Eugenia Lemos y León
Actualidad Animal

Eugenia Lemos & León “Nunca más vamos a comprar un perro”

La actriz siempre tuvo animales adoptados, ya de adulta decidió comprar un perro de raza pequeña para asegurarse que pudiera viajar con ella en los aviones. Sin embargo, fue engañada. Sobre la necesidad de informarse, cómo logró sacarlo adelante y las aventuras que han vivido en estos casi 12 años que llevan juntos conversamos en esta entrevista.

Por Isabel Pinto G. – Fotos: Gonzalo Muñoz – Maquillaje: Paula Bruzzone – Agradecimientos: Hotel Director

Eugenia Lemos (36) llega al Hotel Director junto a León (11) el perrito que conocimos cuando llegó a nuestro país y fue parte de los realities en que participó la influencer. Su historia con los animales comienza cuando ella era una niña y vivía en Argentina, su país natal. “Siempre adoptábamos, veía un perrito y le decía a mi mamá ¡me encanta, llevémoslo a la casa! En ese tiempo nacían perritos en el barrio y uno adoptaba porque la familia no podía quedarse con nueve perros, era todo entre los vecinos. Mi primer gran amor se llamó Chiquito, un perro callejero, indomable que vivía mitad adentro, mitad afuera, lo adoptamos, pero siempre se las ingeniaba para escaparse. Él me acompañaba a la escuela, cuando jugaba con mis amigos se quedaba en la vereda o jugaba con nosotros, era un perro muy presente, crecí con él, en una vida de barrio. Era súper inteligente, tenía como 12 años cuando falleció, él fue mi primera pérdida, era mi compañero y uno nunca está preparado para que se vayan. Fue terrible, no estaba preparada para perderlo”.

La llegada de León fue muy diferente, fue planificada. “Es como cuando uno decide ser mamá (ríe), fue el buscado, deseado, ya vivía con Mati (Matías Kosznik) tenía como 25 años, habíamos formado un hogar y tomamos la decisión de tener un perro. Me demoré mucho en tomar la decisión porque por mi trabajo no estaba mucho en la casa y en Argentina hacía mucho teatro los fines de semana y realizaba giras. Busqué un perrito que fuera pequeño, chiquito de dos o tres kilos porque viajo mucho y había averiguado que un perrito de ese peso siempre puede ir contigo. Unos conocidos nos dieron el dato de un criadero, que se suponía que era bueno, y tuvimos una experiencia horrible. Nos mintieron, primero trajeron una bandeja con perritos, eran grandes, tenían uno o dos meses, pero pesaban como dos kilos, le dije que necesitaba un perro de tamaño pequeño porque iba a viajar conmigo, y me dice ´te voy a traer uno´. Llegó con Leoncito, era chiquitito, pero llegamos a la casa y no hacía nada, le poníamos comida y se caía, lo parabas y se caía, chocaba, se quedaba quieto. En nuestro edificio vivía una veterinaria, le llevamos a León, y me pregunta: ´¿Se murió la mamá, por qué te lo dieron?´, le dije que lo acababa de traer de un criadero. Me dice: ´Este perro no tiene más de una semana y se va a morir, él tiene que estar con su mamá, pero si en el criadero fueron tan irresponsables de entregártelo, no te recomiendo que lo vuelvas a llevar a ese lugar´. No lo podía creer”.

¡Salvemos a León!

La veterinaria le dio una serie de indicaciones y cuidados que debía tener con León, porque al ser tan pequeño, el riesgo de que falleciera era alto. “Te mueres lo que fue, no quería tomar su mamadera. En ese tiempo yo estaba en el ‘Bailando’, el programa más exitoso de Argentina, el Mati también trabajaba y poníamos alarmas para poder cuidarlo y alimentarlo. Iba a mi casa cada dos horas en medio de los ensayos. Tuvimos que armarle un lugar especial, ya que no podía tocar el piso, estaba casi recién nacido y se podía agarrar cualquier bacteria, me dijeron que no entrara nadie a mi casa para que no se contaminara. Teníamos que desinfectarnos las manos con alcohol antes de tocarlo. Como no quería tomar mamadera, tenías que triturarle los granitos de pellet, mezclados con leche, hacerle una papilla y dársela en la boca. En la noche lo metíamos a la cama, se le ponía a Mati en el cuello y le chupaba la oreja, pensaba que era la teta de su mamá. Mati me decía: ´Amo a este perro, pero es mucho que me chupe la oreja´ (ríe). Dentro de la preocupación que teníamos eso fue muy chistoso, luego empezó a chuparnos el dedo, así se dormía y es algo que hace hasta hoy”.

¿Cuánto tiempo tuviste que mantener esa rutina estricta de cuidados?

Hasta los 45 días, cuando ya lo pudimos vacunar. Fue todo un operativo, tuvimos que pedirle ayuda a mi mamá, que ella fuera a verlo los días que nosotros no estábamos. Vivíamos en Buenos Aires y mi mamá en el oeste, es como si nosotros hubiésemos vivido en Santiago y ella en Rancagua. León es muy regalón, relacionó un vínculo con la familia, porque todos estuvieron pendientes de su proceso.

El que dependiera 100% de ustedes debe haber hecho que desarrollaran un vínculo muy fuerte…

Imagínate que tiene 11 años -el 11 de octubre cumple 12- y todavía chupa el dedo. Tengo 36 años y con el Mati somos una pareja independiente, hoy en día personas de nuestra edad que no tenemos hijos, desarrollamos un vínculo muy afectivo con ellos. Después de cuidar a León dije: ‘Voy a ser buena madre’. Siempre tuve mucho miedo de tener un perro por mi estilo de vida y es impresionante. Es real cuando mis amigas o mi mamá cuentan que uno saca ese instinto maternal, porque puedes estar llena de trabajo, con muchos viajes, pero a uno le puede faltar algo, pero a él no le va a faltar nada, va más a la peluquería que yo (ríe). León siempre ha sido un perro muy especial para toda la familia, cuando hacemos videollamada preguntan por Leonchi.

Después de la experiencia que viviste con León, ¿cuál es tu opinión sobre los criaderos?

No quiero generalizar porque sé que hay gente que lo hace con mucha responsabilidad y respeto hacia el cuidado de las razas, pero después de lo que viví… yo pequé, busqué comprar porque quería asegurarme de que el perro fuera chiquito, y las veces que habíamos adoptado no sabías cuanto iban a crecer, al infinito y más allá (ríe), era por eso. Si alguien quiere comprar que se informen, que sea un buen criadero porque hay gente que lo hace con mucha honestidad, pero las fábricas de cachorros son una locura, también es una locura lucrar con los perros y está bueno que seamos conscientes de eso, porque antes no lo éramos. Si hasta en la feria se vendían perros, los tenían en jaulas, a los conejitos también, está bueno que hoy haya mayor conciencia.

Finalmente compraste un perro pensando en el tamaño y también te engañaron en eso ¿volverías a comprar?

Claro, si León hubiese pesado menos sería mucho mejor, porque podría haber viajado en mi cartera a todos lados. Sin embargo, uno siempre se puede adaptar y buscar la vuelta. Siempre he viajado con él y ha sido complicado, porque quería el perrito de dos kilos y él pesa cinco, tengo que elegir ciertas aerolíneas por las medidas de tamaño y ha sido todo un show que yo quería precaverlo, pero con los hijos nunca se puede (ríe). También hay que ser conscientes que cuanto más grande es el perro viajar es más caro y un montón de cosas, no es menor. Yo he tenido una muy mala experiencia y nunca más vamos a comprar un perro. Que nos regalen un perro de un amigo o adoptamos, León fue el primer perro que compramos y va a ser el último, si en mi familia siempre adoptamos.

¿Te han criticado por tener un perro de raza?

No, no me ha tocado, además que en mi familia siempre tuvimos perros adoptados, mi Chiquito, Carozo, Chaina, todos mis perros han sido de la calle. Ahora encuentro que la gente que rescata hace una labor impresionante porque al rescatar un perro te estás enfrentando a un animal con traumas. Es diferente cuando aceptas un perro de tu vecina, que es una guagüita y lo crías. Yo ayudo a mis amigas de Ciudad Animal, ellas rescatan, cuidan y les buscan un hogar, yo me encargo de apoyarlas en difusión, en conseguir alimento. Es importante que la gente se anime a adoptar, porque ese vínculo que generas con un perro adulto es impresionante, los perros rescatados entienden todo, entienden que han tenido una mala vida y que ahora tienen una buena y te lo agradecen. 

Viajes

Viajan mucho ¿cómo lo hacen cuando León no los puede acompañar?

Siempre tratamos de viajar con él por un tema de tenencia responsable, pero le ha tocado quedarse con amigos, si bien es muy regalón cuando se queda con alguien se apega a esa persona, incluso le chupa el dedo, genera un vínculo especial, él tiene algo que marca a las personas. Para mí la persona que ha sido mi familia, partner es la Mariela Montero, es mi amiga, tiene cuatro perros, ella y su familia lo aman. He tenido que salir a grabar programas por dos meses y se queda con ella y la ama, es su polola, y me quedo súper tranquila. Ahora que ella está embarazada encontré un hotel canino, la verdad es que debo tener varias alternativas porque como somos extranjeros no tenemos familia acá.

¿Algún viaje especial con León?

Viajamos juntos a Isla de Pascua y fue una aventura fascinante, disfrutó todo el viaje, estaba feliz, caminó, corrió por los campos.

¿Has hecho alguna locura por él?

Una vez venía un taxi en Argentina y se zafó de la correa, cruzó y me tiré adelante del auto. El Mati me dijo estás loca, te podrían haber atropellado, pero es tanto el amor que uno les tiene que haces cosas impensables.

Va a cumplir 12 años ¿han notado cambios en él?

Le hemos cambiado la alimentación, él siempre fue como una cabra, se sube a todos lados, le gusta saltar y ahora hay que asistirlo. Es mañoso, le gusta solo tomar agua fresca del grifo, hay que darle agua y esperar que termine para bajarlo, antes saltaba. Lo que pasa es que con sus pelos tiene un disfraz de bebé, pero uno sabe que adentro hay un viejito, duerme más. Es triste, siempre lo conversamos con el Mati, y le digo que este perro ha tenido una vida plena y feliz, y el día que se vaya tenemos que estar en paz. Ha vivido mejor que nosotros, ha viajado por todos lados.

¿Han conversado sobre su partida?

Mati siempre me dice que está viejito, yo le digo mi único consuelo es que ha vivido una vida de reyes y eso me encanta, porque siento que él ha podido vivir nuestro lifestyle, ha viajado, ha estado en TV. Siempre tuve claro que el perro que me acompañara en mi vida adulta tuviera mi misma vida. El día que no esté lo voy a recordar mucho porque León llega a mi vida en el momento que me hago famosa, por así decirlo. Él arranca conmigo ese ciclo de mi vida donde tengo popularidad, reconocimiento, donde empiezo a tener un montón de triunfos que también vienen acompañados de frustraciones en una etapa adulta y de crecimiento, como Chiquito me marcó la infancia, él me va a marcar la etapa adulta joven, y eso es impresionante.

¿Qué significa León para ti?

Quiero tener hijos y me cuesta decir que es mi hijo, pero es mi primer hijo perruno, uno al final le pone la palabra hijo porque depende de ti. Nosotros estamos de viaje y nuestra única preocupación en Chile es si él está bien. El vínculo con él es una cosa… él sabe todo, si estoy triste, sufro bastante de ansiedad sobre todo en pandemia, por mi trabajo, y él me calma, cuando conecto con él, listo, todo desaparece. A veces estoy nerviosa o con muchas cosas me acuesto y él viene se acuesta en mi guata y te da ese calorcito que te relaja, es como si supiera, poque no siempre se me acuesta en la guata. Es impresionante como ellos saben darte un amor genuino, pero desde un lugar tan profundo. Una vez una sesión con una psicóloga le conté que León chupaba el dedo como si fuera una tetita, que eso lo relajaba y calmaba, que estaba acostumbrado a estar conmigo y ella me dijo “tú eres la asistencia emocional del perro”, porque él para calmarse me busca, busca el dedo cuando está en una situación diferente y con gente que no conoce, se conecta conmigo, así como él me da, también se conecta conmigo y se calma, tiene su dedo terapia (ríe).

Al consultarle si recomienda adoptar, no titubea. “Vivan la vida que quieren vivir, uno puede hacerlo y que la gente se anime a adoptar, yo fui de las que dudó por tener una vida complicada, pero les aconsejo que busquen una tenencia responsable, infórmense, el perro es para toda la vida. Está buenísimo que adoptemos, pero que sea una adopción consciente, vivo en departamento, casa, tengo hijos, no los tengo, tengo tiempo, las lucas. La adopción siempre tiene que ser consciente porque eso nos va a garantizar una buena calidad de vida para todos. Nunca se me hubiera ocurrido regalarlo porque me iba a vivir en otro país, imposible, mi preocupación fue buscar un departamento en que aceptaran animales y cómo hacer para poder llevarlo. Se puede y una vez que lo tengas vas a hacer todo por ese bicho, él es tu dueño, porque tú haces lo que él quiere (ríe). Todo lo que tiene que ver con la adopción debe ser de forma responsable, para todos, para el animal y la familia, porque es rico que se acople y sea parte de tu vida. Disfrutar del amor que él te da, pero respetándolo, el amor se basa en el respeto y que bacán poder disfrutar de todo lo que ellos nos dan, te dan amor, te calman, te pueden ayudar a sociabilizar sin tener que explicar nada, ni hablar, es algo fascinante como te puede ayudar a sanar un animal sin tener que explicarle nada. Son los únicos que te dan paz real, están ahí para apoyarte, siempre y saben todo lo que te pasa.

Nuevos proyectos

Eugenia lleva 16 años junto a su pareja, Matías Kosznik, ambos son productores y están trabajando en ficción en redes sociales. El año pasado realizaron Frow, la primera serie en formato digital con foco en el mundo de la moda, donde además fue la protagonista. Actualmente se encuentran “trabajando en una nueva serie, sale en agosto, lo único que puedo adelantar es que se graba en Nueva York. Vamos a estar con la Ale Fosalba, se viene muy bueno y es grato poder hacer este tipo de cosas, estoy muy contenta con todo lo que se viene. Sigo fiel a mi filosofía de vida, vivir feliz, plena. Soy actriz, me encanta la moda, conocí la moda por la actuación, porque yo hacía los vestuarios de teatro y uní mis dos pasiones -actuación y moda- en esta plataforma que es Instagram y trabajo muy fuerte en eso”.