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La nueva vida de Quimey: «Es una perrita maravillosa»

Llegó a la fundación Stuka moribunda, con huesos quebrados y con muy mal pronóstico. En la edición de abril de nuestra revista, Quimey protagonizó la portada junto a Pablo Macaya, ella buscaba a ser adoptada y esto es lo que ocurrió…

Valentina Masjuán está haciendo la práctica de Medicina Veterinaria, en Fundación Stuka. ‘’Un día, en el mes de enero, llegó una señora con tres cachorros, eran puras  hembras, dijo que no se podía hacer cargo de ellas, ya que se las habían dejado en su casa. En el refugio no se podían quedar porque estaba completo, pero se le ofreció difusión, desparasitaciones y atención de salud en general’’, recuerda.

Las cachorras estaban desnutridas, con pulgas y garrapatas, pero al sacar a la Quimey de la caja se dieron cuenta que tenía una fractura en la patita, en el tarso de la pata izquierda y una luxación de la cadera derecha. Debido a sus lesiones y pensando en que si la señora se la llevaba lo más probable era que no iba a tener los mejores cuidados pensaron en dormirla, ya que apenas caminaba.

‘’Como soy un poco emocional le pusimos comida y comió, al verla que comía pedí hacerme cargo de sus cuidados y buscarle una casa. No pensaba quedármela, les es dije que si me dejaban tenerla en la fundación yo me preocupaba de sus vacunas y todo lo que hubiera que hacerle mientras estuviera en mi práctica. Pedí que me dieran dos semanas y si es que no había ninguna mejora que se eutanasiara’’, dice Valentina.

En la fundación la apoyaron, le pusieron todas las vacunas y le vendaron la patita fracturada, ‘’ya no se le nota su luxación de cadera, ella tenía toda la pata derecha hacia el lado, como si fuera una rana y gracias a Héctor Rojas (médico veterinario de Stuka), a la fundación y Fernanda, la perrita salió adelante. A mediados de abril, la Quimey estaba perfecta, y ahí dije, nada de buscarle una casa, nada de eso, este perrito vivió para mí, la perra es mía’’, agrega.

Valentina nos cuenta que Quimey, significa hermosa en Mapudungun. ‘’Cuando llegó era muy fea, estaba llena de pulgas y garrapatas, muy sucia, tenía algo pegajoso en el pelo, pero pensé que iba a ser bonita y por eso le puse así’’.

¿Qué te dijeron en la Fundación cuando les contaste que la querías adoptar?

Se emocionaron, la Feña (Fernanda Solari, Coordinadora general de Stuka) me dijo que en verdad no podía quedar en mejor casa. Además, de veterinaria yo soy adiestradora, entreno perros. Tengo otra mestiza que rescaté de la calle, se llama Pelusa y tiene seis años; ella también tiene una fractura en la cadera, nadie la quería por ser adulta y negra. Camina súper bien, creo que fue una de las cosas que me motivó más con la Quimey, porque si la Pelusa hubiera llegado a un lugar y hubiesen decidido eutanasiarla, no sería mi perra.

¿Cómo se lleva con tus otras perritas?

A la Pelusa nunca la había visto jugar con otro perro que no fuera la Mara, que es mi otra perra, una Border Collie, que no es muy sociable y con la Quimey se llevan increíble. Creo que esta perra nació para mí, por mucho que pueda tener limitaciones para entrenarla, por el tema de su cadera y su patita, eso no importa, me llenó mucho haberla encontrado.

¿Cómo describirías a Quimey?

Es muy cariñosa, demasiado regalona, un poco floja, le gusta estar en la cama y en la mañana te mira con cara de ‘’no quiero levantarme’’. Es súper tranquila y buena, al principio no le gustaba jugar, le tirabas una pelota y no hacía nada, y ahora con el entrenamiento que hemos tenido, ha ganado confianza; busca el disco, trae la pelota. Le enseñado algunos trucos, sabe sentarse, acostarse, girar, le encanta girar. La Quimey es una perra increíble.

Mira el video de Quimey: