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Cáncer de piel en animales: Un enemigo silente

octubre 9, 2020 by Isabel Pinto en Actualidad Animal

Algunos tipos de cáncer de piel en perros y gatos, al igual que en los humanos, tienen relación directa con la exposición a la radiación ultravioleta (UV) como factor de riesgo.

Por María Paz Mánquez, médico veterinario especialista en oncología clínica y miembro del Colegio Médico Veterinario (Colmevet)

Se acerca el cambio de estación, y tanto la primavera como el verano entregan días de altas temperaturas. Nuestras mascotas también disfrutan de las épocas estivales y permanecen durante varias horas al día bajo los rayos de sol. Sin embargo, esto puede ser fundamentalmente perjudicial para los regalones de pelaje blanco y corto.

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Dra. María Paz Mánquez, médico veterinario especialista en oncología clínica y miembro del Colegio Médico Veterinario (Colmevet).

Algunos tipos de cáncer de piel en perros y gatos, al igual que en los humanos, tienen relación directa con la exposición a la radiación ultravioleta (UV) como factor de riesgo, la que va generando cambios intracelulares a nivel del ADN, dando lugar a mutaciones genéticas en las células afectadas, generando características de malignidad, transformación y proliferación descontrolada de estas células.

Uno de ellos es el carcinoma de células escamosas, cuyas lesiones asociadas se inician con una presentación premaligna, caracterizada por una quemadura solar (dermatitis solar) que se presenta como un enrojecimiento constante de la piel. Esta presentación progresa a la forma maligna, como lesiones costrosas y ulcerativas, generando dolor e invasión a tejidos adyacentes. Las zonas afectadas, en el caso de los felinos, son los pabellones auriculares, plano nasal y párpados, principalmente. Muchas veces en sus inicios estas lesiones son confundidas con heridas, como rasguños, pero a la larga sólo empeoran y no responden a un tratamiento convencional. En los caninos la piel a nivel de abdomen ventral, flancos y zona medial de los muslos se afecta con más frecuencia, y a veces estos neocrecimientos se acompañan de un exudado constante. Usualmente tienen baja tasa de metástasis a distancia.

Una vez que está instaurado el cáncer, será necesaria la aproximación diagnóstica a través de una citología o, mejor aún, de una biopsia de la lesión, para diagnosticarla y junto con otros métodos evaluar si el compromiso es localizado o no, lo que permitirá determinar opciones terapéuticas, dependiendo del grado de compromiso de la mascota, incluso con opciones multimodales de tratamiento. Un paciente que no se trata a tiempo puede tener una enfermedad que progresa a lesiones graves e imposibles de frenar, las que generan destrucción de tejidos, sangramiento y mucho dolor, con un importante impacto en la calidad de vida de la mascota.

Es por esto que es vital la prevención: evitar la exposición constante al sol en horas de mayor luz,
uso de protectores solares en zonas predispuestas, observar y recurrir al médico veterinario si presentan lesiones enrojecidas, heridas que no están cicatrizando, o lesiones que están empeorando su aspecto.

¡La detección precoz de cualquier lesión cutánea hace la diferencia, e incluso puede ser curativa en el caso del cáncer!