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Jane Goodall «No culpemos a los murciélagos por el coronavirus»

La científica, Jane Goodall, se refiere sobre la pandemia y los principales problemas que deberíamos resolver.

La etóloga y primatóloga de 86 años, quien a los 26 años se fue a África a estudiar a los chimpancés en libertad, pasa la cuarentena en Inglaterra, junto a su hermana, un whippet y un galgo, «Bean», rescatado de las carreras.

Sobre el coronavirus, la científica menciona que «somos nosotros los que hemos facilitado todas las condiciones para lo que está sucediendo debido a la manipulación que hacemos de la naturaleza y la crueldad con la que tratamos a los animales. Se sabía que llegaría, como sucedió con los otros virus anteriores, no es la primera vez que uno pasa de los animales a los hombres, y continuará pasando si no dejamos de maltratar al planeta y a los seres vivos».

Goodall asegura que «estamos destruyendo el hábitat de los animales y ellos se ven forzados a tener un contacto más estrecho con los humanos, viven hacinados, estresados, destruimos su hábitat y los juntamos. Los virus saltan de una especie a otra y cuando se dan las condiciones pasan al ser humano como sucedió en un mercado húmedo con animales salvajes. No todos los mercados húmedos en Asia tienen animales salvajes. Pero también podría haber empezado en cualquier lugar: Asia, África, Europa o Medio Oriente, América, en crías intensivas de granjas, en «Bush markets» africanos, en tantos lugares. El vih se originó en África por comer chimpancés, y el Mers-Cov en Oriente Medio a través de un camello doméstico. La fiebre porcina en Iowa, Estados Unidos, y tenemos el Sars que estuvo confinado a un área y el virus originado por los caballos y el ébola que causó muchísimas muertes y quedó en África. Podríamos seguir.. Es tiempo de que empecemos a respetar a los animales, a dejar de tratarlos como commodities, a invadir los hábitats, destrozar los bosques y empezar a comprender que están directamente conectados. Todo lo que hacemos manipulando la naturaleza afecta directamente a los animales y crea las condiciones para que los virus pasen a los humanos».

Sobre los efectos del Covid-19, menciona que le sorprendió la velocidad con que se traslada de un humano a otro y que el mundo se parara. «Millones de personas quedaron sin trabajo, sin poder salir de sus casas y se esparció por todos lados. Vimos miedo en los ojos de la gente. Cuando los chimpancés enfermaron de polio en Gombe y los que estaban sanos veían que no podían caminar se alejaban de ellos por miedo. Es algo parecido a lo que es hoy el aislamiento social por el coronavirus. Hay miedo en los ojos de la gente y se cruzan de vereda. Además sucedió algo muy importante y es que los ciudadanos realmente vieron el efecto que produjo en el ambiente. En las ciudades, la gente respiró aire limpio por primera vez en mucho tiempo, y eso no pasó inadvertido para nadie. Incluso algunos vieron las estrellas por primera vez. Nadie quiere volver a la polución y a esta forma de vida tan fea que hemos creado. Dentro de todo, con el coronavirus tuvimos suerte de que las muertes no fueron tantas, si pensamos en el porcentaje».

En cuanto a los principales problemas que deberíamos resolver. Jane Goodall explica que «tenemos cuatro grandes problemas. Estos son: la pobreza, la corrupción, la densidad de la población y la definición de éxito. Con respecto de la pobreza, si uno es muy pobre y debe sobrevivir no se le puede pedir que no dispare a un mono o lo capture para venderlo o tale el último árbol, sin darle otra alternativa. Desde hace años, a través de la fundación Roots & Shoots (Raíces y Brotes), ayudamos a la gente más pobre a generar su medio de vida alternativo sin destruir la naturaleza y los animales. Nunca vamos a poder responder a todos los problemas que hemos creado, a menos que nosotros reduzcamos este medio de vida insostenible. Para aquellos que no les importa la vida salvaje, creo que deberían pensar en sus hijos, pues estamos destruyendo nuestra casa. El planeta tiene recursos limitados y ese será nuestro fin. Nuestro modo de vida es insostenible y en ello me incluyo».

Agrega que «tenemos mucho más de lo que necesitamos. No podemos pretender que todos volvamos a ser pobres, pero sí creo que debemos repensar la definición del éxito. ¿Qué es el éxito? Ahora es plata y poder. El éxito es puramente económico y eso nos lleva a alejarnos y a destruir el mundo natural y a abandonar completamente nuestra vida espiritual. Tenemos 7.2 billones de personas en el planeta y estamos usando todos los recursos naturales. En 25 años se estima que va a haber 9.7 billones de personas. Y luego tenemos la corrupción, que está en todo el mundo. En algunos lugares más que en otros, pero está en todos lados y causa un daño enorme. Cuando salgamos de esta pandemia, que será con mucho dolor, tenemos que enfrentar el cambio y dejar de faltar el respeto a nuestra tierra, nuestra casa y en consecuencia a nosotros mismos. Es la única que tenemos. El ser humano tiene un intelecto capaz de todo y cuando lo usa para el bien es capaz de lograr todo. La gente joven está cambiando y hay esperanza».

Fuente: RootsandShoots – Instituto Jane Goodall Argentina