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La forma de cuidar a un perro refleja la manera en la que fuimos cuidados”

agosto 6, 2018 by Isabel Pinto en Mestizos Magazine

El psicólogo, Marcos Díaz Videla, dice que la relación con los animales en general y con nuestro perro en particular, revela aspectos de nosotros, también del contexto que estamos viviendo, según explica el doctor en psicología argentino, autor del libro ”Antrozoología y la relación humano-perro”. ¿Te animas a indagar?

¿Por qué los hemos integrado en nuestra vida? ¿por qué humanizarlos? ¿qué nos está pasando con los animales? Las preguntas en torno a la relación humano-animales crecen a diario en paralelo a la evolución que nuestras relaciones van experimentando con ellos. El fenómeno es mundial y, si bien no va al mismo ritmo en todas las latitudes, ver cómo sirios huyen con sus perros o cómo organizaciones animalistas sacan la voz en Japón, Rusia y, por supuesto, en nuestro continente, muestra lo global de este fenómeno. La mirada o respuesta que tendemos a ver es la de médicos veterinarios, ambientalistas, pero pocas veces nos encontramos con la mirada de un psicólogo, que sin duda, puede describir e intentar comprender mejor este vínculo y lo que refleja la forma en que cuidamos a un perro.

Marcos Díaz Videla es argentino, doctor en psicología, formado en Universidad de Buenos Aires y actualmente es docente en la Universidad de Flores donde enseña sobre terapia familiar y psicopatología. Su grado lo obtuvo a través de su investigación sobre interacciones humano-animal, la que dio vida al libro “Antrozoología y la relación humano-perro”. De ahí pudo concluir y responder la serie de inquietudes que surgen de este lazo y que nos llevan, incluso, a un autoconocimiento.

¿Cómo explicas la importancia que hoy se les da a los perros en una familia?

Sin duda, la tenencia de mascotas se ha incrementado en las últimas décadas, y el número de hogares que cuentan con perros o gatos ha crecido en las ciudades. Para algunos investigadores este aumento está relacionado con los cambios dados durante el siglo XX, con el traspaso desde comunidades estables hacia las grandes ciudades, los avances tecnológicos, la fragmentación de la familia tradicional, y la búsqueda de otras fuentes de apoyo emocional. Acá subyace la idea de cierta compensación de vínculos humanos ausentes.

“Una explicación alternativa plantea que el reciente incremento de mascotas no es tanto el producto de una necesidad creciente sino el inevitable resultado de un cambio histórico en las actitudes, no solo hacia las mascotas, sino hacia los animales en general. Hemos aceptado nuestro parentesco con los demás animales, tenemos mayor conocimiento sobre sus capacidades de pensar y experimentar emociones, y mayores cuestionamientos morales sobre ellos.

Mi opinión es que de manera similar a cómo cuestionamos la discriminación hacia otros humanos -por pertenecer a una raza, religión o género-, estamos empezando a relativizar cada vez más la pertenencia a las especies.
Así, el perro se convierte en un miembro legítimo de la familia, la cual se transforma y se adapta para incorporarlo, reconociendo que no es humano y queriéndolo con independencia de su especie”.

¿Qué piensas de la humanización?

¡Es un tema muy extenso! En síntesis, creo que es un proceso normal y necesario en la vinculación con los animales. Las personas permanentemente inferimos lo que los demás piensan o sienten a partir de similitudes con nosotros mismos. Hacer esto con un animal se llama antropomorfismo. Eso nos permite interpretar sus comportamientos y representa una estrategia útil. Sea que el animal piense o no eso que inferimos, el antropomorfismo permite explicar patrones de eventos y así incrementar la habilidad de predecir eventos futuros. Básicamente, nos ayuda a entendernos y relacionarnos mejor con los animales.

¿El antropomorfismo es una tendencia hoy?

La tendencia al antropomorfismo es un rasgo casi universal entre los dueños de los animales de compañía. Sin ésta, sería difícil percibir al animal como verdadera compañía y beneficiarse de esta relación. Pero además, está muy relacionada con nuestro afecto y el cuidado que brindamos a nuestros animales. Nos referimos a nuestros animales como bebés, los abrigamos con ropas y les festejamos el cumpleaños. Esta “humanización” funciona como metáfora. Somos conscientes de que nuestro perro no es nuestro hijo, pero lo pensamos como hijo por la manera en que se vincula con nosotros. Sabemos que no entienden el sentido de la Navidad, pero le hacemos un regalo como una forma de expresión de sentimientos de amor y compromiso.

También existen extremos…

Claro que existen personas con condiciones psiquiátricas donde la metáfora falla y se maltrata a los animales. Pero esto representa la excepción, y así como se manifiesta con las mascotas se manifestará en otras áreas de la vida de esa persona. En mi investigación en Buenos Aires, el 64% considera a sus perros como hijos y el 36% les festeja el cumpleaños. Esto es la normalidad.

Los gatos están en alza, si bien en Chile aun la supremacía la tiene los perros, han aumentado porcentualmente más, ¿son una mascota más acorde con estos tiempos?

Es posible que sí, en los contextos urbanos de las grandes ciudades. En Ciudad de Buenos Aires tenemos un fenómeno similar. En las últimas dos décadas pasamos de tener un animal por cada hogar y medio, a la relación de un animal por cada hogar; y los mayores incrementos se dieron en la tenencia de gatos. Las especies de mascotas pueden variar ampliamente, incluyendo desde insectos, peces y aves hasta diversas especies de mamíferos. Mientras que las relaciones establecidas con algunos de estos animales resultan bastante parasociales y unilaterales, las relaciones establecidas con otras mascotas, como perros y gatos, implican compañía, contacto físico y bienestar, destacándose sobre el resto.
Si bien seguimos teniendo más perros que gatos, los cambios urbanos en los tipos de viviendas con espacios más reducidos, sumados a la menor cantidad de personas por hogar, las jornadas laborales más extensas y los aspectos económicos, hacen que la balanza esté tendiendo a equilibrarse.

¿Qué dice de un humano la forma en que cuida a su perro?

¡Mucho más de lo que el humano cree! Así fue como comencé a interesarme por investigar sobre el vínculo humano-animal. Durante mis primeros años como psicoterapeuta noté que mis pacientes no hablaban espontáneamente sobre sus perros, pero que cuando yo los interrogaba, rápidamente hablaban de ellos y de la relación entre ambos; y lo hacían sin censura, sin medir tanto sus palabras. Eran más espontáneos y abiertos. Y lo mismo sucede al interactuar. Así, en ocasiones citaba a mis pacientes con sus perros.

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“En líneas generales, lo que los estudios muestran es que la gente tiende a ser percibida más positivamente cuando está acompañada por una mascota que cuando está sola. La gente recibe más acercamientos a conversar, recibe más ayuda o bien es percibida como más atractiva. Claramente, esto en la medida en la que el animal esté bien cuidado. Contrariamente, tener conductas negligentes con un perro conduce a una visión social condenatoria del humano”, explica y agrega que “es posible que la manera de cuidar a un perro refleje en gran medida la manera en que nos enseñaron de chicos a tratar a los perros. Pero además, en cierta medida, también refleja la manera en la que fuimos cuidados y sabemos cuidar a otro. Y finalmente, la manera en que enseñamos a nuestros hijos a tratarnos a nosotros mismos cuando nos volvamos dependientes”.

Relacionado con lo anterior, ¿qué dice de un país la forma en que cuidan a sus perros?

Los perros son animales que tienen un lugar particular en nuestras sociedades. Hacen equilibrio entre la cultura y la naturaleza. Están unidos al hombre, pero funcionan como representantes de los demás animales. A Gandhi se atribuye la frase: “La grandeza y el progreso moral de una nación se mide por cómo trata esta a los animales”. Claramente se refiere al respeto por todos los animales y no solo los de compañía. Creo que a distinta escala, pero de manera similar a como sucede en un plano individual, el interés de un estado hacia el cuidado animal refleja de manera más directa y menos controlada, el interés hacia el cuidado de sus ciudadanos.

En Chile hay dos realidades, dueños preocupados y abandono y maltrato, ¿cuál es tu mirada desde el punto de vista psicológico?

Creo que más que dar cuenta de las personas individuales, esto nos muestra el lugar paradójico que los animales ocupan en nuestras sociedades. Compramos animales de manera similar a como compramos objetos, los consideramos auténticos miembros de nuestras familias a los que amamos, pero podemos abandonarlos a su suerte sin mayores cuestionamientos.

Una contradicción..

Golpear un perro es una forma de maltrato; destruirle los ojos a decenas de cachorros para testear qué tanto nos irritaría un champú, no lo es. Es algo perturbador. Los animales tienen la habilidad de confrontarnos con lo contradictorios que a veces somos los humanos. Por suerte, las actitudes hacia los animales están cambiando, con un incremento popular en el respeto hacia estos, el cual fomenta (y es fomentado por) políticas sociales, y depende de todos nosotros.

¿Qué debemos agradecer de los perros?

Mucho. Deberíamos agradecerles profundamente su lealtad. Su capacidad de amarnos sin importarles nuestros fracasos. Su enseñanza de que no necesitamos más que lo que tenemos. Su alegría, su simpleza y la oportunidad de volver jugar. Su entrega, que no entiende de especies, sino de afecto. Su mirada espontánea, llena de expresiones de deseos, en el aquí y ahora, de una relación pura y desinteresada.

Un aspecto que destaca de la mirada de Marcos guarda relación con una de las teorías que vincula la relación entre humanos y animales de compañía con la postergación parcial o definitiva de los hijos. “Los estudios muestran que no, que en realidad las personas que tienen una red social amplia, fuerte y sólida, que tienen pareja y muchos amigos también forman vínculos afectivos con sus animales, en igual medida que las personas que están más solas”, describe Díaz Videla a un medio de su país. “El momento en que se adoptan más animales es cuando hay niños en la casa. No es el del nido vacío, ni es cuando las personas viven solas. Eso no concuerda con pensar que quieren sustituir a alguien ausente”, concluye.

“ANTROZOOLOGÍA Y LA RELACIÓN HUMANO-PERRO”

Los vínculos afectivos entre humanos y perros de compañía resultan un fenómeno ampliamente extendido en la cultura occidental. La mayor parte de los custodios comparte su casa con sus perros, siente emociones positivas hacia ellos y dedica grandes cantidades de tiempo y dinero a su cuidado. Pero lejos de ser un fenómeno moderno, la relación humano-perro tiene una historia evolutiva particularmente extensa, siendo el perro la primera especie domesticada.
Actualmente, los perros constituyen el prototipo de animal de compañía. Sus posibilidades de establecer una estrecha relación bidireccional con los humanos son destacables. Este vínculo transciende las concepciones dicotómicas que separan a los humanos del resto de los animales.
Sin embargo, los vínculos entre humanos y animales han sido tradicionalmente excluidos de consideraciones académicas serias. Recientemente, con el surgimiento de la antrozoología, el estudio de las interacciones humano-animal se convirtió en un campo respetable de investigación científica.
En este libro se propone acercar los desarrollos científicos en antrozoología, al público general.

Comentarios

Constanza

agosto 6, 2018

Se ve un libro muy interesante, y se agradece que le estén dando más importancia y se investigue sobre la relación entre humanos y animales, ya que tanto perros cómo gatos u otros animales, son seres maravillosos que nos enseñan día a día y son un integrante más de nuestra familia.

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