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Incendios de Valparaíso: La historia del último gatito adoptado

Martín sufrió quemaduras en su cara, bigotes, orejas y cojinetes, y quedó con su pelo chamuscado. Fue rescatado y trasladado a una clínica veterinaria, donde vivió varios meses hasta que encontró un nuevo hogar.

Por Isabel Pinto G.

A fines de diciembre de 2019, una serie de incendios azotaron a Valparaíso. Estephanie Suárez Araya, consejera regional Valparaíso-Marga Marga del Colegio Médico Veterinario (Colmevet), nos cuenta que en los siniestros los perros suelen arrancar, pero los gatos se esconden. “Muchas veces no aparecen altiro, sino a la semana o dos semanas después, incluso hubo algunos que lo hicieron un mes después. En esta ocasión alrededor de treinta animales, entre gatos y perros, resultaron con quemaduras, todos de edad avanzada, que se fueron derivando a distintos establecimientos”.

A la Clínica Veterinaria Los Pinos, en Quilpué, llegaron dos gatitos: Martín y Pelusa, ambos tenían las patitas quemadas. Estephanie recuerda que “Martín tenía quemaduras en su cara, bigotes, orejas y cojinetes, y quedó con su pelo chamuscado. Fue súper complicado su tratamiento, estuve trabajando dos meses en él, y cada vez que le hacía las curaciones sacudía la cabeza muy fuerte, y como los capilares de las orejas son tan reactivos, se le habrían de nuevo las heridas. Sentía frustración y en algún momento pensé que iba a tener que amputárselas, le ponía vendas, parecía diablo, pero era súper ingenioso para sacárselas y se rascaba”.
Martín era un gato senior, sin dueño. “Apenas tenía sus dientes incisivos, estaban muy desgastados, no tenía chip. Llegó lleno de pulgas, parásitos, muy flaco, debe haber sido un gato abandonado, pero alguien lo alimentaba. En cambio, Pelusa tenía todas las patitas quemadas, pero tenía dueño, por lo que estuvo sólo un mes y medio en la clínica”, recuerda.

El gato permaneció 5 meses en la clínica bajo los cuidados de Estephanie, y en un comienzo era un gatito retraído y miedoso. “Uno le iba a dar comida y maullaba, se iba hacia atrás, pero después se transformó en un cachorrito, súper conversador, maullaba como a las 4 de la mañana, corría por todos lados, jugaba con un ratón, lo tiraba, era muy cariñoso”. A fines de mayo Martín encontró un nuevo hogar; la médico veterinaria Violeta Barrera estaba buscando un nuevo integrante para su familia. Estephanie la conocía, años anteriores habían trabajado juntas en el Centro Cultural Trafón ayudando a los animales afectados por los incendios. “Cuando supe que la adoptante era la Violeta, me alegré, porque la conozco hace años y sabía que no podía quedar en mejores manos. Le mandé su caja arenera, su camita, manta, comida y plato, para que se fuera con sus olores y no fuera tan terrible el cambio”.

Un nuevo hogar

Violeta Barrera junto a su pareja, Simón Alfaro, son médicos veterinarios, y el 2019 vivieron en Perú; regresaron en diciembre y decidieron adoptar un compañero. “Busqué durante varios meses, queríamos un animal que realmente lo necesitara, un viejito. Siempre he apoyado a Colmevet en los incendios, conocí a Estephanie el 2014 cuando atendíamos a los animales afectados por los siniestros. En el Facebook de Colmevet Valparaíso tienen un álbum con los animales rescatados de los incendios, lo estuvimos revisando y vimos a Martín en una foto, después me mandaron videos y supe que lo tenía Estephanie”.

El 18 de mayo llegó Martín a su nuevo hogar. “Lo trajo el doctor Samuel Tapia, Estephanie logró que subiera de peso, le curó sus quemaduras. Tiene mucha energía, es juguetón, tiene pocos dientes, debe haber sido un gato abandonado que lo pasó mal y ahora está súper bonito, gordito. Nos hemos estado adaptando a él y él a nosotros, estamos conociéndonos. Cuando llegó se mostró tímido, temeroso, estuvo como dos días abajo de la cómoda, comía poquito, no quería salir; a pesar de todas las medidas que tomamos, igual se estresó. Al tercer día estaba más tranquilo, jugando y confiando. Ahora duerme con nosotros, es súper regalón, me hizo pedazos unas cortinas (ríe), juega y tiene mucha energía”.

Violeta menciona que cuando Martín llegó ella estaba en Curicó y lo recibió Simón, su pareja. “Sus primeros días fueron con él, se llevaron bien, pero cuando llegué fue como volver a empezar, nuevos olores, pero se ha llevado súper bien conmigo. Me sigue hasta el baño, duerme en mi cuello, es un dulce, conversa, habla todo el rato. Cuando rompe las cortinas le digo “¡Martín!” y pone la cabecita como si fuera un perro y me habla, hasta ahora vamos bien. Y come como loco (ríe)”.

La médico veterinaria agrega que es un compañero, un amigo. “Me ha costado el tema del gathijo, no lo veo así, siento que son seres muy independientes. Creo que nos vino a acompañar mucho, sobre todo en este periodo de encierro y de todo lo que estamos viviendo. No he estado bien de ánimo y él vino a alegrar nuestras vidas, es una alegría para nosotros tenerlo. Nos reímos mucho con él, con sus locuras, es súper activo, pensé que iba a ser un gato más tranquilo por el tema de la edad, además que había pasado por tantas cosas. Tiene sus periodos de sueño, pero cuando se pone a jugar, ahí no hay quien lo pare. Nosotros queríamos un gatito viejo para ayudarlo con sus cuidados, darle todo lo que necesitara, pero finalmente él nos encontró a nosotros. Aquí estamos, felices con este guatón, logró adaptarse, está tranquilo y no hay cómo bajarlo de la cama”.

¡Adopta!

Violeta hace un llamado a adoptar. “Uno siempre trata de fomentar la adopción para tratar de controlar el sufrimiento de los animales que viven en las calles, que pasan por hogares temporales una y mil veces o que están en estos refugios que no tienen muchos recursos. También, dar la oportunidad a perros, gatos u otras mascotas exóticas. Démosle una oportunidad a esos animales que ya tienen sus años, sus mañas o tienen enfermedades que necesitan harto cuidado’’.

Comisión de Respuesta a Desastres de Colmevet

Todos los años se registran incendios en Valparaíso, sin duda el más grande fue el que ocurrió en abril de 2014. Estephanie Suárez recuerda que “comenzamos a ayudar en los incendios porque nunca nos había tocado una catástrofe así en la región. Empezamos a reunirnos los médicos veterinarios, algunos trabajamos en el Trafón y otros en el Hospital de campaña. Llegaron veterinarios de Concepción, Temuco, vinieron muchos ayudar porque el incendio fue muy grande. En ese incendio conocí a la Violeta, que fue la veterinaria que adoptó al Martín. Fue una bonita experiencia, después vino el incendio de Limache y desde esa vez se empezó a formar la Unión Regional, nos unimos como médicos veterinarios y después nos asociamos al Colegio Médico Veterinario, Colmevet”.

La veterinaria agrega que ha ayudado la unidad que han logrado tener como Colmevet, veterinarios, técnicos y estudiantes. “Antiguamente, cinco años atrás, estábamos súper desordenados, no sabíamos qué hacer. No es sólo ir y ayudar, hay que saber que insumos pedir, llegaban cientos de botellas de matico que no nos servían, supimos que tipo de vendas, gasas y suero pedir, el tipo de alimentación». Destaca que la Agrupación Unión regional de médicos veterinarios, duro tres años y luego Colmevet empezó a tener más presencia. “Se formaron los consejos y todo ha sido mucho mejor porque contamos con ayuda de Santiago, y es otra cosa, nos permite estar más ordenados, organizados, mejoramos totalmente”.

COLMEVET

La Respuesta a Desastres del Colegio Médico Veterinario nació el 2017 frente a una necesidad de enfrentar las emergencias de una manera integral, y que involucrara todas las dimensiones de la misma. Se crea la Comisión de Respuesta a Desastres, que está presente en los distintos consejos regionales de Colmevet a lo largo del país. Es un trabajo voluntario y profesional desde la sociedad civil, para incorporar la salud animal como una de las consecuencias de los desastres, por ejemplo, en los incendios. Por esto, se ha ido fortaleciendo el trabajo conjunto de organismos públicos, sociedad civil organizada y comunidad, para promover una cultura de prevención y tenencia responsable. El trabajo de la comisión involucra la coordinación de equipos voluntarios tanto en la emergencia misma, la derivación de animales a clínicas y centros hospitalarios, y coordinaciones para que puedan ser devueltos a sus tutores o de lo contrario para que encuentren un hogar, como fue el caso de Martín.