millennials y animales
Actualidad Animal,  Mestizos Magazine

El Síndrome del Perro Negro… ¿Mito o realidad?

¿Es efectivo que los perros negros son menos adoptados? Y, si es así, ¿existe alguna razón para explicarlo?

Por Marcos Díaz Videla. Docente Universidad de Las Flores de Buenos Aires. Autor de Antrozoología y el vínculo humano y perro.

Cuando una persona busca adoptar un perro de compañía, es esperable que se oriente a un animal sano, más bien joven, cariñoso y que pueda convivir con personas y otros animales de forma más o menos pacífica. Ahora bien, es sabido que los adoptantes también eligen a los animales por características físicas. Así, existen modas sobre ciertas razas o tipos de perros. Pero la cuestión parece ir más allá. Para muchos, existe una discriminación hacia el color oscuro de los animales.

Esto se conoce como Síndrome del Perro Negro y se manifiesta en una menor probabilidad de adopción de los perros oscuros, la cual no se basa en su temperamento o salud, sino en cuestiones físicas y culturales ligadas a la oscuridad.
Se ha sugerido distintas motivaciones que nos orientarían, de manera más o menos consciente, a los perros de pelajes claros. El perjuicio hacia los animales oscuros se basaría en que:

• Su expresividad es menos visible. Significaría que es más difícil identificar sus gestos e interpretarlos. Consecuentemente, conmoverían menos al posible adoptante.
• Es más difícil sacarles buenas fotos. El contraste alto hace que se pierdan sus rasgos y acaben viéndose como algo más bien uniforme. Esto puede ser determinante en tanto muchas veces los adoptantes los eligen inicialmente por fotos.
• Su envejecimiento es más evidente, ya que se ven más sus canas. Esto les puede dar un aspecto de mayor edad que a otros.
• Inconscientemente asociamos blanco-bueno y negro-malo. Incluso, algunos utilizan la metáfora de “tener el perro negro” como tener un trastorno depresivo, o bien, los perros negros han sido asociado con presencias espectrales o mal augurio en algunas culturas (¡y ni hablar los gatos!)
• Los animales oscuros dan la impresión de ensuciar más.
• El pelaje oscuro resulta un rasgo más dominante y por eso, habría más animales oscuros, con lo cual, estos resultarían más comunes y menos llamativos.

Estos prejuicios o sesgos pueden estar errados (o no), pero en tanto parecen tener cierta lógica, nos ayudarían a entender la mencionada preferencia por animales de pelajes claros. De modo que el Síndrome del Perro Negro es frecuentemente dado como un hecho. Así, la mayor parte de los refugios refiere este fenómeno y diversas organizaciones han desarrollado campañas para ayudar a los canes oscuros y promover su adopción.

Si bien desde nuestra experiencia todos parecemos estar de acuerdo en que este fenómeno es real, los estudios científicos no están tan de acuerdo en que, en la práctica, los perros negros tengan menor probabilidad de ser adoptados. Se han hecho diversas investigaciones y algunas se contradicen entre sí. Esto implica que el fenómeno es un poco más complejo de lo esperable. Algunos incluso indican que, en realidad, se trata del Síndrome del Perro Negro Grande.

La investigación que creo más completa se realizó en Estados Unidos con más de 7.000 perros de un refugio estatal. Una vez ingresados ahí, los animales pueden tener tres destinos: ser adoptados, ser transferidos a otra institución, o ser sacrificados. En un primer análisis general, los investigadores no encontraron que el color del pelaje y el destino de los animales se relacionaran. Es decir, el color del pelaje no parecía influir en la suerte del perro y no habría indicios del Síndrome.

Ahora bien, los investigadores hicieron un segundo análisis, más complejo, donde revisaron otros factores que podían estar influyendo: el sexo de los perros, su tamaño, que fueran mestizos o que fueran de determinadas razas. Rápidamente notaron que los perros más sacrificados eran —por lejos— los de raza Pitbull, y se dieron cuenta de que estos tienen la particularidad de no ser negros. Entonces, excluyeron a los canes de esta raza y volvieron a analizar los datos. Ahora sí, si no consideraban a los Pitbull, los perros completamente negros eran menos adoptados y más sacrificados que el resto.

También encontraron que algunas razas (ej, tipo Cockers y Pastores) eran más adoptados que otras (ej, Labradores), que las hembras eran más adoptadas que los machos, que los perros pequeños más que los grandes y, como era esperable, que los de raza pura más adoptados que los mestizos. De modo que el Síndrome del Perro Negro estaba presente, pero era secundariamente decisivo. La pureza de la raza y el tipo de raza eran predictores mucho más importantes sobre el destino de los animales.

¿Y qué hay del Síndrome del Perro Negro Grande? Esto no fue encontrado. Si bien un perro negro grande tiene muchas menos chances de adopción que uno perro chico clarito, al parecer, tiene prácticamente las mismas que un perro grande no negro. O sea que, lo determinante es el tamaño.

En resumen, si bien existe cierta evidencia sobre el Síndrome del Perro Negro, este fenómeno parece funcionar de manera más bien secundaria a otras características. De modo que las personas somos racistas con los perros pero, además —y en mayor medida— somos clasistas, prejuiciosos y sexistas.

Supongo que, una vez más, los mismos mecanismos que operan en las relaciones con otros humanos, también funcionan en las relaciones con nuestros animales de compañía.