Gatos cariñosos pandemia
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Gatos en pandemia ¿Se volvieron más cariñosos?

Un estudio dirigido por investigadores del Reino Unido reveló que la pandemia acercó a los gatos a sus dueños, ya que el pasar más tiempo juntos -debido a los confinamientos- los habría vuelto más cariñosos. Conversamos con una especialista en comportamiento animal, quien nos revela qué tan cierto es este cambio conductual.

Por Isabel Pinto G.

Los gatos son independientes, pero también son una especie sociable y territorial. Si bien disfrutan del contacto con su familia humana, el estar permanentemente con ellos podría afectar su bienestar, sobre todo cuando no se respetan sus espacios. La pandemia del COVID-19 y los constantes confinamientos provocaron cambios en sus rutinas y comportamientos. Así lo dio a conocer un estudio dirigido por investigadores de las universidades de York y Lincoln en Reino Unido que indagó en los cambios en el bienestar y el comportamiento de los animales de compañía. Una gran cantidad de dueños de gatos informaron que los felinos se mostraron mucho más cariñosos durante el confinamiento y tuvieron cambios positivos.

María José Ubilla, Académica de Etología y Bienestar Animal de la Escuela de Medicina Veterinaria, Universidad Andrés Bello, se refiere a los resultados del estudio y destaca que “es un fenómeno que tiene relación con que hemos estado más tiempo en las casas. Las familias que están vinculadas positivamente con los animales, efectivamente les han prestado más atención, han hecho actividades invitando a participar a sus mascotas, no sólo a los gatos. Si la familia está descansando o viendo una película, permiten que el gato esté con ellos, hay más tiempo y posibilidades de que eso ocurra”.

Dra. María José Ubilla y Güiña.

“Si bien -agrega- este fenómeno se da en la medida que los gatos pasaron más horas con sus dueños, también éstos tuvieron una atención más especial hacia sus gatos. Por ejemplo, las personas que siguieron haciendo su vida, cerrando las puertas para que sus gatos no tengan acceso mientras ellos están trabajando, ahí no debería haber una modificación muy grande, pero la mayoría de las personas les permiten estar con ellos, todos lo permitimos porque a nosotros también nos gusta”.

Invasión de territorio

La académica menciona que lamentablemente no todo es positivo, ya que desde el área de la etología clínica han tenido más consultas de lo habitual producto de que se han dado relaciones poco armoniosas entre las familias. “Si hay gatos que conviven con otros gatos o de forma individual en una casa, y estamos nosotros 24/7 con ellos, les invadimos sus territorios. Sobre todo, en casas donde hay niños pequeños, porque les llama mucho la atención los gatos o los animales en general, entonces se acercan mientras están durmiendo, comiendo, incluso, cuando están en la caja sanitaria y eso los afecta. Los gatos necesitan espacios para estar tranquilos en esas actividades, son animales que duermen muchas horas al día, hay que darles su espacio”.

Por otra parte, es efectivo que en muchos hogares los gatos se han vuelto más cariñosos porque “muchas familias se han dado cuenta de lo valioso que ha sido tener de compañero un gato o un perro, en estos momentos de encierro. Algunas personas nunca se habían percatado de que sus animales estaban con algún tipo de enfermedades, ya sea orgánica o conductual, y al darse cuenta inmediatamente han acudido a atención veterinaria. Muchos invirtieron en distintos enriquecimientos ambientales, además que el año pasado se dieron varios consejos desde distintos académicos, ustedes como revista, el Colegio Médico Veterinario, entonces la gente tuvo tips para convivencias armoniosas en períodos de encierro o confinamiento”, destaca María José Ubilla.

Hiperapego

Las familias que han visto cambios en las conductas de sus animales, donde los gatos constantemente demandan atención deben poner atención. La etóloga explica que, si “aúllan, se suben al computador, no los dejan hablar por teléfono, esas son señales de que el animal demanda atención de forma excesiva. Las familias tienen que hacer la comparación de cómo eran sus gatos antes (de la pandemia) y ahora. Si era un gato que antes no realizaba esas conductas y ahora las está realizando de forma exacerbada es un signo de que el gato puede estar manifestando alguna conducta de hiperapego que se puede traducir después en una ansiedad por separación, y ese es un trastorno más complejo”.

EXPERIENCIAS EN PANDEMIA

Pelusa

Daniela Águila nos cuenta que su gatita Pelusa siempre ha sido regalona, pero que durante la pandemia se volvió más cariñosa y dependiente. “Al comienzo de la pandemia se sentaba frente a la puerta y maullaba, nunca vi eso, no sé si siempre lo hizo -en algún momento del día- o si lo hacía como diciendo ¡quiero que te vayas! se sentaba y maullaba con escándalo. De repente le bajaba el amor máximo y después es como ´ándate un rato y déjame sola´. Pero ahora le gusta estar encima mío. Si estoy trabajando en el computador, en la cama, está en mis costillas o encima. Busca más cariño, antes de la pandemia no compartía todo el día con ella, y me di cuenta que alteré su entorno, su rutina. Salía en la mañana a trabajar y ella hacía lo que quería en el departamento, tomaba sol y ahora estoy invadiendo su espacio. Donde ella tomaba sol puse un escritorio, entonces dijo ´si me invades yo te invado a ti´, por eso se subía al computador, se acostaba arriba de mis facturas, se sube a la mesa. Esa es su forma de pedir atención, si estoy con el celular me pega toritos para quitármelo y que le ponga atención a ella, tomó una actitud más dependiente. Le digo ¡eres un gato, no un perro!”.

Maxi, Fez y Tom

Solange Ortiz tiene tres gatos, recuerda que al principio de la pandemia comenzaron a pelearse entre ellos, justo les tocó vacunarse y le preguntó al médico veterinario. “Como empecé a estar todo el día en la casa para ellos era algo extraño y el doctor me dijo que tenían un nivel de estrés porque les invadí su espacio, porque ellos son los dueños (ríe). Después se les pasó y se han puesto súper mamones, están todo el día encima de uno, duermes siesta y se van a acostar los tres, antes no hacían eso. Los tres son cariñosos, son de acercarse, pero ahora es demasiado. El otro día salí y le pregunté a mi tía si el Tom me había echado de menos, y me dijo ´lloró todo el día´, pensé que era broma, y no, lloraba en los pasillos. Andan todo el día encima de uno, vas a comer y se ponen al lado, te hacen cariño. Tom es el que se ha puesto más dependiente, parece una guagua, pide que lo tome en brazos. Maxi siempre fue cariñoso, se acostaba encima, pero te tiene que estar tocando con sus patitas, te abraza. Fez es más independiente, es cariñoso, pero le gusta que le hagan cariño cuando él quiere, pero sobre todo el Tom, era más arisco en el tema de los cariños, si tú lo tomabas se dejaba acariciar, pero no pedía cariño y ahora no me lo puedo sacar de encina, es como un perrito que anda detrás todo el día, se me acuesta encima del pecho y ronronea”.

Flo

Flo.

Susana Mateluna nos cuenta que su gata Flo, es bien especial y muy independiente. “Le gusta que le hagan cariño cuando ella quiere y el tiempo que ella quiere, sino te manda un manotón y te pega, así como ¡no me toques! Obviamente que se acostumbran con uno, pero ella siguió su mundo, si yo estoy acostada y quiere, viene y se acuesta conmigo, pero es su elección, ya que le gusta acostarse en la terraza tomar sol. La Flo es cariñosa, pero siento que está igual de malita, hace el mismo desorden que cuando estaba sola, abre los cajones, saca las cosas, no ha tenido ningún cambio (ríe). Esta ya no es mi casa, es su casa y lo tengo súper claro. Si estoy acostada hablando por teléfono me mira raro como diciendo ´¡oye no me das bola!´, es celosa, si estoy en computador pasa por arriba. La Flo nunca se ha subido a mis piernas, cuando la tomo para hacerle cariño reclama, no le gusta que la tomen y a ella le gusta hacerte cariño, no que tú le hagas”. 

Cómo prevenir futuros problemas

La especialista dice que todas las familias deben ir preparando a los animales para el retorno a la presencialidad. “Es necesario ir desapegando de alguna manera estos hiperapegos que se han dado, porque si no, los animales van a sufrir mucho y pueden presentar ansiedad por separación, pese a que no es un trastorno conductual tan frecuente en los gatos, es algo que vamos a ver en los próximos meses tanto en perros como en gatos”.

1. Las familias tienen que prepararlos dándoles tiempo de aislamiento. Que tengan momentos en que los gatos estén solos, ya sea en una habitación o que sus familias salgan a caminar, que realicen alguna actividad independiente de los animales para irlos acostumbrando de forma paulatina.

2. En los tiempos de aislamiento los podemos dejar con algún enriquecimiento nutricional. Les damos la comida dentro de algún dispensador que les dificulte el acceso al alimento, les va a tomar más tiempo en una tarea, en este caso comer. También les podemos dejar juguetes para que se entretengan, ojalá que tengan distintos colores y texturas.

3. Los tiempos deben ir aumentando de forma paulatina, no se trata de salir ocho horas, sino que partir con períodos más cortos para que ellos se vayan acostumbrando.

4. No reforzarle la conducta de hiperapego. Cuando los animales decidan estar solos, por ejemplo, que se vayan a otra habitación, no obligarlos a venir. Hay muchas personas, niños, adultos, que constantemente están llamando a sus animales, los incitan a acercarse, los están tomando en brazos. Cuando están en el computador se sientan con ellos, todas esas cosas se pueden hacer, pero no todo el día, hay que darles momentos de aislamiento.

5. Estas recomendaciones las puede realizar cualquier persona que tenga un gato, independiente que su felino no sea muy apegado, ya que hay distintos grados de apego y aunque sea un hiperapego leve, de todas maneras, le va a hacer bien irse acostumbrando a estar solo, porque las rutinas les van a cambiar mucho.