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Gato Sphynx: No tienen un pelo de malgenio

El gato Sphynx siempre impacta a quienes lo conocen, probablemente por su falta de pelo y cara expresiva. Una estirpe tamaño mediano, ligeramente triangular. Con pómulos prominentes, nariz corta, un hocico sumamente redondeado y totalmente calvo, el gato egipcio ha causado gran impacto entre las personas.

Son tan cariñosos y especiales, que una vez que uno supera su apariencia -que encanta o aterra- es capaz de ver que está frente a un felino maravilloso. ¿Vienen de egipto? La verdad es que más allá de llamarse gatos esfinges, no tienen mayor relación con ese país.  Su historia se remonta a los antiguos aztecas donde se criaban por igual a perros y gatos sin pelo. Existen grabados precolombinos donde se pueden apreciar estos animalitos sin pelaje, sin embargo, actualmente este linaje de gatos es sumamente reconocido por diversas federaciones de criadores.

Su apariencia es lo que causa mayor impresión pues al no tener pelaje algunos podrían catalogarlo como feo e incluso amargado y antipático, pero la realidad es que su comportamiento es tranquilo y cariñoso, son muy juguetones, fanáticos de trepar y brincar.

Necesitan mucho contacto físico, por ello son perfectos para los dueños más regalones pues podrán consentirlos y cuidarlos. Son gatos recomendados para la vida indoor pues por su falta de pelaje son muy sensibles a la humedad, al frío y al calor, además porque se adaptan perfectamente a la vida familiar. También, son aconsejados para niños pequeños y familias con otras mascotas, ya que no suelen tener problemas con otros animales y son muy pacientes gracias a su carencia de agresividad.

La alimentación de estos felinos debe contribuir fundamentalmente a cuidar su delicada y vulnerable piel. Los Sphynx poseen un metabolismo muy acelerado que les sirve como regulador de su temperatura. Esta es la razón por la que precisan alimentos más densos energéticamente que el resto de las razas de gatos.