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Maltrato animal y violencia contra humanos

Una médica veterinaria fue atacada con un cuchillo tras defender a un perro comunitario que estaba siendo agredido por un hombre. El maltrato animal es una problemática seria y preocupante que tiene repercusiones nocivas para la sociedad.

Por José Binfa Álvarez, Director Fundación Abogados por los Animales.

El pasado lunes 14 de diciembre, en el cerro Esperanza de Valparaíso, ocurrió un hecho de gravedad que conmovió a las redes sociales. Una médica veterinaria fue atacada con un cuchillo tras defender a un perro comunitario que estaba siendo agredido por un hombre. Luego del hecho, el agresor fue increpado por los vecinos del sector, la víctima fue trasladada al hospital Carlos Van Buren de Valparaíso y el responsable habría sido arrestado por Carabineros, para ser puesto a disposición de la justicia al día siguiente.

Este tipo de actos no es más que una advertencia de un asunto que, como sociedad, a veces pareciera ser que no queremos afrontar: el maltrato animal es una problemática seria y preocupante que tiene repercusiones nocivas para la sociedad y, en este contexto, el vínculo entre la violencia contra animales y la violencia contra humanos no debe ser desestimado. Quien maltrata animales, es probable que también sea capaz de cometer este tipo de actos contra humanos.

Diversos estudios e investigaciones de países como EEUU, Canadá y Australia demuestran que existe un estrecho vínculo entre el maltrato animal, el maltrato infantil, el maltrato de adultos mayores, la violencia de género y otras formas de violencia contra humanos. A modo de ejemplo, una revisión de estudios sobre maltrato animal y violencia interpersonal constató que un 75% de las mujeres que son víctimas de violencia de pareja, comunicó que sus animales habían sido amenazados o heridos por sus parejas (Flynn, 2011). Por otro lado, el vínculo humano-animal es tan importante, que en otro estudio se constató que el 50% de las víctimas de violencia de pareja que habían dejado sus relaciones abusivas admitieron haber considerado la opción de volver a dichas relaciones por miedo a lo que pudiera ocurrirles a sus animales de compañía, mientras que el 35% también indicó que, de hecho, habían vuelto a su situación de abuso para proteger a su animal (Carlisle-Frank et al., 2004).

Este tipo de conclusiones ha generado que en otros países se considere al maltrato animal y la importancia del vínculo humano-animal con la seriedad que merece, adoptándose políticas públicas y medidas para prevenir, intervenir y castigar adecuadamente estos actos de violencia. Lamentablemente, esta no es la realidad de nuestro país, pues por un lado no poseemos datos empíricos de esta clase y, por el otro, el maltrato animal en cuanto delito tiende a ser considerado de poca importancia, archivándose casi el 80% de los casos que llegan a conocimiento del Ministerio Público.

Si como sociedad nos tomamos en serio el combate contra las violencias, debemos ser conscientes de cada una de ellas y considerar el vínculo estrecho entre la violencia contra los animales y la violencia contra humanos y las repercusiones nocivas de este para la sociedad. De este modo, debemos contar con herramientas y políticas eficaces a la hora de poder prevenir actos de violencia, castigarlos y resocializar a quienes la cometen. Es un deber de todos afrontar estos hechos y detener la violencia.

“Mientras los hombres sigan masacrando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra dolor y la muerte no podrá cosechar ni la alegría, ni la paz, ni el amor.» (Pitágoras).