Marcos Díaz Videla
Actualidad Animal,  Mestizos Magazine

Animales que “entrometen” en la intimidad de la pareja

Acostumbrados a meterse en todo, es común que muchos animales se quieran entrometer en los encuentros eróticos de sus tutores.

Por Marcos Díaz Videla Doctor en psicología, Universidad de Buenos Aires, autor de “Antrozoología y el vínculo humano y perro”.

Disfrutamos compartir todo con nuestros animales. Así, es común que hagamos esfuerzos considerables por integrarlos en los distintos ámbitos de nuestra vida cuando es posible, incluyendo eventos sociales, visitas a amigos e, incluso, nuestra actividad laboral. Pero hay un área de la que consistentemente deseamos excluirlos: nuestra vida sexual. Acostumbrados a meterse en todo, es común que muchos animales se quieran entrometer en los encuentros eróticos de sus tutores.

Se estima que hoy el 60% de las personas permitimos a nuestros perros y gatos sobre la cama. De modo que es lógico que entiendan que ese lugar también es suyo. Si eres de los afortunados, tus animales se alejarán espontáneamente cuando detecten que se avecina un momento sexual humano. Teniendo un olfato más de mil veces más sensible y discriminativo que el nuestro, es claro que el olor del cambio hormonal no pasará inadvertido para ellos. Muchas personas indican que sus animales se mantienen apartados hasta que identifican el momento en que la práctica sexual ha culminado, y recién ahí se acercan nuevamente, con actitud más o menos tímida.

Si no tienes esa suerte, tus animales buscarán estar presentes o, simplemente, quedarse en ese lugar que habitualmente también es suyo. Acá podemos dividir a los animales en tres grupos:

1-. Los que solo están presentes, pudiendo mirar o reaccionar a algún sonido, pero sin interacción física.
2-. Los que se entrometen, acercándose a oler o, incluso, lamer a los humanos.
3-. Los que buscan interrumpir la situación, con conductas de celos, ansiedad o agresividad.

Si bien se diferencian en gravedad, los tres casos expresan una intromisión del animal en la intimidad sexual de sus humanos. Los especialistas en salud sexual recomiendan que durante los encuentros eróticos solo deben estar presentes los participantes, así sean dos, tres o más, o solo uno. De modo que todo aquello que no sea participante funcionará como distractor, se trate de preocupaciones, del televisor encendido o de nuestros animales de compañía.

Siguiendo este criterio, en las tres situaciones descriptas, la recomendación es apartar a los animales durante ese momento. Esto implicará un ejercicio y un aprendizaje que puede ser más rápido o lento, pero perfectamente realizable. La propuesta no es encerrar a los animales sino encerrarse uno mismo.

Encerrar forzosamente a los animales, sobre todo en espacios reducidos como un baño, les resultará estresante y buscarán hacerlo saber ladrando, aullando o rasgando las puertas. Si tienen desarrollado algo de autonomía, tolerarán que nosotros nos encerremos más fácilmente.

Los educadores de animales suelen recomendar en estas situaciones brindarles una actividad que los relaje y concentre su atención. Esto podría ser un helado para mascotas o juguetes interactivos dosificadores de comida. Así, estarán asociando el momento erótico humano con algo agradable para ellos que los convoca y mantiene al margen.

Claro que esto a veces requiere un ejercicio progresivo. De modo que suele ser recomendable que
empiecen con momentos breves donde simplemente te encierres por un par de minutos, y luego, gradualmente, vayas agregando elementos acercándote cada vez más a la situación real. Siempre se avanza a medida que se logran dominar los pasos anteriores. En casos del tercer tipo mencionado, es recomendable una intervención de un educador de animales para que los ayude a lograrlo.

Luego del sexo es posible que te encuentres con la mirada de tu compañero peludo, quien, aunque permanezca al margen, relajado y entretenido, sabrá qué es lo que ha sucedido mientras te encerraste. De modo que la solución aquí propuesta no absoluta y definitiva. Sin embargo, tu animal no te juzgará, no se lo contará a nadie, y habrás preservado tu intimidad en suficiente medida evitando las intromisiones.