Dra. Constanza Bunster
Actualidad Animal

Aves “Puedes generar un vínculo tan estrecho como el que tienes con un perro o un gato”

Especialista en aves destaca que ha aumentado la cantidad de personas que se animan a tener un pájaro como animal de compañía. “Puedes generar un vínculo tan estrecho como el que tienes con un perro o un gato, y muchos pasan la mayor parte del día fuera de su jaula”. En este artículo te contamos qué debes tener en cuenta antes de tomar la decisión.

Constanza Bunster, médico veterinario de la Universidad Mayor, dedicada a la medicina de aves menciona que “el concepto de tener al ave en la jaula 24/7 se ha perdido, la idea es que los tutores los puedan sacar a diario, que puedan volar, hacer ejercicio, que disfruten fuera de la jaula. Así también, hay un vínculo más estrecho y cercano que con el ave de jaula que se acostumbraba a tener antiguamente”. Agrega que querer liberar aves que han nacido en cautiverio es incompatible, ya que “no saben buscar alimento, no saben vivir libres. Con las cotorras argentinas pasa mucho, hay personas que las rescatan cuando son pichones los crían con papilla y cuando están comiendo solos los quieren liberar. Eso es incompatible, ya que es un ave a la que los papás no le enseñaron a buscar comida, no saben cómo desenvolverse, no están en su grupo, ellos viven en comunidad, van a estar solitas, la probabilidad de sobrevida de un ave que ha sido criada en cautiverio o a mano en libertad es prácticamente cero”.

¿Qué debemos tener en cuenta antes de tener un ave?

1. Espacio: Saber el espacio que uno tiene disponible para ellos y si puedo brindarle las condiciones adecuadas. Por ejemplo, si vives en departamento, casa, parcela, campo, dependiendo de eso vas a poder elegir una u otra ave. Si quieres tener un guacamayo, es incompatible tenerlo en un departamento, son aves que gritan mucho, necesitan un espacio grande.

2. ¿Te gusta la bulla? Todas las aves emiten ruidos, algunas cantan, pero un guacamayo grita fuerte, lo puedes escuchar a más de una cuadra de distancia, es importante considerarlo. Hay gente que adquiere uno y después preguntan qué pueden hacer para que no grite y eso es imposible. Ellos se comunican así.

3. Tiempo: Hay aves independientes, pero hay otras que son más dependientes de la relación con el humano. Si trabajas todo el día, sería más complejo tener un loro yaco, una cacatúa, en ese caso es más compatible tener una ninfa, inseparables, que son más independientes.

4. Atención veterinaria: Identificar si donde vives hay médicos veterinarios que especialistas en animales exóticos, ya que -a veces- los tutores quedan imposibilitados de darle atención a sus aves cuando están enfermas. Sobre todo, fuera de Santiago, no encuentran especialistas.

Preparación

1. Alimentación: Es importante informarse de las necesidades nutricionales de la especie. El concepto de que las aves se alimentan de puras semillas es completamente errado. Es típico que llegan loros a la consulta y se alimentan de pura maravilla. A veces, es imposible igualar la dieta natural porque adquirimos aves que no son de Chile, y muchos alimentos no se encuentran acá, pero contamos con pellet que ayudan a brindarles una dieta balanceada.

2. Espacio seguro: Es común ver a personas que tienen aves criadas a mano o papilleras, que se han criado desde chiquititas bajo el cuidado humano. Es un ave que no les tiene susto a las personas, la puedes tomar, hacer cariño, hay un vínculo más estrecho y cercano versus el ave de jaula que se acostumbraba a tener antiguamente, que lo tenían porque era bonito y les gustaba mirarlo. Ahora, es tu animal de compañía, hay una relación más estrecha. Hay muchos tutores que los tienen todo el día libres, pero se recomienda que tengan su jaula, ya que es importante dejarlos en esta cuando no están bajo supervisión y cuando duerman. Las aves y principalmente los loros son extremadamente curiosos, andan picoteando todo, rompiendo, por lo que puede ser peligroso dejarlos sueltos sin supervisión, son comunes los accidentes caseros que ocurren por descuidos.

3. Enriquecimiento ambiental: Es importante que vean su jaula como un lugar agradable, donde les guste estar, no que sea un castigo. Hay juguetes de entretención para que destruyan, ya que es algo que les gusta mucho hacer, y otros estimulan conductas propias de la especie como el forrajeo, que es buscar alimento y trabajar para obtenerlo. Los tutores, generalmente, entregan el alimento en un plato, ellos comen y a los cinco minutos quedan desocupados y el principal enemigo que tenemos en los loros es el tiempo libre porque se aburren. Nosotros podemos mezclar, en una tapa de caja de zapatos, por ejemplo, alimento, pellet, semillas con pedazos de papel, cartón, corcho, cortezas de árbol, cajas de huevos picadas, y en vez de estar comiendo en un plato cinco minutos pueden estar en esta bandeja de forrajeo una o dos horas al día ocupados.

Cuidados básicos

1. Dieta balanceada y controles: La especialista destaca que una dieta balanceada es fundamental para que las aves sean saludables, así también hacer controles periódicos -cada seis meses- con un médico veterinario especialista, ya que a diferencia de los mamíferos que expresan o presentan síntomas, las aves son muy malas para hacerlo, por lo que “pueden estar muy enfermas y no te vas a dar cuenta de que les pasa algo hasta que ya están en las últimas. Cuando los ves decaídos ya estás contra el tiempo”.

2. Exposición al sol: La doctora menciona que es importante que tomen sol directo, ya que es la única fuente de absorción de Vitamina D que tienen. “Les sirve para tener un plumaje bonito, brillante, esos plumajes tornasolados que vemos en las aves silvestres son porque adquieren mucho sol y absorción de Vitamina D. Además, el sol juega un rol fundamental en el sistema inmunitario de las aves, ellos no tienen un sistema linfático como los mamíferos con un sistema inmune complejo, es mucho más simple. Por lo tanto, ayuda a un mejor sistema inmune, a que tengan mejor sus defensas”.

3. Corte de uñas: Se hace cada cierto tiempo según necesidad, hay aves que cuentan con perchas o accesorios en la jaula que ayudan a que se las limen. Hay otras a las que les crecen más y hay que cortárselas. En cuanto al limado de pico destaca que “no se debiese hacer si es que es un ave sana, en los casos que se realiza es porque hay una patología asociada. Así también, problemas de mal nutrición pueden generar sobrecrecimiento tanto de uñas como de pico”.

¡Cuidado con las intoxicaciones!

Una de las intoxicaciones más fuertes es por la palta, pero también son tóxicas: la cebolla, ajo, perejil, cilantro, chocolate. La doctora Constanza Bunster explica que “debido a la pandemia se han registrado intoxicaciones por aerosoles debido al uso de desinfectantes, ya que las aves son súper sensibles a gases. Estos no se usaban en tanta cantidad en la rutina previa a la pandemia. Se recomienda ventilar mientras se limpia o cambiar la jaula de lugar y no ocupar cloro, que emite un gas, o desinfectantes fuertes para el aseo de la jaula. Se recomienda utilizar lavalozas”. 

Enfermedades

Las enfermedades más comunes en las aves son las respiratorias, ya que tienen un sistema respiratorio bastante particular, a diferencia de otras especies, por lo que tienden a hacer enfermedades respiratorias crónicas o recurrentes. Ellos tienen los pulmones conectados con unos sacos aéreos, que son unas bolsitas que sirven para alivianar las aves al vuelo y son zonas anatómicamente poco irrigadas. ¿Cómo prevenirlas? “La mayoría de las aves, cuando están sanas, toleran bastante bien las bajas temperaturas. Uno las tiene que resguardar, hay personas que cubren las jaulas, pero lo principal es cuidarlas de las corrientes de aire y que no estén en lugares muy húmedos. Las aves siempre duermen en lo más alto de la jaula, por eso algunos signos de que algo no anda bien es verla medio inflada o durmiendo en el piso de la jaula o más de lo normal, eso es señal de que algo no anda bien y se recomienda ponerles calor mientras consigues un médico veterinario, ya que eso les ayuda a guardar un poco más de energía”, explica.

Interacción con humanos

La especialista menciona que “a la gente que no tiene aves le cuesta creer que uno puede generar un vínculo tan fuerte como el que tienes con tu perro, gato. Ellos te logran reconocer, son muy cariñosos, les gusta que le hagan cariño, generan mucho vínculo y hay algunas especies que son más dependientes de su humano que otras. Se les puede generar estrés, por ejemplo, a loros que fueron adquiridos durante la pandemia, que estuvieron acompañados 24/7 y de un día a otro sus tutores volvieron a trabajar de manera presencial y quedan solos todo el día. El concepto de tener al ave en la jaula 24/7 se ha perdido, la idea es poder sacarlos a diario, que puedan volar un poquito, hacer ejercicio, que disfruten fuera de la jaula”.

Desparasitaciones y vacunas

A diferencia de nuestros perros y gatos, no existe un desparasitario de amplio espectro para las aves. “Existen, pero para diferentes grupos de parásitos, en general, no se hacen desparasitaciones preventivas, ya que no podrías estar atacando al grupo de parásitos adecuados, no los vamos a estar cubriendo. Se recomienda hacer cada cierto tiempo un coproparasitológico (examen de fecas), así podemos saber si tiene parásitos, cuáles tiene y desparasitamos con el medicamento adecuado. El ambiente también es importante, porque si tienes un ave en un departamento y no tiene contacto con otras aves, la probabilidad de contagio es prácticamente nula”. En Chile no hay vacunas para las aves, a excepción de aquellas que se utilizan a nivel productivo como las gallinas.

Muda de plumas y picaje

Las aves mudan sus plumas una o dos veces al año. El gran fuerte es enero – febrero y cambian de plumaje para prepararse para el invierno. “Debemos estar atentos, puedes ver que boten muchas plumas, pero no debe haber zonas desprovistas de estas, ese es un identificador de si el cambio es normal o patológico. Si ves zonas de piel no es normal, puede ser un picaje u otra causa. Si bota mucha pluma, pero está perfecto, es un cambio de plumas normal”, explica la especialista.

Si bien el picaje puede ser un signo de estrés también puede indicar “algún tipo de molestia, es inespecífico de un montón de patologías. Me ha tocado ver picajes agudos por comerse un cuerpo extraño que estaba generando una leve intoxicación, por estrés, problemas a la piel, infecciones”.