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Bárbara Soto, Seremi de Educación »Oliver nos cambió la vida»

agosto 27, 2019 by Isabel Pinto en Mestizos Magazine

Cada vez con más frecuencia, vemos la presencia de animales en lugares de trabajo. Algo que tiene fuerza en países como Estados Unidos, y que hoy vemos incluso en algunas oficinas públicas del país. Oliver es el perrito que encontró la autoridad accidentalmente y que generó un gran cambio al interior de la entidad que lidera.

Por: Valeska Silva Pohl. Fotografía: Gonzalo Muñoz.

A comienzos de abril pasado la vida al interior de la Secretaría Regional Ministerial de Educación de la Región Metropolitana (Seremi) cambió radicalmente. Ese día llegó la Seremi, Bárbara Soto, con un pequeño perrito que tenía solo un mes de vida …. Era Oliver, quien se transformaría en el centro de atención de todos quienes trabajan al interior de la entidad. “Era tan pequeño, no sé cómo sobrevivió. Lo encontramos el 1 de abril, veníamos de regreso de una pauta de trabajo en Puente Alto, de una visita a una escuela y de pronto el chofer frena rápido y me dice: ‘Seremi, casi atropellamos a ese perro’ y miro por la ventana y no se veía nada, tan pequeño, abro la puerta y era de este porte! (muestra el gesto enseñando la mitad de su mano) me mira con sus ojitos y yo dije: ‘¡no podemos dejarlo así! lo tenemos que llevar’… Imagínate, no podíamos dejarlo botado en la calle y cualquier otra persona lo podía atropellar, cualquiera pudo vernos y preocuparse si lo dejamos en la calle simplemente…. Preguntamos, y nadie lo reclamó. Con esa excusa lo subimos al auto… y ¡nunca más se bajo!”, nos comenta Bárbara, quien como casi todo su equipo está encantada con el pequeño perrito.

“Lo recogimos y fue un santo durante 10 segundos – sonríe – y después mostró su verdadera personalidad, se transformó ¡en un terremoto! El tema es que se vino en ese momento conmigo a la oficina, y todo el mundo lo recibió feliz. Les dije: ‘Miren lo que me encontré’. En ese momento el gremio, el sindicato y su presidente me dice: ‘Seremi, cuidémoslo entre todos y que sea el perro de la Seremi!’.

Desde entonces tiene toda la atención del equipo. Bárbara nos explica que Oliver, eso sí, tiene sus favoritos. “Pasa siempre a saludar a toda la gente, va por piso, lo regalonean mucho, está casi todo el día en brazos, igual finalmente también lo malcrían y luego en la casa en las noches hace lo que quiere… es que acá lo quieren demasiado”, reitera.

Bárbara dice que la idea siempre fue darlo en adopción. “La historia debió ser otra, porque lo que yo tenía que hacer era buscarle familia. Eso era lo que debía pasar…. ¡Pero fue imposible!”.

“La verdad es que la relación entre las personas de los diferentes pisos cambió un montón con Oliver. En el equipo generó una conexión entre los distintos departamentos – como los de auditoría o contabilidad – que antes no estaban muy conectados con el resto del equipo. Cuando llegó nos comenzamos a ver y a comunicarnos más entre los departamentos. Por ejemplo una de ellas, auditora, lo pasea todos los días, lo lleva a saludar a toda la gente de la Seremi… Lo que pasa es que hoy al interior de la Seremi la gente anda más sonriente, eso se nota”, explica Bárbara.

Su asesor comunicacional nos explica que el perrito la acompaña a trabajar todos los días a su oficina, “anda en las actividades en terreno con ella y cada uno de nosotros juega con él y lo cuida, siendo una mascota dentro del edificio. La verdad que Oliver ha sido súper bueno para la convivencia, distracción y ambiente ya que muchos juegan con él, lo quieren, regalonean…”.
Bárbara señala que a Oliver lo protegen totalmete. “De hecho cuando se porta mal, no me dejan castigarlo. Una vez que se portó mal lo encerré en el baño y mientras estábamos en reunión, lloró todo el tiempo… Al otro día era el tema de la oficina, ¡la seremi lo castigó! Acá lo protegen y lo defienden todos! Si cuando yo se que se ha hecho pipí lo ocultan, y dicen que no es verdad, pero sé que lo ha hecho”.

Durante toda la conversación con Bárbara, Oliver está muy atento…. Ladra a ratos para llamar la atención y la mayor parte del tiempo nos mira fijo, parece saber que estamos hablando de él.

El recuerdo de Martín

Bárbara recuerda que no fue fácil quedarse con Oliver y que finalmente se fue dando. “Al comienzo era tan pequeñito que dormía conmigo, pegado a mí, besando mi cuello.. pero despertaba ¡20 veces en la noche! Y, como estoy embarazada, mi pololo se molestó porque me decía que finalmente no estaba descansando bien…. teníamos que regalarlo y todos los días me preguntaba si lo había subido a las redes sociales para darlo en adopción; pero siempre había una excusa para no hacerlo. El pretexto que no tenía una buena foto para hacerlo o el tiempo. Finalmente estábamos peleando por el tema y un día él entró al baño y yo estaba con Oliver llorando a mares y le dije que de verdad era un dolor muy grande regalarlo, además con la sensibilidad del embarazo fue mayor todo. El cree que todo esto era parte de un plan, pero la verdad no lo fue para nada y ello especialmente porque yo no he podido superar lo de Martín (su perro anterior, que murió a los 10 años) …. Puede sonar raro, pero mi vida es Martín, todo está relacionado con él. Mis campañas, mis plegarias, y todos lo conocen porque fue parte de mi campaña a alcaldesa. Yo todo se lo pido a Dios y a Martín, él es mi ángel y cambió toda mi vida desde que lo encontré. Desde que lo conocí soy mejor persona.

Bárbara explica que ella nunca pensó que iba a tener un perro, porque no creció con uno “entonces antes no era tan común y hoy mucha gente tiene mascotas. No me imagine el amor que podía llegar a tener por una mascota. Y Martín no solo cambió mi vida, también las de mis padres”. Martín fue rescatado por Bárbara de una plaza y también pensaba regalarlo, pero al segundo día ya estaba enamorada de él. “Y cuando murió fue terrible (se emociona) y entonces dije: ‘nunca voy a tener otro perro porque nunca me recuperaré… no me sentía preparada para tener otro perro porque no aguantaría otro dolor así’. Hoy cree que su embarazo ha permitido darse el espacio para otro perrito.

“Como estoy embarazada he creído siempre que voy atraer a mi guagua al trabajo porque yo soy trabajólica pero no se si mi equipo va a querer tanto a mi guagua como al Oliver o le van a perdonar tanto como a él… están todos siempre preguntando por él y por cómo está, mucho más que por mi guagua!”, ríe.

oliver

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