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Mycoplasmosis felina: Qué es y cómo se transmite

La doctora Lina Sanz, dedicada a la medicina felina, nos explica que es una patología muy importante, que está rodeada de mitos y, en muchos casos, se les entrega información errada a los tutores. Cómo afecta a nuestros gatos, cuáles son los síntomas y cómo prevenir es lo que te contamos a continuación.

La Mycoplasmosis felina es una enfermedad infecciosa que afecta la sangre de los gatos a nivel mundial, específicamente afecta a los glóbulos rojos, y es producida por una bacteria. La primera descripción se realizó en 1942 (Sudáfrica) y se pensó que era ocasionada por otro tipo de agente. Sin embargo, en el año 1999 descubrieron que era provocada por una bacteria del tipo de los Mycoplasmas. “Los felinos silvestres y domésticos tienen tres tipos de Mycoplasmas, éstos afectan los glóbulos rojos o eritrocitos de la sangre. Los tres se comportan diferente clínicamente y no son igualmente patógenos. El Mycoplasma haemofelis es el más antiguamente conocido, el más grave y el más patógeno; el Candidatus Mycoplasma haemominutum es el más frecuente a nivel mundial; finalmente, el Candidatus Mycoplasma turicensis es el menos frecuente”, explica la Dra. Lina Sanz, médico veterinario dedicada a la medicina felina.

Los Mycoplasmas generan una afección denominada anemia hemolítica extravascular. “Los glóbulos rojos de los gatos con Mycoplasmosis van a tener en su superficie este agente bacteriano, que genera una desorganización de la cubierta o membrana celular del glóbulo rojo. Este cambio es reconocido por el sistema inmune y los glóbulos blancos de tipo macrófago que están en distintos tejidos (sobre todo en el pulmón, bazo e hígado) reconocen estos glóbulos rojos que llevan esta bacteria en su superficie y la membrana alterada como si fueran glóbulos rojos no compatibles. Igual que cuando las personas reciben un trasplante de órgano tiene que ser compatible, esta bacteria provoca que el organismo desconozca sus propios glóbulos rojos y empieza a destruir sus eritrocitos como si fueran de un grupo sanguíneo no compatible”, destaca la directora del Centro Médico Opción Felina.

Lina Sanz, gatos
Dra. Lina Sanz

La especialista agrega que, en órganos como el bazo, pulmón e hígado, estos glóbulos rojos van siendo sacados de circulación, ya que los glóbulos blancos los reconocen y fagocitan (eritrofagocitosis); de esa forma la población de glóbulos rojos va descendiendo progresivamente y el gato va a cursar una anemia.

Anemia

Una de las causas de afección médica en los gatos que más genera consultas a nivel mundial es la anemia como síndrome clínico, es decir, muchos de los gatos que llegan enfermos a las consultas veterinarias tienen anemia independiente de la enfermedad de base. “Las anemias muy severas, que comprometen la vida, generan mucosas muy pálidas, blancas. Son gatos que duermen todo el día y casi no comen, ahí es más fácil que el tutor note que el gato tiene anemia porque al abrirle la boca para darle de comer a la fuerza lo ve muy pálido o si el gatito es de nariz rosada, se le ve blanca. Es un problema el que los gatos como especie ocultan signos de enfermedad y cuando las anemias son leves o moderadas pueden no dar signos y el tutor no lo nota; las anemias leves y moderadas pueden volverse severas muy rápido y comprometer la vida”, dice.

Síntomas

Los gatos cuando están con una anemia severa se encuentran abatidos, no quieren comer, respiran mal porque se oxigenan mal y duermen todo el día. Se ven realmente muy enfermos, pero independiente que la anemia es una condición muy frecuente, igual que la anorexia, si la anemia es leve a moderada puede el paciente no llegar oportunamente al centro veterinario. “Es importante destacar que la anemia tiene muchas y diversas causas y, por lo tanto, pensar que un gato tiene anemia por Mycoplasma como única causa es un grado de visión de túnel. Un gato con anemia puede tener una prueba de Mycoplasma positivo, pero no necesariamente es la causa principal de anemia, pues puede actuar como una comorbilidad complicante. Por lo que, cada vez que exista una anemia, el médico veterinario va a tener que investigar su causa, lo que se hace con exámenes complementarios. El tutor tiene que conocer que va a haber una inversión en exámenes, porque hay que saber exactamente la causa de la anemia, no solo para dar un tratamiento sintomático de anemia, sino también para dar un tratamiento específico y establecer un pronóstico”.

Mycoplasmosis felina

La Mycoplasmosis felina también es conocida como Mycoplasmosis hemotrópica felina, Haemoplasmosis o Mycoplasmosis sanguínea felina, pero no debe llamarse anemia infecciosa felina, ya que esta última es producida por otros agentes, parásitos del glóbulo rojo, no bacterias. La Dra. Lina Sanz explica que el “Mycoplasma haemofelis es el más patógeno de los tres, el más grande y grave, es el segundo en frecuencia a nivel mundial y en gatos sanos puede producir anemias severas con un 30% de mortalidad. Es decir, tres de cada 10 gatos mueren, eso es en gatos sanos; en individuos que tengan otras enfermedades (enfermedad renal, virus de leucemia o cualquier otra), aumenta la mortalidad, por eso es el más grave de todos. Candidatus Mycoplasma turicensis y Candidatus Mycoplasma haemominutum pueden estar en un gato sano en pequeñas cantidades sin generar anemia, pero si el gato tiene otra comorbilidad (enfermedad concomitante) va a hacer anemia. Las enfermedades que más se ven afectadas por los Mycoplasmas son el cáncer y la enfermedad renal crónica, lamentablemente, para el mundo del gato, son las dos enfermedades más comunes del gato adulto”.


La médico veterinaria agrega que Mycoplasma en un gato sano (turicensis y haemominutum) no les hace nada, pero si surge un cáncer o enfermedad renal puede tener complicaciones incluso fatales por la anemia generada por el Mycoplasma, ya que aumenta su multiplicación cuando hay una enfermedad y aumenta el mecanismo de la hemólisis extravascular.

Transmisión

Los Mycoplasmas son específicos a distintas especies de seres vivos y algunos son transmitidos por vectores (parásitos). “Desde el año 2014, a nivel mundial, se sabe que Mycoplasma haemofelis no es transmitido por la pulga, que es lo que se dijo previamente por décadas, ya que no es un vector competente para Mycoplasma. La pulga puede picar a un gato con Mycoplasma, succiona su sangre infectada, pero cuando pica a otro gato no se lo transmite en forma efectiva. Pero sí lo transmite la garrapata y las personas creen que los gatos no tienen garrapatas y en realidad sí pueden ser picados por éstas. Los gatos por sus hábitos de acicalamiento ingieren las pulgas y garrapatas que puedan tener y por eso no se les notan de igual manera que en los perros”, dice.

La especialista menciona que a diferencia de lo que se pensaba antes, la pulga no es importante en esta patología, sí lo es en otras, por lo que hay que mantener al margen tanto pulgas como garrapatas de nuestros animales. “Los gatos, al igual que los perros, deben tener siempre vigente su antiparasitario externo, que sea bueno para pulgas y garrapatas, si uno compra un producto que dura un mes hay que ponerlo 12 veces al año. Si uno ocupa un producto que dura tes meses, se colocan cuatro veces al año. Si dura 8 meses, se hace cada 8 meses. No importa la época del año, debe tener siempre activo el producto antiparasitario externo para pulgas y garrapatas”.

Hay diversas formas de transmisión de Mycoplasma y no están todas bien comprendidas, ya que hay muchas dudas científicas de esta patología. “En el año 2019, se reconoce a nivel mundial, que el Mycoplasma más común (haemominutum) se transmite por aerosoles, por compartir la habitación, la atmósfera. Esto explica por qué en Groenlandia y Alaska, donde no hay pulgas, se presenta enfermedad y muerte por anemia en los gatos debido a Mycoplasma. Entonces esto deja en evidencia la importancia de las otras vías de transmisión, entre ellas los aerosoles. Lamentablemente, para nuestra profesión y para los que amamos a los gatos, vamos a tener por siempre casos de Mycoplasma, lo que es muy triste, por lo cual es relevante la educación respecto a este tipo de patologías. Si hubiera solamente transmisión por vectores y todos los gatos tuvieran sus antiparasitarios al día, no existiría nunca más un caso, pero eso no es así. El Mycoplasma también se transmite por mordeduras perforantes que produzcan heridas o abscesos, peleas, transfusiones de sangre, y las garrapatas también son formas de transmisión para el Mycoplasma haemofelis, que es el más grave. Para los otros dos (turicensis y haemominutum) aún se está estudiando si la pulga es vector competente o no”.

Ictericia

Es importante destacar que la Mycoplasmosis felina no se caracteriza por generar ictericia, que es el color amarillo de piel y mucosas, ese es otro mito importante de derribar. “Antiguamente, si llegaba un gato con mucosas amarillas, se culpaba erróneamente a esta enfermedad. En el ser humano, perros y otras especies, cuando se presenta ictericia puede ser la destrucción de glóbulos rojos una causa, pero en este caso no. Cuando un gato está amarillo y además tiene Mycoplasma, tiene una enfermedad hepática, es decir, lo amarillo en el gato es porque hay una condición hepática concomitante”, explica la Dra. Lina Sanz.

Signos de alerta

Los gatos a través de la evolución tienen mecanismos fisiológicos en su organismo para compensar bastante bien las anemias en sus inicios, por eso estos animales en un principio ocultan los signos de enfermedad como especie. “La anemia es un buen ejemplo, porque la hemoglobina de los glóbulos rojos del gato es distinta, el glóbulo rojo -como tal- también es distinto. Es decir, el gato a través de los siglos de evolución (silvestres y domésticos) han hecho mecanismos para compensar las anemias, porque los felinos tienen muchas causas de anemia, entonces como especie se han ido adaptando a las anemias para sobrevivir”.

En los inicios de una anemia, cuando es leve, normalmente uno no nota nada, cuando se va volviendo de moderada a severa, podemos notar que:

-Nuestro gato duerme más de lo habitual. Hay que considerar que un gato adulto saludable duerme 16 o 18 horas diarias. Hay que conocer cómo es nuestro gato para darnos cuenta, si el gato es un infante (kitten) es más fácil porque andan todo el día jugando, se nota más, pero un gato adulto que duerme bastante durante el día, el tutor tiene que ser muy observador para darse cuenta de que está durmiendo un poco más.

-Intolerancia al ejercicio. El gato está jugando y se cansa antes, juega menos. La anemia tiene que ver con la oxigenación de los tejidos, eso también les pasa a los gatos con enfermedad pulmonar, cardiaca, no es algo exclusivo de la anemia.

-Disminuye el apetito y la actividad. Se mueven menos, están más quietos, comen menos.

-Mucosas. Las mucosas empiezan a ponerse más pálidas, la mucosa de la conjuntiva en el ojo, la nariz si es rosada se puede ver más blanca, pero hay gatos que tienen la nariz negra o gris. La zona de la encía abajo, el labio, si el gatito es de color claro se pueden observar las orejas dejan de estar rosadas.

En nuestra próxima edición te contaremos cómo se diagnostica la Mycoplasmosis felina y cuál es su tratamiento.

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