Escasez hídrica en Chile
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Escasez hídrica en Chile: Se nos acaba el tiempo

El cambio climático, el creciente consumo humano, la deficiente gestión del agua y su uso en diferentes industrias, como en la agrícola -que consume el 70% del agua en el mundo-, son algunos de los factores que nos dejan sin este recurso esencial.  ¿Qué podemos hacer nosotros? Educarnos, conocer nuestra huella hídrica y realizar cambios domésticos que terminarán contagiado a nuestro entorno. 

Por Carolina Palma Fuentealba 

«Cuidemos el agua», «se va a acabar el agua», «no desperdicies agua» son frases que escuchamos hace años. Muchos se dan duchas cortas, cierran la llave mientras se lavan los dientes o intentan regar menos. No es suficiente. Lo sabemos.  El 22 de marzo es el Día mundial del agua, un momento para reflexionar sobre el uso que hacemos de ella día a día. Es cierto que muchos países sufren de escasez hídrica, pero Chile está dentro de los 25 que sufrirán mayor estrés hídrico en 2040, de acuerdo con el informe de World Resources Institute. En la actualidad, según el estudio Radiografía del Agua, de Fundacion Chile, el 76% de la superficie chilena está afectada por sequía, desertificación y suelo degradado.  

Por un lado, cada día llueve menos y, por otro, cada vez consumimos más agua producto de un aumento de la población, el desarrollo económico, la deficiente gestión del agua, y el consumo descontrolado de ciertas industrias como la minera, forestal y agrícola. Evelyn Vicioso, socióloga, Magíster en Desarrollo Urbano y Directora Ejecutiva de Fundación Newenko, comenta que nuestro modelo de gestión se basa en que el agua sobraba en Chile, pero ahora falta.  Hace unos días comenzó la discusión sobre el agua en la Comisión del Medioambiente de la Convención Constitucional. ¿Qué necesita nuestro país? «Una Constitución que permita proteger el agua y los usos ecosistémicos. Es decir, permitir que su ciclo continúe para que no perdamos nuestros ríos, potenciar otro tipo de producción que permita a los afluentes recuperarse. No es solo asegurar el derecho humano al agua, que sería un gran paso. También resulta importante pensar en un modelo que permita el cuidado de las cuencas hidrográficas -área de terreno que contribuye al flujo de agua en un río o quebrada». 

Evelyn Vicioso, socióloga, Magíster en Desarrollo Urbano y Directora Ejecutiva de Fundación Newenko.

Agrega que es relevante no concentrarnos solo en soluciones de innovación tecnológica. “No es llegar y poner desalinizadoras -la desalinización es un proceso mediante el cual se elimina la sal- en todas las costas de Chile. Interrumpe el ciclo del agua y el costo de crearla es alto”.

Cultura de escasez 

Hoy el Estado no puede intervenir el modelo del agua, no puede participar en cómo se distribuye en algunos productores. ¿Qué tipo de modelo queremos para el país? La mayoría estará de acuerdo en el que represente el bien común, más que mantener el sistema actual, que no tenemos la certeza de cuánto tiempo soportará. 

El escenario es desalentador

La falta de lluvia en grandes ciudades llega al 98% de déficit en comparación a años normales, según el último Informe Hídrico de la Dirección General de Aguas (DGA). Con respecto a qué superficie está afectada por la escasez, en diciembre pasado, 184 municipios llegaron a ser declarados con falta extrema de agua, concentrando al 47% de la población. 

Sí, los pequeños poblados agrícolas viven hace años con racionamiento, y muchos apuntan a que una de las soluciones consiste en aumentar la participación de los distintos usuarios de las comunidades y sectores productivos, para tomar decisiones coordinadas en los territorios.  

Evelyn Vicioso afirma que las regiones con más problemas de sequía son la Araucanía, junto con Valparaíso y Coquimbo. “En el norte, las familias llevan varias décadas de escasez. Es muy distinto a lo que vemos en el sur. Todavía pensamos que llueve mucho en la Araucanía, pero no como antes. Ya existen comunidades abasteciéndose con camiones aljibes en este momento”. Además, menciona que tienen industrias que generan impactos muy grandes en las redes del agua, contaminando los afluentes. “No es extraño que sean las zonas donde hay más incendios forestales, porque los monocultivos no cuidan el suelo. Consumen mucha agua, se deteriora el suelo y falta agua”. Quizás el lugar más emblemático para reflejar esta situación es Petorca, en la Quinta Región, por la producción de paltas. Cultivos que se movilizan hacia O’Higgins y más al sur y, seguramente, tendrán los mismos efectos.

Para Vicioso, aunque las industrias son las que más gastan agua, una de las soluciones tiene que ver con cómo nosotros generamos una cultura de agua diferente, nos adaptarnos a los próximos desafíos. “Es necesario generar una cultura de la escasez. Actualmente, hay escuelas donde los alumnos no cuentan con agua para hacer sus clases. Aprendamos sobre cómo proteger afluentes, cómo mejorar el suelo, el riego”. Esto junto con otras decisiones, como evitar vivir en parcelas que no tengan el agua asegurada, porque generan un problema grande para la planificación y distribución hídrica. En ese sentido, es una decision más eficiente quedarse en ciudades. Aunque también aparecen otras dificultades. “Por ejemplo, en Santiago, se pierda más del 30% del agua por la canalización”, asegura la directora ejecutiva de Fundación Newenko.  

Entre todos aseguremos el mejor uso de agua posible. En el mejor de los casos, apoyados por un modelo normativo que permita enfrentar la disminución de agua de una manera eficiente. Resulta fundamental generar un debate, pensando en el planeta y en las futuras generaciones, para reconstruir la confianza en la sociedad. Conocer la huella hídrica de las compras, no comer palta diariamente, disminuir consumo de carne, comer frutas y verduras de estación, generar jardines sustentables y, cuando nos vayamos de vacaciones a zonas costeras, ser empáticos con el uso del agua. “Estamos cerca del peor escenario que va a ser el racionamiento de agua”, recalca Evelyn Vicioso.

Tu huella hídrica

Cuando hablamos de huella hídrica, nos referimos al volumen de agua dulce consumida, utilizada y contaminada de manera directa por las actividades diarias que realizamos, más el volumen de agua utilizada en la producción de los bienes y servicios que consumimos. La huella hídrica en Chile sería de 3.200 litros de agua por cada chileno. 

En promedio, se requieren del orden de 110 litros de agua para obtener una copa de vino; alrededor de 2.720 litros para manufacturar una polera de algodón; 135 litros por un huevo: 140 litros por 1 rollo de papel higiénico; 2.800 litros por menos de 500 gramos de carne de vacuno. 

Fundación Newenko

Fundación Newenko promueve el derecho humano al acceso al agua. Siempre con una visión de bien común para nuestro país. Facilitan la información sobre el agua a la ciudadanía, además de capacitar a dirigentes y dirigentas. Conoce más en sus redes sociales @fundacion_newenko.

En www.newenko.org encontrarás diversos documentos que permiten ampliar la mirada sobre este tema. También puedes escuchar “Maestras del agua”, podcast que nace de una propuesta con enfoque no sexista, para y por las mujeres. En el 2021 también nació “Mujeres contra la corriente”, ciclo de conversatorios para hablar de agua y mujeres con invitadas de distintos territorios.

Foto: Pixabay en Pexels