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Cambio de pelaje: Cómo vivir con un gato y no morir en el intento

Más allá de lo estético, mantener el pelaje saludable de tu gato es fundamental para su bienestar… y, claro, el tuyo.

No importa si es blanco, negro, tabby o siamés. Tratándose de felinos, este es uno de los argumentos más comunes entre quienes se definen como “antigatos”: “Dejan pelos en todos lados”. Mientras, los catlovers se las ingenian para convivir con ellos sin problemas. Como sea, lo cierto es que resulta muy importante prestarle atención al pelaje de los felinos y no sólo por un asunto estético en tu casa o en tu ropa, sino principalemente por el bienestar de ellos.

“La piel y el manto conforman el órgano más grande en el gato (también en el perro) y consiste en miles de pelos que se producen en los folículos pilosos”, explica a Mestizos Magazine, María Paz Iturriaga, médico veterinario especialista en animales pequeños y académica de la escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de las Américas. La profesional, quien también es fundadora del blog La Consulta del Gato (www.laconsultadelgato.com), añade que ellos tienen tres tipos de pelo: el profundo o manto inferior (que está más cerca de la piel), el intermedio y el superior (protector) . Sus funciones son tan variadas como importantes: “Protege de amenazas externas, como la luz ultravioleta, el contacto con superficies calientes, traumas, etcétera. También ayuda a la termorregulación; es decir, un pelaje sano permite mantener la temperatura al entregar una capa aislante a la piel, los folículos pilosos se mueven para juntar o abrir el pelo, para aislar o para enfriar al gato”, detalla.

Pelecha y alopecia

A no ser que tu minino sea un Sphynx (esfinge más conocido como pelado), si tienes un gato en casa más de alguna vez has encontrado algún pelito (o varios) en tu ropa. Así también, al revisar su cama, con seguridad verás que no son pocos los que han quedado ahí de recuerdo. Y la condición se acentúa en ciertas épocas. El proceso se llama pelecha y es normal en muchos gatos.

La doctora Iturriaga aclara que “generalmente, este proceso ocurre en otoño y primavera, pero en algunos casos se da todo el año”. Eso sí, advierte que debemos prestar atención cuando nuestro animalito pierde pelo fuera de estación o de forma muy severa, produciéndose alopecia (zonas que quedan calvas), ya que este síntoma puede estar vinculado a una enfermedad, como las que se señalan a continuación:

-Foliculitis asociada a dermatofitosis (tiña).
-Sobrecrecimiento bacteriano o demodicosis.
-Autotraumatismo por picazón intensa debido a pulgas, ácaros, alergias (a la picada de pulga, alimentaria o ambiental), o por desórdenes psicogénicos (menos comunes y diagnosticados sólo después de descartar otras causas).

La alimentación es clave

Un gato con su manto sano mostrará un pelaje brillante, firme, suave y sin parásitos. Para que sea así, la alimentación resulta fundamental, ya que influye directamente en la calidad del pelo del minino. La doctora Iturriaga explica que es indispensable incluir grandes cantidades de proteína en la dieta. “Condiciones que ocasionan deficiencia o pérdida de proteína, como aquellas intestinales que producen malabsorción, mal renal crónico, glomerulonefritis o enfermedades hepáticas crónicas, causarán fragilidad y caída del pelo”, detalla.

Además de las proteínas, otros nutrientes que favorecen un pelaje sano son:

-Ácidos grasos omega 3 (su deficiencia, aumenta la pelecha, disminuye el brillo, produce caspa y adelgazamiento del pelo).
-Vitaminas.
-Minerales (una dieta pobre en zinc produce pérdida de pelo).

No normalizar las bolas

Los dueños de gatos de pelo largo suelen estar familiarizados con las bolas de pelo y más de alguna vez pueden haber visto a su mascota vomitarlas. Sin embargo, María Paz Iturriaga señala que esta conducta no puede ser considerada como normal. De hecho, es posible que sea un indicador de otro problema.

Según explica, “en la mayoría de los gatos de pelo corto, la eliminación frecuente de bolas de pelo es señal de una enfermedad subyacente que causa aumento en la ingesta de pelo (sobreacicalamiento) o una motilidad intestinal alterada. En gran parte de los casos, los pelos no digeridos pasan a través del tracto gastrointestinal y son eliminados junto con las heces. Cuando la bola se forma en el estómago y alcanza un tamaño suficiente que no permite que pase al intestino, es eliminado a través del vómito, lo que se describe generalmente como tos y eliminación de bolas de pelo.

Otro síntoma que la doctora recomienda tener en cuenta es la tos frecunte en los gatos. “Los dueños creen que es para eliminar la bola de pelo y, en realidad, puede que tenga alguna enfermedad de la vía aérea baja, como asma felino, por lo que es importante consultar al respecto”.

Si la bola de pelo no se elimina a través del vómito y pasa al intestino, puede causar una obstrucción intestinal parcial o completa. Por eso es fundamental que siempre observemos a nuestro gato, especialmente si es de pelo largo, como los persa y los Maine Coon, entre otros.

Para prevenir, la especialista aconseja cepillar el pelaje constantemente, con el fin de evitar que el gato se trague el exceso de pelo. Asimismo, es necesario darle una dieta de buena calidad, alimentarlo varias veces al día para fomentar la motilidad intestinal y usar laxantes específicos para las bolas de pelo en base a petromalta (que puedes encontrar en las tiendas de mascotas).