Camila Stuardo
Actualidad Animal

Camila Stuardo & Fénix “Él nos eligió”

La relacionadora pública le está dando el toque femenino a Zoom Deportivo (TVN), y pronto la veremos en la conducción del programa que el canal realizará para los próximos Juegos Olímpicos de Tokio. En esta entrevista nos cuenta cómo, sin pensarlo, se bajó de su auto para salvar a un perro que estaba tirado en medio de la calle atropellado…

Por Isabel Pinto G. – Fotos: Gonzalo Muñoz – Make up: Paula Bruzzone – Dirección de Arte: Mauricio Pontillo – Agradecimientos: Hotel Director.

Camila Stuardo es un rostro que ya vemos vinculado al deporte en TVN, y que lo será aún más cuando comiencen los JJ.OO. 2021. Atractiva, conversadora, entretenida, la cita es en el Hotel Director, donde un poco más tarde llega la otra estrella de la jornada: Fénix

Nació en Temuco, y cuando tenía 17 años llegó a estudiar y trabajar a Santiago. “Fui mamá joven, a los 24 de la Maite y a los 28 de la Colomba. Ser mamá es una tremenda responsabilidad, no me quedaba mucho tiempo entre terminar la universidad y trabajar; siempre dije que tener un perro es un hijo más, siempre lo vi así, con mucha responsabilidad. Mi marido también me decía que no, pero le insistía que tuviéramos uno por las niñas, la típica pelea familiar” (ríe).

Destaca que las cosas siempre le ocurren inesperadamente. “Fuimos a buscar a mi sobrino para que cuidara a mis hijas, porque con Javier teníamos un cumpleaños. Era de noche y vemos dos autos parados en una calle que no es muy transitada; pensamos que algo raro estaba pasando, y vemos que en el suelo había un perro tirado, recién atropellado, y el que lo había hecho se había ido. Sinceramente no sé qué me pasó, pero me dio mucha pena. Estaba vivo, pensaba que iba a morir y dije ‘si va a morir que muera acompañado y en el borde de la calle, pero que no lo atropelle otro auto’. Me bajé, tenía a mis hijas durmiendo en el auto y Javier (su marido) me dijo ‘¿qué vas a hacer?’. No sé, quería ir a hacerle cariño, que no muriera solo. Me dio una sensación muy maternal, no me había pasado nunca. Me acerco, el perro estaba en shock, me podría habar mordido por el dolor, me miraba, le hice cariño, tenía un ojo, la boca y la nariz sangrando. Javier me dijo ‘¿qué hacemos?, subámoslo a la camioneta`, y nos ayudaron a cargarlo”, recuerda.

Como no tenían animales no sabían dónde había una veterinaria, y una persona de otro auto les ofrece guiarlos. “Le dije al Javi, ‘si este perro sobrevive tiene que ser nuestro, cómo va a quedar nuevamente a la deriva, es evidente que está solo’, y me dijo que sí. Creo que pensó que no iba a sobrevivir, porque el perro estaba tan mal que por eso me hizo la promesa” (ríe).

Llegaron a la clínica veterinaria y sus patitas no reaccionaban. Estuvo seis días internado, durante ese tiempo llamaban para saber cómo estaba y también lo iban a ver. Tenían miedo de que pudiera tener una hemorragia interna, pero finalmente reaccionaros sus patitas. “Estaba más machucado que otra cosa, hasta que un día nos llamaron para que lo fuéramos a buscar. Nos dijeron que no tenía chip y nadie lo estaba buscando”, dice.

Llegaron a la clínica veterinaria y Fénix apareció caminando sin problemas. “Nos ve, se acerca y se refriega en nuestras piernas. Le dije al Javi ‘él sabe que nosotros lo rescatamos’. Ahí partió nuestra historia, y ya está hace tres años y medio con nosotros”.

Si miras hacia atrás, ¿Qué crees que te movilizó?

No sé, es como cuando todo se alinea, lo sientes y escuchas tu intuición. No lo pensé, era de noche, tenía a mi guagua de seis meses en el auto, pero salté a ayudarlo, no fuimos al cumpleaños. Es como cuando te dicen hazle caso a tu intuición, a tu guata, no lo piensas mucho, sólo sientes; salté como un resorte del auto, y él ha sido lo máximo, sabe que fue rescatado.

El perrito de la montaña

Pese a que Fénix no contaba con chip, Camila tenía temor de que al publicarlo en sus redes sociales aparecieran sus dueños. “Cuando finalmente subí una foto y conté su historia, estaba asustada, pero si era de alguien sabía que lo tenía que devolver. Me escribió una niña y me dijo que era Snowy y me manda una foto. Le pregunté si era de ella y me cuenta que ellos son trabajadores de Valle Nevado y La Parva, que este era un perro comunitario que iba y volvía, y que a veces hasta dormía en la pieza con ellos. Era un perro de montaña, todo el mundo lo quería porque era muy bueno, le pregunté si creía que lo tenía que ir a devolver y me dijo que no, porque lo podían volver a atropellar y ahora tenía una casa y una familia. Tengo un chat con ellos donde les comparto fotos y videos de Fénix, están súper contentos. Es una historia de adopción bien bonita que ojalá sirva para que más gente no compre”.

¿Cómo se relaciona con tus hijas?

La Maite tiene siete años ahora, en ese momento unos cuatro, y la Colomba creció con él, tenía seis meses cuando llegó, le tocaba la lengua, las orejas, se acostaba encima y Fénix nunca le hizo nada, tienen una conexión exquisita. Tiene una fascinación por él, si tomaba agua la Colo iba con una cuchara o se ponía a tomar agua con él, le daba comida. Fénix es un perro especial, es muy agradecido, no me arrepiento en ningún minuto de la decisión de tenerlo. Es un perro súper querible.

¿Para ti es importante que ellas crezcan con animales?

Sí, quería tener un perro, pero también entendía que nos faltaba tiempo, pero cuando llega uno se hace el tiempo, y si no inviertes en una paseadora. Se dio y nos adaptamos, él nos eligió a nosotros, sin duda. Para mí es importante que crezcan con animales y que entiendan la responsabilidad de tener uno, que entiendan lo hermoso que es adoptar, que sigan el legado, el ejemplo, y cuando ellas sean madres y quieran tener un perro para sus hijos, que sea adoptado, un rescatado. Es el complemento perfecto, era lo que nos faltaba, mucha gente dice no tuviste el niñito, pero éste es (ríe). No lo buscaba, llegó y es bueno, cariñoso y me hace sentir súper orgullosa porque es exquisito.

Kali: Una visita inesperada

Camila recuerda la historia con una gatita llamada Kali. “Otro animal que nos eligió, nosotros no teníamos conexión con los gatos, los veíamos como medios traicioneros, súper diferente a la experiencia que tuvimos. Mi vecino tenía una gata, me embaracé de la Colomba y esa gata empezó a llegar todos los días a las 7:30 AM a la casa. La escuchábamos y le decíamos ‘¡Hola Kali!’. Entraba y se tiraba siempre en el mismo sillón, dormía todo el día y en la noche iba a acostar a la Maite y estaba en su cama (ríe). Muy adaptada en mi casa, se iba en las noches y al otro día, miauuuu nuevamente, eso fue durante un año y medio. Me acuerdo que tomaba desayuno en la cama, ella se tiraba en mi guata y me ronroneaba, me decían que los gatos son energéticos y que me estaba limpiando, que quizás tenía alguna misión en mi casa, así que la dejara. La empezamos a amar, la Maite la adoraba, siempre le decía a mi vecina que la esterilizara hasta que quedó preñada y fue a tener los gatos a mi casa, le hicimos una camita, le avisamos a la vecina, al final se la llevó, después llegaba a mi casa con los hijos, los tomaba del cuello. Hasta que llegó Fénix, se miraban y dejó de ir, ahí dije ‘si llega otro gato feliz’, me gustó mucho la experiencia. Hemos confiado en el destino, en lo que va pasando y decimos bienvenidos no más”.

¿Recomiendas adoptar?

Absolutamente, adoptar es una de las cosas que está bien en la vida, desde adoptar un niño y cambiarle la vida, lo mismo pasa con el perro, le cambias la vida rotundamente y ellos también a ti, te dan una lección, te cuestionas por las cosas que habrán pasado. Creo que hay que dar el ejemplo y es adoptando.

Juegos Olímpicos

Al igual que muchas otras cosas, trabajar vinculada al mundo del deporte le llegó. Años atrás le ofrecieron trabajar en Fox Sports, asegura que “no me equivoqué, estuve cuatro años, aprendí un montón, salí de mi zona de confort, tuve que aprender y estudiar harto, pude ir a Bolivia a seguir a la Selección”. Este año seguirá ligada al deporte, es parte de Zoom Deportivo (TVN) junto a Pedro Carcuro y Gustavo Huerta. “Querían sumar una mujer al equipo, porque sentían que podía mostrar el lado más humano a cada uno de los deportistas. Dije démosle, luego me invitan a ser parte de la conducción de los Juegos Olímpicos, y fue como ¡qué! ¡Guauu! ésta sí que es una vitrina, quien no ve los Juegos Olímpicos, quien no se emociona con ellos, es cosa de escuchar los relatos y a uno se le eriza la piel. Todavía no me la creo, lo considero un desafío gigante, pero una tremenda oportunidad de poder mostrar mi trabajo, una tremenda vitrina”.