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10 claves para tener un cachorro bien portado

noviembre 20, 2019 by Isabel Pinto en Actualidad Animal

La llegada de un cachorro puede ser un hecho muy esperado por las familias. Pero antes de adquirirlo, es importante que se informen de lo que implica sumar este nuevo integrante, conocer sus necesidades y estar conscientes que hay que dedicarle tiempo para educarlo.

Por Isabel Pinto G.

Antes de tener un cachorro, primero debemos pensar si es el momento adecuado: ¿contamos con las condiciones para tenerlo?, ¿disponemos de tiempo, dinero y espacio? Luego, qué tipo de perro vamos a adquirir. ‘’La recomendación es escoger, adoptar un perro, ya sea de raza o mestizo, que se adecue a las cosas que tú quieres hacer en la vida y al tiempo que le puedes entregar. Hay ciertas razas que requieren más dedicación que otras”, dice Vicente Celedón, médico veterinario y etólogo.

El profesional, también fundador de Dog Teacher, nos da 10 claves para tener un cachorro sano y sin problemas de comportamiento:

1. Preparar su llegada: Contar con una buena cama, definir cuál será su espacio, dónde va a estar su baño, cómo enseñarle. Infórmate sobre las características de ese perro y cuáles son sus necesidades. Debe tener juguetes adecuados a su tamaño, a su mordida. Hay algunos especialmente diseñados para que el cachorro pueda obtener su alimentación a través del juego, manteniéndose entretenido durante el día, para que así no muerda los muebles. “Se debe definir el espacio físico donde va a vivir, si dejas al perro libre en todo el departamento es mucho más complejo para él entender cuál es el baño, cuál es su área, qué puede morder, qué no, y el cachorro va a explorar el mundo a través de la boca. Cuando esté sin supervisión, debes mantenerlo en una zona restringida, de al menos cinco o seis metros cuadrados, donde se pueda mover. Le pones su cama, comida y agua en un lugar, y en la otra esquina ubicas el baño. Lo ideal es mantener toda la zona tapizada con diario para que lo identifique para hacer sus necesidades. La mayoría de los perros son limpios, y al igual que a los humanos, no les gusta comer y dormir en el mismo lugar destinado como baño; por lo tanto, harán sus necesidades en la esquina opuesta a aquella donde comen y duermen”, explica Vicente Celedón.

2. Edad: Los criaderos comerciales entregan cachorros a los 45 días, incluso antes. Tienen un mes y medio, son muy pequeños, por lo que presentan faltas de aprendizaje en las pautas de juego, en el lenguaje corporal de las posturas de dominancia y sumisión entre sus compañeros de camada. No tienen inhibición de la mordida, muerden todo, las manos, los zapatos, los cordones y muebles. Además, son un poquito más débiles en términos inmunitarios y eso también puede jugar en contra. Como mínimo deben tener entre 60 días y dos meses y una semana. También hay que considerar que si tienen más tiempo, perdemos oportunidades críticas de socialización y estimulación temprana. Lo ideal es comenzar a educarlo o entrenarlo apenas llegue (modelo preventivo), ya que a los cuatro meses termina su período de socialización y puede presentar un problema de comportamiento (modelo reactivo). Si no tienes tiempo para dedicarle a un cachorro, los primeros cuatro meses, puedes considerar adoptar un perro adulto, que ya tiene su carácter definido. Criar un buen perro es mucho trabajo.

3. Definir la forma de relacionarte con el perro: Debemos decidir cómo queremos relacionarnos con nuestro perro a futuro y para eso debemos fomentar ese tipo de relación desde los primeros meses. Si quieres un perro tranquilo, las interacciones iniciales deben ser siempre en calma; manejar el tono de voz y los movimientos. Desarrollar actividades que sean de regaloneo en calma, más que el tirar la pelota o ir al parque. Si bien necesita salir a pasear, ese es un momento en el día o dos. En general, todas las actividades que tenemos con el perro son de alta intensidad, emocionalidad; todo es juego, te tiro la pelota, te rasco, te empujo, salimos a pasear, todo es activante y se puede producir una hiperactividad, provocando que el perro viva de esa manera. Necesita espacios de calma”, enfatiza el etólogo.

4. Socialización y estimulación temprana: Este punto se relaciona con la prevención de cualquier tipo de problema que te pueda complicar la vida con tu perro en el futuro. La socialización tiene que ver con los individuos, personas, perros, gatos, pájaros; seres vivos. La estimulación temprana se relaciona con el ambiente, lo inerte, mesas, suelos, autos, ruidos, olores, con todo lo que te rodea. Existen algunas reglas para realizar una correcta socialización y estimulación temprana. “La más importante es que debemos planificar cómo realizarla para cumplir los objetivos, pero además cuidar a nuestro cachorro. Para esto, entre la 1º y la 2º vacuna, debes llevarlo a lugares donde haya perros vacunados en ambientes controlados. También puedes sacarlo en brazos, así lo proteges, pero conoce el mundo. Después de la segunda vacuna, sal a la calle, aunque ten la precaución de que tu cachorro no se acerque a las fecas de otros perros y evita que interactúe con perros sin dueño, ya que no sabemos si están vacunados. A partir de la 3º vacuna, ya tiene su inmunidad completa y puedes dejarlo interactuar con todo el mundo, que explore los ambientes. Para que la socialización sea correcta y tu cachorro disfrute la compañía de otros perros, debe sentir cada una de estas actividades de manera positiva, que las disfrute y lo entretengan. Si son muy intensas para él (muchos ruidos, autos o perros), toma distancia y permítele ir aprendiendo de a poco, a su ritmo. Para considerar que tu cachorro es un perro sociable, debe haber conocido entre 50 y 150 perros, y entre 50 y 150 personas diferentes. Hay razas que son más sensibles que otras y necesitan mayor cantidad de experiencias positivas, con perros y personas, para ser sociables. Todo esto, antes que se terminen sus primeros cuatro meses de vida, por lo que debemos ser conscientes que es un proceso largo, complejo y que sólo va a suceder si me preocupo de mi cachorro”, explica el profesional.

5. Hábitos higiénicos: Debe saber dónde ir al baño y cómo; es parte de la educación. Hay tres situaciones en que los cachorros van al baño: al despertar, después de un juego intenso, luego de de comer o tomar mucha agua (15 a 30 minutos después de la alimentación). Asimismo, se presentan dos escenarios en los que nosotros debemos preocuparnos de educarlo: cuando está en su área de confinamiento, sólo prodrá hacer en el diario, ya que todo el piso debe estar cubierto de éste. Si se encuentra libre, bajo tu supervisión, debes tener varios baños amplios y cómodos con diario, en distintas áreas de la casa, para que pueda desplazarse distancias cortas hasta llegar al baño. Si duerme contigo, es probable que aguante toda la noche, pero mientras te estás levantando, ya se hizo pipí. Por eso, la recomendación es levantarte a las 4 de la mañana para llevarlo al baño, y así procurar que no pueda equivocarse. Esto se debe hacer durante el primer mes”.

6. Habituación a las manipulaciones e inhibición de la mordida: Se le debe enseñar al perro que uno puede tomarlo, manipularlo y que nada malo le va a pasar. Puedes comenzar con un nivel de manipulación muy bajo, por ejemplo, tomarle la pata con la mano abierta, decirle ¡muy bien! y darle un premio, repetir la misma dinámica con otro tipo de manipulaciones como tocar la cola, tomar el collar, incluso corte de uñas o cepillado, La interacción siempre debe ser positiva (premiar con algo rico). Esto es importante, porque va a tener manipulaciones veterinarias como abrirle los ojos, la boca, levantarle las patas, tocarle los testículos, la zona perianal por el tema del termómetro, le van a levantar las orejas y lo debes acostumbrar desde cachorro. “Hay dos claves en este ejercicio: siempre debe ser con premio y no lo debemos forzar. En cuanto a la inhibición de la mordida, debes enseñarle a no morder fuerte las manos, la idea es que no te duela. Hay dos pilares para trabajarla: la primera es disminuir la fuerza de la mordida y la otra es la frecuencia. Siempre que tu cachorro te muerda debes interrumpir esa interacción (juego o cariños) y cuando se calme, puedes volver a interactuar. Así aprenderá que si te muerde, se acaba algo bueno y entretenido para él”, agrega el también entrenador.

7. Enseñarle a no destruir la casa: Los cachorros exploran a través de la boca y por eso se le debe enseñar que hay cosas que puede morder y otras que no. Des neceario tener juguetes y cosas que sean muy diferentes a las reales; hay dueños que le pasan el zapato viejo o juguetes que son iguales a una pantufla. “Un cachorro debiera tener como mínimo 10 juguetes diferentes, irlos rotando de cuatro en cuatro, para que los vea como algo nuevo. Existen muchos que son para morder, otros donde se les puede poner la comida, así gastarán su necesidad de morder en la alimentación y no tendrán necesidad de hacerlo en la pata de la silla. Los juguetes deben ser seguros, de un material adecuado para que no les quiebren los dientes, que no sean de materiales tóxicos o muy pequeños para que no se los puedan tragar. No usar juguetes Squeaky, que suenan, ya que los juegos que no tienen un cierre de la conducta, generan comportamiento obsesivo, compulsivo, al igual que jugar con una luz de láser, porque el cachorro salta para atrapar esta presa y nunca lo puede hacer, no se cierra el ciclo”, explica el etólogo.

8. Hacer actividades juntos: Prepáralo. Si quieres que tu perro te acompañe al mall, al cerro, que no le tenga miedo al agua, a andar en auto, y disfrute todas estas actividades contigo, debes planificar qué cosas quieres hacer con tu perro en el futuro y debes comenzar esas actividades cuando es un cachorro.

9. Paseos: Lo ideal para un perro es salir dos veces al día, unos 45 minutos por paseo. El mínimo necesario es salir una vez al día por 45 minutos, “ojalá en la mañana, porque el perro queda tranquilo y relajado durante todo el día. Lo más recomendable es utilizar una correa larga, de tres metros, porque le permite al perro explorar, olfatear”, agrega.

10. Entrenamiento: Es muy recomendable asesorarte con un entrenador en esta etapa, ya que criar un cachorro es complejo. Lo importante es que el profesional que elijas no trabaje con castigo, sino mediante refuerzo positivo. Ten en cuenta que le estás entregando un cachorro a una persona que no conoces, por lo que es importante pedirle su curriculum y referencias. Si ves que el cachorro presenta algún problema de comportamiento, debes acudir a un etólogo, que es el veterinario especialista en conducta.

Finalmente, Vicente Celedón destaca que el tipo de alimentación que se le da al cachorro es muy importante, ya que en esta etapa se forma la estructura ósea y músculo-esquelética. “Es el momento de invertir en un alimento premium, al menos en el primer año. Después, si no puedes costear este alimento premium, es posible bajar la calidad, pero ojalá se pueda mantener siempre”.

¡No generar hiperapego!

Tenemos que enseñarle al cachorro que independiente que su dueño esté o no en la casa, él puede tener espacios de independencia entretenidos, que puede pasarlo bien. ‘’Todo lo entretenido normalmente pasa con el dueño: la comida, el juego, el paseo, el regaloneo; nunca le enseñamos al cachorro a estar solo y tranquilo. Para eso, primero tenemos que hacer salidas cortas de la casa y dejar al perro haciendo algo entretenido como alimentación en juguetes o como gallina (esparcirle el pellet en el suelo) y volver en 5 o 10 minutos. El perro se empezará a acostumbrar a las salidas cortas, lo segundo es generar espacios de independencia dentro de la casa o departamento. Dejo al perro en el living con un juguete con comida, entretenido y me voy a la pieza; la clave es volver antes que el perro se aburra de comer o se termine la comida. Así, el perro te mira y dice ‘¡Ah! estabas fuera’, y sigue comiendo; después vas alargando esos tiempos de comida, le pones juguetes más complejos o usas dos juguetes diferentes, cosa que se demore más. Generas un espacio en el cual el perro aprende a estar solo y entretenido, no necesariamente interactuando contigo, de esta manera puedes prevenir la ansiedad por separación’’, destaca el etólogo.

Comentarios

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noviembre 25, 2019

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