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Hombre toca el piano para calmar a elefantes ciegos

Toca para animales que han sido rescatados.

Paul Barton es un pianista inglés que decidió dejarlo todo para dedicarse a tocar su música a los elefantes ciegos de Tailandia.

El artista se conmovió con el trágico destino de los elefantes tailandeses, por lo que decidió irse a vivir a ese país y poner su arte al servicio del bienestar de los animales.

Barton es un amante de la naturaleza que toca para elefantes ancianos, a menudo ciegos y a veces incluso discapacitados, muchos elefantes tailandeses son rescatados y puestos a salvo en un santuario selvático reservado para la protección de los elefantes: Elephant’s World.

Es en este recinto donde el músico toca preludios, sonatas y otras obras musicales de los más grandes compositores, desde Bach hasta Rachmaninov, pasando por Beethoven, dependiendo de la emoción que quiera transmitir al animal que lo escucha.

Paul Barton explica la manera en que escoge las piezas: “Algunas obras o ciertos movimientos conmueven realmente a los elefantes de la reserva porque son animales muy emocionales y extremadamente inteligentes. Si reflexionas con atención y seleccionas las piezas que más conmueven a los humanos, descubrirás que esta música afecta a los elefantes de la misma manera”. Incluso consigue ablandar los caracteres más difíciles: “En este santuario, hay un elefante macho ciego al que todos temen. Pero basta con que le toque el movimiento lento de la sonata conocida como Patética, de Ludwig van Beethoven, para que se vuelva muy dócil. No le tengo miedo. Así que no puede sentir mi miedo. Entonces lo siento respirar sobre mi piano, tocando mis brazos y manos con su trompa. Cuando toco música, hay una conexión indescriptible entre nosotros”, según información publicada en es.aleteia.org.

El mismo sitio menciona que el pianista llega incluso a transportar su piano a las montañas, donde se encuentran los elefantes que han sido maltratados, para ofrecerles un momento de evasión musical al que no están acostumbrados. Por su parte, es innegable que Barton rinde un auténtico homenaje a la creación y revela que los paquidermos también están dotados de sensibilidad.