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Día Internacional del cacao: Producción mundial se ha duplicado en los últimos 30 años

A pesar de los esfuerzos desde distintos sectores, la deforestación extensiva, el trabajo infantil y otras transgresiones de los derechos humanos y laborales, son parte de la realidad en África Occidental, zona que concentra el mayor porcentaje de las familias productoras de cacao.

No sólo cautiva por su sabor, sino también por su impacto positivo para el organismo cuando se consume en cantidades moderadas. Hablamos del chocolate, un producto cuya elaboración y consumo ha ido en aumento en todas partes del mundo. De acuerdo a cifras oficiales, la producción mundial de cacao se ha duplicado en los últimos 30 años y la gran mayoría proviene de cuatro países de África Occidental, que aumentaron su participación en el mercado de un 55% a un 74% en este período.

El gran problema detrás de esas cifras es que la deforestación extensiva, el trabajo infantil y otras transgresiones de los derechos humanos y laborales, son parte del día a día de esta industria. Así lo advierte el último informe Barómetro del Cacao, elaborado por una red de ONG’s que defienden el comercio justo, indicando que “la pobreza sigue siendo la realidad diaria de prácticamente todas las familias productoras de cacao en África occidental, el trabajo infantil sigue siendo grave y los bosques antiguos continúan siendo talados para ampliar el espacio para la producción de cacao”.

Si bien casi el 70% de este fruto se cultiva en África, lentamente América Latina ha ido retomando protagonismo, destacando el caso de Ecuador que es actualmente el mayor exportador de cacao fino de aroma del mundo, alcanzando el 63% del total. Lo más interesante es que no sólo está enviando al extranjero la materia prima, sino que ha sido reconocido dentro de los mejores productores de chocolate.

Este cambio del paradigma tradicional ha sido impulsado por marcas como Pacari, que ha obtenido alrededor de 400 premios en las más relevantes competencias, instaurando un innovador modelo de negocios denominado “del árbol a la barra”. En este, se mantiene una relación directa con alrededor de cuatro mil agricultores de pequeña escala, quienes son responsables de cuidar la biodiversidad y la calidad de los productos, recibiendo por ese compromiso un precio justo y llegando, incluso, a triplicar sus ingresos. “Muchos pensaban que estábamos locos cuando empezamos a pagar el doble a los agricultores por el cacao, pero no se dieron cuenta que era una inversión a largo plazo. Lo que buscábamos era concienciar a los productores sobre la importancia de lo que hacían. Gracias a esto, la producción se disparó y la calidad del cacao se potenció”, aseguró Santiago Peralta, fundador de la compañía.

Así, desde América Latina se está impulsando el cambio en un sector que continúa estando marcado por las injusticias sociales, demostrando que la sustentabilidad desde todas las perspectivas debe prevalecer en el sabroso mundo del cacao.

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