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Laura Prieto & Pancho “Hoy no compraría animales”

noviembre 3, 2020 by Isabel Pinto en Actualidad Animal

Para la actriz uruguaya, sus perros han sido fundamentales durante la pandemia; no sólo la han acompañado durante el confinamiento, sino que no se separaron de ella mientras tuvo COVID-19. Sobre su amor por los animales, cómo éste ha influido en sus parejas, su línea de ropa y su nuevo programa, conversamos en esta entrevista.

Por Isabel Pinto G. Fotografías Gonzalo Muñoz

Laura Prieto (34) nos cuenta que ha tenido mucho trabajo, por lo que cuando supo que se había contagiado de COVID-19, fue una especie de descanso. “Me lo tomé bien, fue una forma de decir ‘¡para un poco!’, y gracias a Dios no tuve síntomas graves como para terminar en la clínica. No sé cómo me contagié, pero fue en julio, en el momento en que había muchos casos; la única vez que salí fue para ir al supermercado, y lo hice con todas las precauciones; todo lo pedía por delivery. El PCR me dio negativo, pero estuve 15 días sintiéndome ‘como la mona’; el primer día tuve un dolor de cabeza que me hizo arrastrar la cabeza por la cama, un dolor que nunca había sentido; también tuve problemas para respirar, tos, fiebre, y mucho cansancio. El doctor me dijo que fue un falso negativo, así que tuve que encuarentenarme (ríe), pero nunca sentí que fuera a sufrir riesgo vital, y siempre estuve acompañada de mis perritos”.

La familia perruna de Laura está compuesta por Abril (7 ½ años), Fidel (6) y Pancho (3). Destaca que toda su vida ha tenido animales. “A mis papás también les gustan los perros, pero no como a mí, con esta locura excesiva (ríe); cuando nací tenían al Rufo, ese perro prácticamente me crió. Mi mamá y mis hermanos me cuentan que me cuidaba, no dejaba que nadie se acercara a mi cuna y siempre andaba con él”.

Abril

Tabata, la hija de 15 años de Laura, al igual que su mamá es una #DogLover, y cuando tenía 8 años le pidió una perrita; así fue como llegó Abril a su casa. “Es una Pug de siete años y medio, es la única hembra, no sé si tengo un favorito, pero con ella tengo un lenguaje inexplicable, me conoce, sabe si me levanto de buen o mal humor. Le encanta dormir conmigo, se mete en la cama, se pone en mi guata, es mi compañera, está todo el rato a mi lado, no me deja sola, es muy inteligente y manipuladora. Ella es la reina”, cuenta Laura.

Debido a un viaje Laura dejó a Abril al cuidado de unos amigos. “La fui a dejar, y en el lugar tenían una perrita que había tenido crías y un perrito estaba con una nodriza, porque su mamá había tenido problemas. Lo miré y dije ‘¡qué lindo!’; me fui de viaje cuatro días a Buenos Aires, y cuando volví a buscar a la Abril lo seguí mirando, fui tan chanta (ríe) porque le dije a mi amigo ‘¿me lo puedo llevar unos días para cuidarlo?’. Una estupidez, porque sabía lo que iba a pasar, me lo traje y se quedó conmigo, ya tiene seis años y son súper partner con la Abril.

Abril y Fidel son perros de raza, ¿te han criticado por eso?

Me han dicho de todo, he vivido las dos caras de la moneda, porque tengo al Pancho, que es mestizo y hace poco tuve a la Chiquita en hogar temporal. Con el tiempo me he dado cuenta y he aprendido que al adoptar uno cumple un rol increíble, los perros adoptados son tan agradecidos, me han llenado de energía y amor; pero también he comprado y adoptado perros de raza. Me encantan los Pug, me gustan sus características, y uno tiene que respetar las posturas de las demás personas. Hay que ser responsables y fijarse que si compras sea en un criadero autorizado, sobre todo en estos tiempos; que los perros estén sanos, que no vengan de una fábrica de cachorros; ir al criadero, ver cómo están, conocer a los papás. A la Abril y a Fidel los compré en el criadero de unos amigos, hasta el día de hoy los veo, había un vínculo.

La llegada de Pancho

Una rescatista le contó la historia de Pancho, un cachorro que permanecía encerrado en una casa en Ñuñoa, donde lloraba todo el día. “Los vecinos se quejaban, pero nadie hacía algo. Estaba en pésimas condiciones, él es blanco con manchas doradas y estaba amarillo, con pulgas, garrapatas. La rescatista fue y preguntó qué pasaba con el perro, si se lo querían dar porque ella rescataba animales, y se lo entregaron de una, fue como ‘llévatelo’. Vi su foto en una publicación, Dani, la rescatista, me comentó el caso y me tincó. Además, estaba buscando otro perrito, fue una corazonada, cuando lo vi fue puro amor, porque el perro saltó a mis brazos. El Pancho es mi guagua, es un diablo, ahora se porta bien porque es adulto, pero nunca había visto un perro que se mandara tantos condoros juntos (ríe). Una vez me cambié a un departamento y busqué plantas para la terraza, compré rosales, gasté la vida en plantas, dejé todo decorado. Un día fui a comer con una amiga, cuando regresé ¡uf! Eso no era una terraza; había tierra, ramas, barro, no quedaban ni flores, ni plantas, rompió muebles también”.

Pancho tenía cinco meses cuando llegó a completar la manada de Laura. “Lo tengo desde el 2017, está más adulto, es juguetón, cariñoso y se cree humano. Tú estás sentado y te pone la pata encima como diciéndote ‘¡ey, ey!’, te tira besos, mueve la lengua, tú le hablas y mueve la boca; es muy simpático, es súper agradecido y aprensivo, ahora es más libre, antes era más tímido. Es un hijo, siempre he querido y amado a mis perros, son mi vida. En la pandemia han sido un soporte, porque ellos te obligan a levantarte, hay que darles la comida, sacarlos a pasear, jugar con ellos. Si bien son grandes, sobre todo al Fidel y la Abril les encanta jugar, correr por la plaza, me exigen que esté feliz, me ponen a prueba todo el tiempo”.

He aprendido de los rescatados

Laura asegura que ha aprendido mucho de los perros rescatados. “Al adoptar le estás cambiando la vida a un animal, le estás dando la oportunidad de sentirse querido, amado, y tú también te estás dando una oportunidad, te estás sanando, encontrando. Cuando empecé a rescatar perros encontré a otra Laura, con un sentido más social, con ganas de ayudar, para mí mis perros son mis amigos más leales, ellos siempre van a estar ahí, y tengo el deber de cuidarlos hasta sus últimos días. Recomiendo 100% adoptar, he comprado perros, no lo haría nunca más, pero lo respeto y acepto. La satisfacción, la lealtad y el cariño que ellos te tienen es impresionante. La gente que esté leyendo esta entrevista, si de verdad deciden adoptar un perro, que tomen un compromiso de por vida, que se informen, que lo lleven al veterinario, que le pongan sus vacunas, que lo esterilicen, que le den una buena calidad de vida. El amor que ellos les van a dar es inconmensurable, no hay cómo medirlo, de verdad que mis perros son todo, son mi vida”.

Después de adoptar, ¿qué opinión tienes de la compra y venta de perros?

Es un tema complicado; con los años me he interiorizado del tema y es doloroso que lucren con los perros. En mi caso tengo Pug porque me gustan sus características, hay gente que busca la pureza de la raza, que sean hijos de no sé qué, que tengan pedigree. Yo vi a estos perros y sentí esa química en que uno se enamora, que me podría haber pasado con un perro abandonado o con uno de otra raza, pero me pasó con ellos. Respeto todas las posturas, pero sería incapaz de adquirir un perro por el pedigree, por quién fue su papá o llegar a examinarle el árbol genealógico. Hoy no compraría más animales, fue una cosa que aprendí con el tiempo, después de Forest, del Pancho, de la Blanca. Hay demasiado perros en la calle que necesitan mucho cariño y amor.

La actriz se ha dado cuenta que educa y deja una huella con relación al amor por los animales en las personas que la rodean. “Ha pasado gente por mi vida, como mi ex pareja Julio (César Rodríguez) o amigas que no tenían conexión con los perros y después los terminan amando; si dejo ese mensaje en la gente, si dejo esa huella, es porque algo estoy haciendo bien. Me gusta transmitir que la gente sea consciente de la tenencia responsable, de darles un hogar de calidad, salud, contención, y en ese sentido creo que dejo una huella positiva”.

¿Cuál es el perro que más te ha marcado?

El Rufo cuando era niña, pero de adulta fue Forest, un perro que rescaté unos cinco años atrás; él marcó mi vida profundamente, porque era un perro que tenía un trastorno de escapismo. Un día tenía una presentación de “Morandé con Compañía” en Los Andes, con Julio (César Rodríguez), que era mi pareja en ese momento; íbamos por la carretera cuando vi a un perro que corría, corría, corría y corría, kilómetros y kilómetros. Nosotros parábamos y lo llamábamos para que se subiera al auto y seguía corriendo, hasta que se subió; pensé que estaba perdido, lo llevamos al show. Fue muy gracioso porque el perro estaba detrás mío y cuando comenzó la función – me tocaba entrar y salir muchas veces- en una de esas salidas al escenario veo al perro sentado en primera fila en una silla, mirándome y moviendo la cola; mis compañeros me dijeron que me lo tenía que dejar. Nos estábamos quedando en un hotel en Los Andes y lo entramos a la mala (ríe), volvimos a Santiago, pasaron los días y el perro terminó durmiendo con nosotros en la cama.

¿Por qué fue tan especial?

Por su personalidad, su libertad, era súper inteligente, él se daba cuenta cuando iba a salir, se iba por el patio, subía el cerro y me esperaba en la puerta del auto. Salía conmigo para todos lados, tuvimos una convivencia muy intensa; me cautivó, me enamoró y me enseñó a entender la naturaleza de los perros. No era un perro domesticado, de casa, pero de cierta forma se sintió súper querido el tiempo que estuvo con nosotros.

“Manada Gotika”

Laura Prieto conduce “Manada Gotika”, un programa para los amantes de los animales. “Queríamos hacer un programa de mascotas, iba a ser en televisión, y cuando estábamos a punto de partir llegó la pandemia y se paró todo. Empezamos a hacer LIVE en Instagram, donde hablábamos de tenencia responsable, anécdotas, y nació la inquietud de hacer algo, de plasmar el cariño que le tengo a los animales, y empezamos a trabajar en este proyecto. Estoy súper chocha, siento que es como un hijo, soy muy pasional en todo lo que hago, soy actriz, tengo mi marca de ropa, todo lo que hago me mueve. Estoy súper feliz, vibro con cada grabación, con los testimonios, aprendo mucho, doctor Roy siempre me enseña, se ha hecho un equipo súper lindo”. Puedes ver el programa en el canal de YouTube: Manada Gotika, y seguirlos en redes sociales @somosmanadagotika.

“@LauraMariaChile”

La uruguaya menciona que se volvió a enamorar de su marca de ropa durante la pandemia. “Ha sido un boom, trato de dar una atención súper boutique. Reciclo ropa, le doy un rediseño, pinto chaquetas. Es ropa muy intensa, porque soy una mujer muy intensa, con colores, con estilo, tiene un sello porque es ropa única, puedo repetir un diseño, pero la prenda va a ser distinta porque son recicladas, no trabajo en serie, dejo mi huella, uno tiene que dejar un mensaje”.

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