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¿Sabes de dónde viene tu perro? Tú puedes ser un fiscalizador

diciembre 9, 2020 by Isabel Pinto en Actualidad Animal

Probablemente es uno de los regalos más pedidos en Navidad: un animal de compañía. Si bien nuestra revista es pro-adopción, ya que a través de ésta le estarás dando una nueva oportunidad a cientos de animales que viven abandonados en las calles, no podemos desconocer que también existe la compra. Si optas por este camino debes hacerlo de manera informada y responsable, con el fin de no contribuir al robo de perros y a las verdaderas fábricas de cachorros.

Por Isabel Pinto G.

Cada día es más recurrente ver en las noticias denuncias sobre robo de perros, así también publicaciones en RR.SS donde los dueños piden ayuda con el fin de recuperar a sus animales, pero, ¿qué pasa con estos perros? Algunos casos tienen finales felices y las personas logran reencontrarse con sus mejores amigos, mientras que en otros nunca aparecen; frente a esta situación, lo más probable es que los animales hayan sido robados para ser destinados a la venta o reproducción.

Milenko Ullrich Zulic, médico veterinario, vocero de Colmevet, destaca que es muy importante que “cuando la gente vaya a adquirir un cachorro, se asegure de que tenga un microchip, que en su presencia lo lean, no que solamente aparezca en el papel que el animal cuenta con un éste, porque puede ser que no esté funcionando o que nunca se lo implantaron. Además, cuando compras un cachorro que no tiene registro o no es inscrito, tú no sabes su procedencia. Por ejemplo, si es un perro inscrito, al tener la declaración de origen del Kennel Club de Chile (KCC), que está asociada al microchip, te aseguras de que no es un cachorro robado”.

El profesional se refiere a que un perro de raza y que es inscrito, debe tener una declaración de origen del Kennel Club de Chile, donde toda su genealogía tiene registro. Es decir, “los papás, los abuelos, los bisabuelos, tatarabuelos, todos son inscritos. El que un perro sea inscrito te acredita la autenticidad de la raza; cuando los cachorros nacen, los va a revisar un médico veterinario del Kennel, quien examina a los papás, a los cachorros y revisa que los microchips correspondan”, añade Milenko.

Francisco López, médico veterinario, ex revisor del KCC, explica que “al estar el perro inscrito en el Kennel Club, se le da la seguridad a la persona que lo adquiere que ese perro viene bajo una línea genealógica que pertenece a un estándar de la raza, porque a veces tenemos cruzas de criadores no inscritos, y al no ser un criador Kennel Club, no es un criador certificado para criar bajo la norma. Hay criaderos que nosotros no vemos, que venden perros de raza no inscritos, y no se rigen por un reglamento. En cambio, los que están bajo el alero del Kennel Club son todos revisados. Uno los visita y hace observaciones sobre lo que está bien y lo que está mal, ellos deben mantener los estándares del permiso de reglamento de crianza”.

¿Viste a los padres?

Es fundamental asegurarse del estado en que se encuentran los papás de los cachorros. “Deben ver que realmente tengan las condiciones idóneas. Si es un criadero de perros, tiene que ser una parcela para que los animales tengan espacio, fijarse que los papás estén bien alimentados. Obviamente, que una perrita que tuvo siete u ocho cachorros va a estar flaquita por el tema de la lactancia, pero ver las condiciones en que están los papás, pedir sus carné de vacunaciones y desparasitaciones, también se les puede revisar la dentadura para ver si le han hecho una limpieza dental, ese tipo de cosas”.

Francisco López agrega que los revisores (que siempre son médicos veterinarios), además de certificar el estándar de la raza, “en el caso que encuentre alguna observación, se deja en su declaración de origen escrito y firmado por el inspector. Por ejemplo, si tiene hernia umbilical, se hace esta observación al criador; si él lo va a entregar lo ideal es que se vaya operado, o en el certificado de la persona que lo adquiera va a decir que tiene una hernia y que es necesario operarlo”.

Si bien en Chile no hay mucha fiscalización con respecto al tema de los criaderos, los propios compradores pueden actuar como fiscalizadores, comprando en lugares establecidos, informándose y en el momento de acudir a estos lugares, pidiendo que les muestren las instalaciones y los animales; no te fijes solamente en el estado de los cachorros. La adopción, información y fiscalización es la única manera de terminar con las fábricas de cachorros. Milenko Ullrich Zulic destaca que siempre recomienda a las personas que “entre comprar un Golden no inscrito y uno inscrito, es importante comprar un perro con registro del Kennel Club de Chile, porque así vas a evitar el robo de perros, hay una trazabilidad de los ejemplares, donde los perros del Kennel están asociados a un reglamento de crianza”.

Francisco López agrega que el KCC hace catastros de los criaderos, “cuántos perros tienen, cuántos se están reproduciendo. Muchas veces, cuando tienen una perra de siete años, no la cruzan más, la regalan y no dan aviso de término de línea reproductiva, ahí nosotros vamos. Por ejemplo, en el papel dice que tiene 15 perros y vemos 10, qué pasó con los otros… Y vemos en qué condiciones están criando”.

Fábricas de cachorros

En cuanto a qué nos falta para asegurar el bienestar de los animales en los criaderos, López agrega que “necesitamos fiscalizar la crianza clandestina, todos los animales tienen que estar inscritos en el Registro Nacional de Mascotas. Si un propietario tiene más de 10 perros debe ser fiscalizado para ver en qué condiciones los tiene. El que tiene uno o dos no es relevante, pero cuando se suma mucha inscripción se debe fiscalizar a nivel de Estado. Esa es una forma en la que podríamos eliminar los criaderos clandestinos porque, aunque no lo creas, hay harto criadero clandestino en parcelas, en casas pequeñas, en departamentos, donde hay hacinamiento, hay un maltrato animal increíble. Tener a los perros encerrados día y noche en una jaula, donde sólo se puede parar y darse vuelta sobre sí mismo. De repente vas al supermercado y ves a un tipo vendiendo Poodles pequeños, pero después tú no sabes de dónde viene ese perro”.

Un perro mestizo, adoptado, no es más o menos valioso que uno de raza pero, generalmente, goza de buena salud, dado que no son cruzas seleccionadas, por lo que su variabilidad genética es mayor. Existen muchos lugares donde encontrarlos, porque en Chile el abandono es tomado como una solución a cualquier problema que surja de tener a un perro o gato como responsabilidad. Un error que esperamos la educación nos ayude a dejar de cometer.

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Reglamento de crianza

El Kennel Club de Chile cuenta con un reglamento que deben seguir aquellos criadores que están bajo el alero de esta institución y que inscriben sus camadas. Por ejemplo, dentro de las normas se indica que los progenitores deben tener una edad mínima y una máxima para cruzarse; en promedio las hembras recién se pueden cruzar al tercer celo, que es aproximadamente a los 15 meses, y los machos a los 12 meses, y se pueden reproducir hasta los 8 años las hembras, y 10 los machos.

Otro punto importante de este reglamento son las cruzas prohibidas; no se pueden cruzar los padres con hijos, los hermanos, ni los medios hermanos. Actualmente están en una marcha blanca, y a partir del 1 de enero de 2021, hay siete razas a las que será obligatorio hacerles exámenes de placas de caderas antes de una cruza (Akita Americano, Akita Inu, Boyero de Berna, Golden Retriever, Labrador Retriever, Rottweiler y Pastor Alemán); con esto el Kennel busca trabajar por la salud y bienestar de los animales. Milenko Ullrich explica que si tienes dos perros y el macho, al hacerle los exámenes, tiene displasia de cadera, “lo que tienes que hacer es ojalá esterilizarlo o no dejarlo para reproductor. Ahí busco otro perro para la perrita, si es que ella se encuentra sana”.

Así también el reglamento regula la periodicidad de las cruzas. Los perros registrados en el Kennel Club sólo se pueden cruzar celo por medio, y máximo tres cruzas en dos años, ya que es necesario respetar el descanso de las perritas.