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Mujeres vs hombres ¿Aman por igual a sus animales?

Estamos acostumbrados a pensar en estereotipos de mujeres maternales con los animales y de hombres más distantes y utilitaristas. Esto tiene un fundamento, pero no deja de ser una percepción exagerada y simplista de una cuestión que es más compleja. Hoy tenemos evidencias para pensar que hombres y mujeres no difieren en el amor hacia sus animales de compañía. ¿Cómo es esto?

Por Marcos Díaz Videla, Doctor en psicología, docente en Universidad de las Flores en Buenos Aires, autor de “Antrozoología y el vínculo humano y perro”.

En principio debemos considerar que las interacciones entre humanos y animales son muy diversas. Entonces, al realizar una comparación de géneros debemos establecer claramente a qué tipo de conductas estamos haciendo referencia. Con esta idea, una revisión de estudios clasificó las interacciones, identificó las diferencias de género y evaluó qué tan marcadas eran estas. Los resultados fueron:

(1) Rechazo al uso de los animales: Moderadamente mayor en mujeres
Las mujeres se mostraban más moralistas y desaprobaban más la investigación en animales. Curiosamente, mientras las mujeres manifestaban mayor preocupación por el bienestar de animales individuales, los hombres expresaban mayor preocupación por la preservación de especies y conservación de hábitats.

(2) Activismo por animales: Moderadamente mayor en mujeres.
En líneas generales, se considera que el 75% del activismo por los animales está a cargo de las mujeres. Se cree, inclusive, que las mujeres tienen el doble de probabilidades de cambiar sus dietas considerando el bienestar animal. Curiosamente, los filósofos, escritores y líderes ligados a derechos animales son 75% hombres. De todas formas, actualmente esto está tendiendo a equipararse.

(3) Caza deportiva: Marcadamente mayor en hombres.
Diversas encuestas mostraron mayor proporción de hombres en actividades de caza. Los porcentajes iban desde 85% a 93%. Acá las diferencias de género son claramente pronunciadas.

(4) Abuso y crueldad animal: Marcadamente mayor en hombres.
Estas formas de maltrato se asocian con personalidades antisociales, las cuales son más frecuentes en hombres. De modo que, mientras las conductas violentas hacia animales son más comunes en varones, otras formas de maltrato como el abandono o la negligencia no parecen mostrar diferencias género.

(5) Acumulación patológica de animales: Marcadamente mayor en mujeres.
Esto se refiere a tener más animales de los que se pueden cuidar, sin registro del mal estado y sufrimiento de estos animales. Es un trastorno mental tres veces más frecuente en mujeres y se considera otra forma de maltrato animal.

(6) Apego hacia los animales de compañía: Levemente mayor en mujeres, o inexistente.
Si hubiere diferencias respecto de la cercanía emocional hacia los animales de compañía, deberíamos encontrar más mujeres con animales que hombres. No es el caso. Esto no sucede ni al comparar niños, ni adolescentes, ni adultos. De modo que, el deseo humano de vivir con animales no varía según el género. Luego, lo estudios que evaluaron puntualmente la afectividad encontraron puntajes levemente mayores en mujeres o bien no encontraron diferencias.

O sea que existen diferencias de género en las interacciones con animales y estas se manifiestan fundamentalmente en los comportamientos más extremos: con mayor proteccionismo en mujeres y mayor abuso en varones. Sin embargo, en las interacciones más habituales con los animales, como sucede con los animales de compañía, no parece haber diferencias.
Pero entonces, ¿por qué algunos estudios mostraron más afectividad en mujeres hacia los animales? Cuando los resultados no son del todo consistentes y las diferencias son leves, es posible que estén influyendo aspectos metodológicos, es decir, características de los estudios. En este caso, estas investigaciones se basan mayormente en encuestas. Y se ha demostrado que mientras que socioculturalmente los hombres son más reticentes a reconocer sus sentimientos, las mujeres suelen ser más abiertas a expresarlos en este tipo de evaluaciones.
De ahí que podamos fundamentar que, si bien hay múltiples diferencias entre hombres y mujeres al relacionarse con animales, la tenencia de animales de compañía y el afecto hacia estos no mostraría diferencias significativas.