camila y blue
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Blue: La historia de un perro rescatado de un criadero clandestino

Blue es un perro salchicha, que al igual que muchos perros fue rescatado desde un criadero clandestino donde vivía en una jaula. El can estaba bajo peso y tenía múltiples lesiones en su piel. Afortunadamente fue adoptado por Camila, quien nos cuenta que «lo vi y me derretí».

A Camila Schipmann y su familia siempre le han gustado los perros salchicha, el primero lo tuvieron hace ocho y años. Cuando vivía con mis papás teníamos Donner, Wolke y Luna, en ese momento vimos una noticia en televisión donde mencionaban que habían rescatado varios perros desde un criadero clandestino. «Entre ellos había un perro salchicha, era una cosa chica, puro hueso el pobre. Antes me había contactado con una fundación porque había dos gatos abandonados en el condominio donde vivían mis papás para que ellos se hicieran cargo. Desde ese momento estuvimos en contacto y apoyamos a fundación. Coincidió que ellos se hicieron cargo de algunos de los perros rescatados desde el criadero clandestinos, entre ellos el salchicha que había visto en las noticias”.

La encargada de la fundación sabía que me gustaban y me dijo que lo fuera a conocer. “Lo vi y me derretí, necesitaba casa, pero ya teníamos a los tres torbellinos en la nuestra. De todas maneras, hablé con mi mamá, ya que teníamos la situación para poder apoyarlo en todo lo que necesitara y finalmente, me dijo que lo fuera a conocer», recuerda.

Amor a primera vista

En ese tiempo, Camila aún estaba en la universidad, salió de una de sus prácticas de educadora diferencial y lo fue a conocer. «Voy entrando, lo veo, puede sonar ridículo, pero fue amor a primera vista. A Blue parecía que se le iba a salir la cola de lo rápido que la movía y yo lloraba de emoción. Era tan chiquitito, flaquito, estaba lleno de heridas en su cuerpo, lo tomé en brazos y se quedó dormido apoyado en mi pecho».

Camila y Blue

La persona que lo tenía como hogar temporal le dijo no se podía ir sin llevárselo, pero “era imposible, andaba en metro y le conté que el objetivo de haberlo ido a conocer era para quedarme con el polerón que tenía puesto Blue y llevárselo a mis perros para que se acostumbran a su olor».

Agrega que “me fui con el corazón destrozado y Blue se quedó llorando. Llegué a la casa de mis papás, le pasé el polerón a los otros tres perros, estaban desesperados olfateándolo. Además, que es muy triste, porque era un perro que olía a abandono. Donner, el perro mayor, se llevó el polerón a su cama, lo lavó a lengüetazos y se quedó dormido con él. Ahí dije no va a haber problemas».

La llegada de Blue

Esa misma semana, un 13 de septiembre, Blue llegó a la casa de Camila. “Me lo fueron a dejar, recuerdo ver el auto estacionado afuera de la casa, abro la puerta, y fue… lo pienso y me emociono, fue el reencuentro más esperado. Él movía su cola, yo lloraba, mi mamá no daba más de la emoción, mi hija (8 años) estaba feliz, decía que era la cosa más linda del mundo».

Se sentó en una silla con él en brazos, llegó Donner y le empezó a oler las patitas. “Cuando terminó de investigarlo (ríe), apareció Wolke (hijo de Donner), y lo lamió, la Luna hizo exactamente lo mismo. Me senté en un peldaño de la escalera, Blue estaba muerto de espanto y los otros tres lo único que querían era que lo bajara. Fuimos al patio y lo dejé en el piso. Blue, nunca había pisado pasto”, destaca.

Una nueva oportunidad

Cuando Blue fue rescatado del criadero clandestino tenía seis meses, pesaba 890 gramos y tenía múltiples pelones el su cuerpo. Camila dice que en la fundación hicieron un trabajo de joyería con él, y cuando llegó a su casa ya pesaba más de dos kilos. Lo único que no tenía 100% recuperado, era la confianza con los humanos y unos pelones en la piel, ya que tenía ácaros en todo el cuerpo.

Una vez que se sumó a la familia, Camila lo llevó a una clínica veterinaria que está al frente de su casa para seguir con su tratamiento. “Blue es una estrella, todos lo encuentran lindo, yo estoy chocha con mi guatón. Cuando contaba su historia casi que la gente se partía en llanto por él. La veterinaria lo vio, le dio un medicamento, comenzamos con vitaminas para fortalecer sus huesos, articulaciones, tan importante en los salchichas sobre todo”.

Gracias al amor y los cuidados de Camila y su familia, poco a poco “le fue cambiando la piel, el pelo, su cara, la mirada, todo.  Pero de cómo lo sacaron y cómo lo recibí fue un cambio del cielo a la tierra, era otro animalito”, menciona.

Problemas de comportamiento

Blue al igual que muchos perros rescatados desde un criadero clandestino presentaba problemas en su comportamiento. “Hasta el año pasado lloraba dormido, estaba profundamente dormido y lloraba. Se me partía el corazón, lo despertaba, lo tomaba en brazos y se calmaba. Le tenía pánico a la escoba, cuando me paraba al lado le ladraba a la escoba para que me moviera de ahí. Con los otros perros es un siete, pero en un comienzo peleaba por su plato, no dejaba que nadie se acercara a su comida y se agarraba a coscachos. Empezamos a ponerle pipetas de Calming, que son de Valeriana y anduvo súper bien, después lo esterilizamos y listo, nunca más un problema”, dice Camila.

A diferencia de otros perros rescatados, quienes sienten mucho temor hacia las persons, menciona que “con los humanos, sorpresivamente, llega cualquier persona y se da, es lo más regalón y cariñoso del universo, creo que no tuvo mayores problemas porque lo sacaron cachorro. Igual, como prevención siempre le hemos pedido a la veterinaria que no lo meta a una jaula, además que cuando queda solito llora. Así que desde un principio las veterinarias jamás lo han metido dentro de un canil, desde que está con nosotros él no sabe lo que es estar encerrado, porque ya pasó parte de su vida así, hoy es un perrito muy feliz”.

Blue ahora es un perro como cualquier otro que ha tenido una vida maravillosa, es como si jamás le hubiera pasado algo, finaliza Camila.