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Los animales adoptan hábitos nocturnos para protegerse de los humanos

Los animales han cambiado sus conductas para sobrevivir.

Un estudio publicado en la revista Science revela que son cada vez más los animales que están adoptando rutinas nocturnas para sobrevivir. Este cambio de hábitos se debería a la amenaza de la actividad humana en el territorio, lo que habría llevado a muchas especies a refugiarse en la noche.

La investigación, liderada por la Universidad de California-Berkeley, recopila los datos recogidos por 76 estudios en los que se analizaron los hábitos de 62 especies de mamíferos de todo el mundo. Los resultados apuntan a que todas estas especies, sin importar el tamaño o el lugar en la cadena de alimentaria, habrían adoptado la nocturnidad como un mecanismo universal de supervivencia.

La investigadora, Kaitlyn Gaynorm, menciona que «como las personas son más activas por el día, los animales se están pasando a la noche». El patrón se repite tanto en los mamíferos más pequeños como la zarigüeya, como en los que pesan más de 3.500 kilogramos, como el elefante africano.

El estudio destaca que la nocturnidad de los mamíferos ha aumentado de media un 20% en zonas de alta perturbación humana. En la práctica, esto se traduce en que animales que típicamente desarrollaban su actividad uniformemente entre el día y la noche, ahora han aumentado su rutina nocturna hasta un 68%.

«Hasta ahora, tan sólo disponíamos de estudios aislados que hablaban de cómo este fenómeno afectaba a diferentes especies. Esta investigación apunta de manera contundente a que los animales están adoptando rutinas nocturnas para sobrevivir a la presencia humana”, explica Ana Benítez López, investigadora del departamento de ciencias ambientales de la Radboud University (Países Bajos).

«Para estas especies salvajes, cada vez quedan menos zonas remotas donde refugiarse. Esto les está llevando a alterar sus patrones de actividad para sobrevivir. A la larga, este proceso podría llevar a la desaparición de algunas especies que no consigan adaptarse a los hábitos nocturnos», concluye la investigadora.

La principal hipótesis que barajan los investigadores para explicar este cambio de conducta es el miedo. Un miedo que llevaría a los animales a percibir la intrusión humana como un riesgo para su propia supervivencia. Dejando de lado actividades letales como la caza o la persecución, la investigación apunta a que incluso las intrusiones menores son advertidas como un peligro por parte de los animales. Senderismo, construcción de infraestructuras e incluso indicios de contaminación lumínica son vistas por estos animales como un riesgo. En este sentido, el estudio destaca que los animales perciben a los humanos como amenazas, incluso cuando no representan ningún riesgo directo.