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Mi mundo de acuarela: Retratos de animales

Marlla Gezan retomó su pasión por la pintura durante de la pandemia. Aprendió una nueva técnica y comenzó a hacer retratos de perros y gatos. Abrió un Instagram @mimundodeacuarela y no ha parado de pintar “ni un día”.

Por Isabel Pinto G.

Marlla Gezan (37) es periodista de profesión. Desde niña le gustaba pintar, pero asegura que nunca fue muy buena para el dibujo. “Tenía compañeros que hacían caricaturas y yo no podía, me costó y con la madurez entendí que son dos cosas distintas, me frustraba el no saber dibujar. Con los años modifiqué la técnica y me di cuenta de que podía dibujar haciendo cuadrículas, después me lancé pintando, comencé con lápiz grafito, luego con acuarela y, finalmente, hace poco más de un año empecé a utilizar lápices”.

Esta pintora es mamá de Laura (6), José Miguel (11) y esposa de Cote Foncea, baterista de Lucybell. Trabajó muchos años en televisión, pero después de casarse se radicaron en México, vivieron allá algunos años y cuando regresaron a Chile no quiso volver a la televisión. Junto a su esposo formó CFP, una productora de eventos para empresas. “Era la directora creativa, escribía guiones, hasta que llegó la pandemia. Los eventos se suspendieron, Lucybell dejó de hacer giras y tocar, básicamente nos congelamos y comencé a dedicarle tiempo al dibujo, retomé algo que hacía de vez en cuando. Empecé a pintar, a publicar mis trabajos, y un día una amiga me preguntó si podía dibujar a su perro, me mandó una foto, lo publiqué y comenzó una especie de estallido, no paré más y llevo meses sin parar de pintar gatos y perros”, nos cuenta.

Marlla Gezan

Marlla comenzó haciendo trabajos en acuarela relacionados a la botánica, pintaba flores y plantas, estaba en eso cuando decidió tomar una clase con Raúl Montecinos para profundizar en técnicas abstractas de acuarela. “Este profesor además pintaba con lápices y nos mostró una serie de dibujos de rocas, piedras, pintadas con lápices de colores, y parecían una foto. Quedé pensado en cómo lograba eso con lápices, me puse a investigar, hablé con él, le pregunté qué tipo de lápices y papel se ocupaba, y me lancé, lo primero que pinté fue un chimpancé, quedó súper lindo, pero toma tiempo y dedicación”.

Tras realizar el primer retrato de un perro -con esta técnica con lápices de colores- decidió seguir. Se demora una semana y media en hacer un perro, son cerca de 80 horas de trabajo. “Encontré un mundo que me gusta mucho y he ido ampliando la mano, abrí “Mi mundo de acuarela” (@mimundodeacuarela) hace un año, antes ocupaba mis redes personales y no he parado de pintar ni siquiera un día”.

Retratos de animales

Marlla recuerda que cuando le pidieron el primer perrito pensó que iba a ser fácil, “pero toma una eternidad, hacer pelo por pelo, los ojos para que se vean reales, la nariz, cada parte del animalito era un desafío. Uso muchos lápices y colores, no trabajas con una caja de 12, son 150 colores y un retrato de un perro que lo puedes ver en blanco y negro tiene al menos 30 o 40 colores. Descubrí todo un mundo con esta nueva técnica, que es la que más ocupo ahora, y lo que más hago son dibujos de mascotas”.

La ilustradora asegura que no tiene un retrato favorito y cuando los entrega después le mandan fotos de los animales con sus pinturas al lado. “Es súper gratificante, porque tengo tres gatitos (Tito, Rafael y Luna) y son parte de nuestra familia, son los regalones de cada uno de mis hijos y la tercera, que es la más loquita, es la nuestra con mi marido. Duermen con cada uno de nosotros, sé lo que es para una persona querer tener el retrato de su mascota en la casa porque es parte de la familia. Ellos sienten que los están viendo en el retrato y que es una foto, me dicen que logré reflejar su ternura, sus ojos o que es traviesa y cuando te llegan ese tipo de comentarios es súper lindo”.

La mayoría de las veces le encargan retratos para regalarlos. “Me tocó un caballero que tiene dos Bulldog grandotes y se lo regalaron para su cumpleaños, él no daba más porque son sus regalones, pasean con él todas las mañanas.  Es mundo que no conocía, si bien soy súper regalona con mis gatos no sabía que existía este mundo tan catlover y doglover. En casa de herrero cuchillo de palo, yo no tengo a mis gatos retratados, he querido hacerlo un montón de veces, y entiendo que las personas quieran tenerlos, mi hija siempre me lo pide. Uno quiere tener a esas personitas que son parte del día a día de uno, sobre todo en pandemia, que se han convertido más aún en parte de la familia porque estamos más con ellos y creo que son los más agradecidos de que estemos en la casa”.

Marlla asegura que no deja de sorprenderse cuando termina un retrato, lo mira y dice: “¡Por Dios, es igual! Siempre me gustó mucho el realismo, pero es algo que no se logra con la acuarela, con los lápices logras un realismo, traspasas. Si miras los ojos realmente estás viendo los ojos de tu perro, su nariz. Dibujar plantas y flores es muy lindo porque decoras un espacio, pero cuando retratas mascotas, estás hablando de la intimidad de las personas, son sentimientos que van mucho más allá de la decoración”.

GATEROS

Tito, Rafael y Luna son un integrante más de la familia Foncea Gezan. “Forman parte de nuestro día a día, mis hijos aman a sus gatos, son parte de nuestra vida. Eso de que las mascotas terminan siendo una extensión de nosotros te juro que en mi casa pasa, porque cada uno de los gatos de mis hijos tiene la personalidad de ellos, es muy raro (ríe)”.

Marlla menciona que el arte ha sido su salvación. “Empecé a pintar en pandemia como un método de escapatoria de la angustia que se siente estar encerrada, de no saber qué va a pasar, de no saber de qué vamos a vivir. Hubo un momento en que fue como una encerrona y uno dice: ¿Qué más hacemos? Con mi marido nos quedamos básicamente sin pega. Ahora está trabajando 100% haciendo música para publicidad, pero él ama la música y está verde sin poder tocar, sin estar con público. Yo empecé a pintar y dije quizás no voy a ganar lo mismo que ganaba con mi productora, pero puedo hacer carrera de esto. Hay que poner buena cara y reinventarse, para mí esto fue una salvación. Te juro que cuando pinto mascotas pongo música, me voy a un centro más tranquilo que todo lo que me rodea, armé mi estudio, tengo un escritorio con mis cosas, armé una vida indoor que nunca tuve”, finaliza.

Si quieres saber más de los trabajos de Marlla puedes hacerlo a través de su cuenta de Instagram @mimundodeacuarela y su sitio web www.mimundodeacuarela.cl