animales, en especial con Mía, una mestiza que revolucionó su vida.

Por Isabel Pinto G. Fotos: Gonzalo Muñoz. Make up: Sole Donoso A.

Podríamos decir con convicción que Alejandra Araya tiene muy poco de "Isabel Quiroga", el perturbado personaje que la hizo conocida en la teleserie de Mega "Perdona Nuestros Pecados". Sencilla y amable, contrasta con la intensidad de Mía, que de inmediato al entrar recorre todo el lugar. "Sí, siempre digo que es un demonio de Tasmania, es saltarina, loca, no se cansa nunca, cuando toma agua deja todo el patio lleno de agua’’, dice la actriz.

Mía es mestiza de labradora y pastor alemán, nació en la primera camada de la perrita de su pololo, Michel Lantaño, con quien comparte su vida hace seis años y medio. ‘’Ella tuvo 11 cachorros y elegí a la Mía porque era la más desordenada de toda la camada. Cuando todos tomaban leche, ella estaba arriba de los hermanos sacándolos de la teta de la perra, les mordía las orejas’’, dice.

¿Por qué elegiste a la más inquieta?

Me gustó que tuviera ese carácter. Ella siempre quería ser la número uno, por decirlo así, estaba todo el rato hinchando, hinchando. Se subía arriba de los perritos, corría las mantas. Era muy prendida, nunca estaba quieta y eso me gustó. Sigue igual de poto loco, tiene cinco años y es igual (ríe).

¿Te gustan los perros grandes?

Siempre tuve perros grandes, tipo labradores, me gustan porque son juguetones o excesivamente juguetones, son agradables, como niñitos chicos, súper amorosos.

¿Qué actividades haces con ella?

Salimos a pasear, le tiramos la pelota para que se canse, vamos a parques para que corra, corra y se canse. Una vez intentamos entrenarla, con un profesional, que nos ayudó a que bajara su ansiedad cuando salía, porque ama salir y era incontrolable en un principio. Con el entrenador conseguimos que nos siguiera, ahora la podemos sacar a pasear sin correa y ella está siempre al lado de nosotros; ha tenido sus avances.

¿Qué cosas le enseñó el entrenador?

La sacaba al parque y le daba órdenes como "siéntate", él avanzaba y ella no podía hacerlo hasta que él le diera la orden, también le enseñó a saltar algunas cosas, era un carabinero el que la entrenaba. Era bien estricto, para ella que es bien poto loco (ríe).

¿Quién le pone las reglas?

En la casa soy la mamá bruja, soy la de las órdenes, entonces, me tiene respeto y un poco más de distancia. No es que no me quiera, pero se derrite por su papá, la Mía es absolutamente papona.

¿A quién le hace más caso?

A él altiro, yo tengo que retarla para que me haga caso, es muy manipuladora.

¿Se relaciona de una forma distinta con tu pololo?

Lo besa mucho, es muy regalona, si salen juntos ella siempre está a su lado, si salimos los tres también; lo ama. Ama a los hombres, llega uno y se derrite inmediatamente, con las mujeres es más territorial, las evalúa, como que siente la energía. La Mía es bien sensorial, porque con personas que yo tengo una distancia, si van a la casa ella se aleja, es como si sintiera parecido a mí. Con personas que yo amo ella se entrega altiro.

¿Duerme con ustedes?

No, no cabría en la cama, es gigante y poto loco. No es de esos perritos que tú los tapas y se quedan quietos, estaría saltando arriba de la cama, sacaría las frazadas...

¿Se van de vacaciones con ella?

Cuando vamos a la playa la llevamos y ahí se mete al mar, corre y se ensucia entera.

¿Nunca se te ha escapado?

¡No, me muero si se escapa! Por eso tiene su collar, si salimos los tres va sin correa, pero se mantiene al lado de nosotros todo el rato. Ella gira alrededor nuestro, si no, se pone al medio de los dos.

Cuando te toca viajar, ¿qué haces con ella?

Vivo con mi pololo y mi mamá, siempre queda una persona en la casa que se preocupa de ella. Cuando regreso se vuelve loca, me quiere ver, salta, me besa.

¿Cómo practicas la tenencia responsable?

Ella tiene todas sus vacunas, le pusimos el chip y tiene su plaquita con el número de teléfono.

¿Está esterilizada?

No, pero la quiero esterilizar por un tema de salud, además que uno le puede entregar un perrito a alguien y nunca sabes dónde va a terminar. Si se le escapa el perrito a una de las personas ¡me muero! Son guagüitas, unas cositas chiquititas; pero la quiero esterilizar por un tema de salud más que nada.

¿Qué es Mía para ti?

La Mía es mi hija, se llama Mía Florencia Lantaño Araya, tiene los apellidos de los padres (ríe). Es nuestra hija, la cuidamos, la bañamos, como si fuera una guagua.

De los animales que tuviste ¿hay alguno en especial que te haya marcado?

Tuvimos un gatito que se llamaba Dino, era un guardián, él siempre estaba ahí. Llegábamos y nos estaba esperando en la puerta, tenía todo un ritual; después entrábamos, se subía al sillón y había que hacerle cariño; después de eso se relajaba y hacía sus cosas.

¿Qué te provoca el maltrato animal?

Siento que como sociedad hemos ido evolucionando para mejor en el tema de los animales, hay mayor conciencia tanto de la tenencia responsable como del animal en relación al entorno. Frente al maltrato tiene que haber una pena al respecto, porque tenemos que entender que también son seres vivos, no es llegar, atropellar un perro y filo, tiene que haber una conciencia de lo que significa atropellar un animal, lo que significa que el perro ande solo en la calle; tiene que haber una pena detrás de eso, porque lamentablemente no hemos logrado entenderlo a través de la educación, todavía nos falta muchísimo respecto de eso.

¿Tu mirada del abandono?

Lo encuentro terrible, tengo una amiga que trabaja con fundaciones y siempre estoy apoyándola. Ella hace de hogar temporal, siempre estamos conversando sobre las perritas que cuida, me pide ayuda para difundir. Lamentablemente, no puedo tener otro perro en mi casa, me encantaría tener miles, pero no puedo, se merecen tener su espacio y hay que sacarlos a pasear.

¿Eres vegetariana?

No me defino vegetariana, porque una vez al mes al menos como carne, pero intento casi no comerla. Cuando estábamos en la escuela de teatro teníamos un ramo que apunta a trabajar sobre temas sociales, investigamos sobre la industria de la alimentación y vi muchos videos que me bloquearon el gusto por comer carne. Eran videos relacionados con la matanza, con lo que sufren los animales, fueron imágenes muy fuertes. Era súper carnívora, me encantaba la carne y ahora mi cuerpo lo bloqueó; no quiero llegar al extremo de tener que tomar pastillas para tener Vitamina B12, consumo pescado así que no puedo decir que soy vegetariana, no como carne de vacuno ni pollo, sólo pescado.

¿Te preocupa el medioambiente?

Sí, reciclo muchas cosas en mi casa, los plásticos del uno al cuatro, mínimo, las botellas de vidrio, latas, porque tenemos que cuidar el planeta. Ese el principal objetivo, las futuras generaciones.

¿Participarías en campañas de bienestar animal o medioambiente?

Sí, me siento cercana a ese mundo.

Amor por el escenario

Estudió teatro en la Escuela de Fernando González, teniendo desde niña una especial debilidad por lo artístico. ''Cuando era chica bailaba en el Bafochi, fue la primera instancia en que me relacioné con el escenario desde el lado de la danza. Sentí que era un lugar que disfrutaba, me acomodaba y lo pasaba bien. A los 11 años hice mi primer taller de teatro en el colegio, La Salle, ahí sentí que con el mundo del teatro se completaba mucho más este amor que sentía por el escenario. Después de ese taller decidí que quería ser actriz y nunca más me salí del mundo del teatro", recuerda.

Su debút en teleserie fue en "Perdona Nuestros Pecados", una experencia maravillosa, reconoce. "No tengo nada malo que decir, una experiencia muy positiva. Tuve la suerte de encontrar un equipo que no solamente es el elenco, sino que el equipo técnico, de vestuario, iluminación, todos los que están detrás de cámara maravillosamente cercanos. Me apoyaron muchísimo y ayudaron a entender el lenguaje televisivo, estoy muy agradecida de todos ellos y del apoyo que significó estar en un proyecto así. Cuando terminó la teleserie recibí puro amor, fue bonito, me siento muy contenta de todo lo que ha significado la experiencia, tuve un elenco con actores que uno veía de niña, que son íconos, aprendí mucho y son súper generosos, todo fue positivo".

¿Qué te pasó con la reacción de la gente?

Al principio era súper fuerte porque la gente me escribía desde que me deseaban la muerte hasta que nunca más estuviera en mi vida en una teleserie porque era lo más insoportable del planeta. No entendía cómo no hacían la diferencia; le preguntaba a mis compañeros que ya llevaban más años y me decían que era así, que era parte de. Ya acercándose al final la gente empezó a empatizar mucho más con el personaje, a entenderlo y ahí los comentarios iban más hacia el trabajo.

Finalmente, la gente valoró mucho tu trabajo y talento

Estoy feliz, feliz, feliz, agradecida de la vida, de lo que ha significado esta oportunidad. Disfruté muchísimo el trabajo, me cansé muchísimo también porque eran escenas intensas, todas las escenas de la Isabel son arriba, peleando, llorando, odio, después entró en la etapa de su enfermedad donde se volvió cada vez más loca. Estuvimos un año nueve meses en total y un año siete meses grabando.

Nuevos proyectos

Sigo en el canal, me convocaron para otro proyecto del área dramática, pero todavía no puedo contar mucho, sé que es para una nocturna. En teatro tengo compañías que son del mundo del teatro infantil, amo los niños por sobre todas las cosas, me fascinan y seguimos con dos montajes: El secuestro de la bibliotecaria, de la Compañía de teatro Atanor, y otro que se llama Nupaaka un viaje a nuestros ancestros, de la Compañía de teatro Origen. Además, estamos armando un proyecto teatral para el 2019 con la Lore Capetillo (Nora en Perdona Nuestros Pecados) la Romi Norambuena (Ingrid) Rodrigo Soto (Casagrande) y la Carmen Zabala, que estuvo en Verdades Ocultas.

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