Eli Albasetti - Santuario Empatía
Actualidad Animal

Eli Albasetti y Santuario Empatía “Si conocieran al animal antes de ser un pedazo de carne jamás se lo comerían”

La actriz argentina nos cuenta sobre los 13 rescatados que viven en su hogar, todos estaban destinados para consumo humano. Sin embargo, a diferencia de muchos otros, tuvieron la suerte de llegar a un lugar seguro y hoy forman parte de esta familia multiespecie, que también está compuesta por sus perritos: Martita, Macana y Sebastián. “Son igual a los perros y a los gatos, no hay ninguna diferencia”, asegura. Además, invita a hacer un esfuerzo para dejar a los animales fuera del plato durante estas Fiestas Patrias.

Por Isabel Pinto. Fotografía: Gonzalo Muñoz.

«Señorita, si tanta pena le da el novillo, se lo regalo. Dígame dónde y se lo mando a dejar». Estas fueron las palabras que motivaron a Eliana Albasetti a crear el Santuario Empatía (@santuarioempatia), se las dijo un corralero cuando saltó a la medialuna durante un rodeo en el Parque Padre Hurtado (2019). “Fue una patada en el hígado para mí, porque no tenía dónde. Llegué a mi casa y le dije a Fede (su marido): `¿Sabes?, quiero tener un santuario, un lugar donde poder tener animales rescatados, que si una vaca salta desde un camión que no tenga que volver al matadero’. Así fue, Federico me dijo ¡ya! y la semana siguiente comenzamos a buscar parcelas, hicimos la promesa de compra, se demoraron un año en la entrega y tardamos un año más más en prepararla y construir. Soy media intensa para mis cosas (ríe), son de esas ideas que se me ocurren, donde me late el alma y digo: es que esto es maravilloso, hay que hacerlo, son esas cosas intuitivas, decisiones que vos sentís que las tenés que hacer”, recuerda.

Siempre pensó en tener un santuario para animales considerados de producción, ya que había varias fundaciones dedicadas al rescate y reubicación de perros y gatos, pero solo existía el Santuario Clafira e Igualdad. “Nosotros lo conversamos con Federico, esta es una decisión para toda la vida, una vaca puede vivir 25 años. Son animales que no puedes dar en adopción, porque el 90% de la gente los ve como un pedazo de carne, por lo que obviamente es súper peligroso darlos en adopción”.

Los animales de producción también sienten

Pollos, gallinas, cerdos y vacas, entre otros, forman parte de los llamados animales de producción. Todos ellos, sin excepción, viven un infierno antes de morir, sin que la mayoría de las personas lo sepa. “Últimamente, lo que más me ha causado dolor de guata es que estamos en la época en que nacen los caprinos. Las cabras tienen un embarazo de 150 días, el caprino nace e inmediatamente se lo retiran a la mamá, porque esa leche es súper valiosa, ya que la utilizan para hacer el queso de cabra. Entonces, están todos los huérfanos de la leche, que normalmente no se habla, porque hablamos de los terneros, y es extremadamente doloroso todo lo que pasa en esa industria, pero en la industria de la leche y queso de cabra pasa exactamente lo mismo, solo que pasa más veces en el año. Es heavy como venden a los machos porque no dan leche, los venden súper jovencitos porque la carne de caprino es muy gourmet, se consume solo cuando el animal es muy joven, es muy cruel todo, es horroroso. Los matan cuando tienen dos meses, ese es el máximo de plazo”, menciona.

Panchito, un caprino Saanen de leche, fue quien inauguró el Santuario. Tenía 10 meses, después llegó Nicolás, un caprino que fue rescatado desde una carnicería, luego Fred, otro caprino, tenía alrededor de un año cuando lo recibieron. Daniela fue la cuarta, “es nuestra primera chancha, es maravillosa, no puede ser más regalona, te mira con sus ojos y es como si te hablara a través de ellos. Está enamorada de Fede, va al corral y se le tira encima, lo llena de besos, tiene locura y pasión por él, lo ama, llega a dar risa porque él se sienta y ella llega a darle besos en el cuello como diciendo ´si te quiero tanto´, es maravillosa. Después llegó Pepe Bruno, que es un cordero, lo habían tenido para que en algún momento fuera cordero al palo, lo regalaron, corría peligro en el campo donde estaba y terminó acá”.

Después llegó Paloma, otra chancha rescatada, la compraron diez veganos al enterarse que la estaban vendiendo como carne. “Tiene piel atópica, hay que hacerle un tratamiento de por vida, ahora está con una bacteria que no es contagiosa, pero que le afecta a ella. Usa bloqueador solar y hubo que preparar una parte del corral para que no le dé sol, es un animal complicado, pero la adoramos. Luego llegó Sasha, nuestra tercera chancha, es enorme, pesa 320 kilos, tiene unos ojos celestes maravillosos, ella llegó junto a Aquiles, que es un gallo, venían de Yumbel”. Así también, refugiaron a Elvira, una gallina que se le cayó a una persona en un día de mucha lluvia.

La llegada de Messi

En víspera de Fiestas Patrias unas activistas que trabajan como voluntarias en el santuario, le contaron que estaban vendiendo unos bebés caprinos en una feria. Los animales tenían un cartel que decía “estarán listos para el 18”. Eli asegura que eso le partió el alma, “te lo digo y me pongo a llorar, no lo podía creer, verlos a todos tan chiquititos, con el cordón umbilical, gritando, porque obviamente los sacan del lado de su mamá cuando tienen horas, entonces las llaman. Les dije que trajeran a todos los que pudieran, que los sacaran de ahí. Llegó Messi, un caprino negrito, nació prematuro, fue el que vendieron más barato, les hicieron un precio porque no succionaba, ellos pensaron que se iba a morir, pero no contaron con que yo iba a dormir con él, que le iba a dar leche en jeringa cada tres horas y ahora está perfecto (ríe). Blanquita, es una caprina, no sé por qué la vendieron, también había una oveja, que es Indian, eran los tres que estaban en el momento que fueron estas chicas. Son los elegidos, porque cuando me mostraron el video había más”.

Messi

El día que hicimos esta entrevista llegó Bartolito, un bebé caprino, que fue rescatado por una mujer que lo compró en una feria. Al no darle el sustituto adecuado, estaba con diarrea, por lo que le pidió ayuda a Eli, quien, junto a Federico, lo fueron a buscar. Hasta el momento son 13 los animales que viven en el Santuario. “Estamos esperando que llegue Verónica, una vaca que está en el DUOC UC, es viejita. La pensaban dar de baja, la iban a enviar al matadero porque no tenían donde tenerla, pero los alumnos se opusieron y me llamaron”. Actualmente hay una campaña para que sea trasladada pronto y pueda pasar su vejez protegida en el santuario.

Bartolito

¿Hay alguno con el que tengas una relación más especial?

Estoy enamorada de todos, pero Nicolás -uno de los caprinos adultos- tiene una conexión preciosa conmigo. Me siento y se acuesta a mi lado, suspira y te da paz, es muy zen, es como si estuviera meditando todo el día. Tiene una personalidad muy de paz, es el rey del corral de los caprinos, todos lo respetan, es un alma muy bonita. Messi, durmió conmigo muchos días y es mi bebé regalón, tenía que darle leche cada tres horas porque no tenía reflejo de succión, es una pega muy heavy. La tercera es Paloma, le tengo que poner bloqueador, crema, le doy el remedio, es una mega regalona, le hacés caricias en la guata y se desmaya, donde sea, es una chancha divina.

Habías comentado que no son diferentes a un perro o un gato…

No tienen absolutamente ninguna diferencia, eso es algo del ser humano. Cuando iba a otros santuarios lo veía y me daba cuenta, pero al vivir con ellos te das cuenta que no tienen ninguna diferencia. A Messi lo llamo y viene corriendo, se ponen contentos cuando les vamos a dar la comida. Las chanchas son mega inteligentes, cariñosas, son divinas, llenan de besos a Fede como si fueran unas perritas ¡no hay ninguna diferencia! mueven la cola igual, son increíbles. Fede le pone el agua a Sasha y cuando ve que ya va a entrar a la casa ¡imagínate lo viva que es! recién ahí agarra el bote de agua, lo da vuelta y se acuesta encima, se lo ha hecho 10 veces. Luján (la hija menor de Eli) todos los días se levanta en la mañana, se sienta afuera del corral de las chanchas y le habla a Daniela, y ella le contesta, Luján balbucea y la chancha le hace sonidos. Somos una familia multiespecie, todos se quieren con todos (ríe).

Se acercan las Fiestas Patrias ¿te gustaría dar algún mensaje?

Les diría que si tuvieran relación con el animal que existió antes ser un pedazo de carne jamás se lo comerían, se largarían a llorar delante del pedazo de carne. Vale la pena conocerlos, me emociona demasiado el tema, pero creo que cualquier persona que tiene una relación real con una vaca, no que la vea de lejos, jamás podría comérsela. Si conoces a los animales en un estado de amor y paz, te das cuenta que son iguales a tu perro y creo que nadie se comería a su perro, por qué lo hacen con otros animales, no tiene ningún tipo de coherencia. Nosotros como consumidores tenemos el poder para cambiarle esta realidad macabra a los animales. Hagan el máximo esfuerzo por dejar a los animales fuera del plato, cada vez tenemos más opciones, son muy ricas, opciones al alcance de cualquier bolsillo. Además, está el tema de salud, todo lo bueno que te va a generar, y todo lo que te va a hacer bien en el alma, porque hacer acciones sin karma creo que es algo que nos beneficia a todos como seres humanos. Tomar acciones que no generen dolor a otro ser sintiente siempre es super enriquecedor, siempre. Comerte algo que generó tanto dolor, comerte el cuerpo en descomposición de un animal que no quería morirse, nunca puede ser bueno para ti.

Rodeo y carreras de perros

Soy una convencida de que algo que se ha hecho toda la vida no tiene por qué ser bueno, cuando hay un ser sintiente que lo está pasando mal uno se tiene que replantear eso que se hizo toda la vida, para mí el rodeo está fuera de tiempo, fuera de lógica. Si vas a un rodeo la mayoría de los animales están babeando o están con sangre en la nariz, no es algo lindo, de lo que uno se tenga que sentir orgullosa. Soy Argentina, vivo acá hace más de 20 años, quizás por eso mis palabras pierden un poco de valor, pero soy un ser humano como todos, me pasa lo mismo con las jineteadas en Argentina, no es un tema de país, me pasaría lo mismo si estuviera en España con las corridas de toros. Siento que cualquier acto que genere una incomodidad a un animal es lógico que se tiene que erradicar. Creo que el ser humano tiene que sí o sí evolucionar hacia una mirada mucho más empática hacia todo lo que nos rodea, eso incluye a los animales. Las carreras de galgos también, aquí tenemos la ventaja que los animales involucrados son los perros, y queramos o no siempre los perros generan mucha más empatía.

¿Cómo ayudar?

Si quieres colaborar con los cuidados de los animales, puedes hacer donaciones a Santuario Empatía. Chequera electrónica Banco Estado, RUT: 65.211.229-3, Número: 330-7-102404-6. Correo: [email protected]. Además, puedes ser parte de las jornadas de voluntariado, pronto comenzarán las visitas al santuario, donde podrás compartir con los animales y disfrutar de un almuerzo vegano. Así también, podrás apadrinar o amadrinar a alguno de los habitantes.

Más información en la cuenta de Instagram @santuarioempatia.