Francisca Imboden
Actualidad Animal

Encuarentenados: Francisca Imboden y Maqui

La actriz, Francisca Imboden, destaca que “sería lindo que esto trajera algún cambio”.

En cuarentena desde el 15 de marzo. «He estado bastante bien, interesada y expectante de lo que viene. Sería lindo que todo esto nos trajera algún cambio de enfoque positivo, que redunde en una mejor calidad de vida para todas y todos, y una visión más equitativa de lo que es ‘tener’.

Lo más complejo en este tiempo fue cuando se decretó cuarentena total, y empezaron a cambiar o terminar los contratos de trabajo. Ha sido bien fuerte darse cuenta de que el tipo y ritmo de vida que conocí ya no existe, y empieza esa ansiedad del “reinventarse” y proyectar dentro de la incertidumbre. Ver a gente pasándolo mal no es fácil, pero no he entrado en la angustia. Me ocupo de enfocarme en lo que hay, y ayudar lo más que pueda. La verdad es que estoy muy agradecida de mi familia, y de las herramientas que me dieron mis padres para entender la adversidad como una oportunidad que se vive con agradecimiento, aunque cueste.

Descubrir que uno siempre vivió con sentido de realidad (heredado y heredable), ayuda a tener recursos a los que echar mano en las crisis. También el hecho de tener más tiempo con mis hijas y mi hijo (a las grandes las aproveché re poco cuando eran niñas), ha sido muy positivo. Estar de verdad, revalorizar el trabajo doméstico; volver a entregar desde la cocina o la mantención de la casa; tener lindo todo a pesar de la situación, ha sido bien gratificante. Pude al fin armar mi huertita, tejer cositas para toda la familia. En realidad, hago mucho en mi casa, ¡me faltan horas! (risas). Y me encanta tener la posibilidad de conversar muuuucho de todo con mis hijas y Mariano, en cualquier momento. También he aprovechado de tomar algunos cursos, ver charlas interesantes y leer, aunque para eso me falta concentración, porque en la casa siempre hay algo que resolver.

La Maqui es una reina. Como siempre está feliz, regalona y activa, ¡es el festival del agradecimiento! Se adapta fácil. La pandemia no la ha afectado mucho. Tal vez está más regalona. Tengo que agradecer que tengo jardín y eso le da mucha más movilidad y posibilidad de correr, aunque sea en redondo (risas). Lo que sí me he fijado es que ya no caza. Antes siempre llegaba con algún loro en la boca, de esos que son plaga en La Reina. Es su naturaleza desde chica…, nada que hacer.

Con la edad la Maqui se ha ido poniendo más casera. Por más que le puse rejas, las rompe o hace hoyos por debajo para salir. La entrené y un millón de etcéteras, pero necesita darse su vuelta loca un par de veces a la semana. La sangre de callejera le tira, es impactante, pero nunca es más de 10 minutos. Por eso siempre le pido a mis vecinos que no le den comida, porque es ahí donde se aguacha y de fresca vuelve a pedir. Aquí la alimentamos bien, no tiene necesidad; es patuda como cualquier perro no más. Cuando salgo a recoger las hojas afuera de la casa, me acompaña y corre por la cuadra. Visita a los perros y perras vecinos y me espera para entrar. Como no dan permisos diarios para sacarla tengo cero posibilidad, además que con todo lo que hay que hacer en la casa, no me da mucho el tiempo tampoco.

Hemos ido al veterinario del barrio por sus vacunas y desparasitaciones, pero la encontraron estupenda. No le he notado ansiedad ni nada distinto. Insisto que tener jardín da mucha más tranquilidad, y entre mi hijo y yo, la hacemos correr harto. Mientras paso la aspiradora o la escoba, logro unas técnicas impactantes para tirarle la pelota con la pata y me la trae de vuelta y así. Después se cansa y se va a echar al sol. Tiene una vida soñada (risas). Hay muchos animales en mi barrio, domésticos y silvestres…, eso la mantiene siempre alerta y acusete. La cabra lo pasa bien al final y nosotros la amamos hasta el infinito y más allá.