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Urgencias veterinarias: Las 5 más comunes

marzo 8, 2021 by Isabel Pinto en Actualidad Animal

Al igual que los humanos, nuestros animales pueden sufrir algún accidente o complicación en su estado de salud. Lo más importante es mantener la calma frente a una situación de emergencia, brindar los primeros auxilios y acudir a una clínica veterinaria. Especialista del Colegio Médico Veterinario (Colmevet), nos explica cuáles son las urgencias más comunes y qué debemos hacer frente a cada una de éstas. Ojo la automedicación de los tutores hacia sus mascotas es una de ellas.

Por Isabel Pinto G.

Puede que nunca experimentemos una, pero en el caso de estar preparados nos ayudará a manejar mejor la situación y tener resultados positivos. Podemos clasificar en cinco grupos las urgencias veterinarias más comunes: politraumas por atropellos o caídas, politraumas por mordidas, intoxicaciones por veneno o automedicación de parte de los propietarios, enfermedades crónicas descompensadas (renales, cardiacas o hepáticas), pacientes infecciosos (cachorros o adultos que se contagian de parvovirus o distemper), explica la doctora Yarela Oyarzo, presidenta del Consejo Regional de Llanquihue del Colegio Médico Veterinario (Colmevet).

Dra. Yarela Oyarzo, presidenta del Consejo Regional de Llanquihue del Colegio Médico Veterinario (Colmevet).

1.Politraumas por atropellos o caídas

La especialista destaca que el manejo de los tutores en el prehospitalario es sumamente importante, ya que en este periodo ocurre el traslado del animal de compañía. Debido al dolor, “el paciente se puede tornar agresivo para la manipulación, si este es el caso, debemos poner un bozal o cubrir la cabeza con una toalla. Ver si el paciente está respirando, si tiene frecuencia cardiaca, si late su corazón. Luego, envolverlo en una frazada o sábana limpia y trasladarlo dentro de una caja, preferentemente de transporte. La idea es que el paciente dentro del auto y con el nerviosismo del propietario no sufra golpes, ya que podría generar un trauma peor. La inmovilización más simple en nuestros pacientes es envolverlo en una frazada, toalla o sábana, esa inmovilización hace que baje la inflamación y que estos pacientes se sientan un poco más resguardados después del atropello. Eso es lo primero”.

2. Politraumas por mordidas

Lo principal es que no pierdan mucha sangre. En estos pacientes, muchas veces, los tutores no logran ver la magnitud de las heridas, ya que se ven pequeñas perforaciones o desgarros, pero “la particularidad de las mordidas de los perros es que ingresan los cuatro colmillos, desgarran los músculos y los cortan. Es sumamente importante que las personas tomen a su mascota, si están sangrando le hagan un torniquete en la zona afectada y la trasladen a un hospital lo antes posible. La diferencia con un paciente politraumatizado por atropello es que el paciente politraumatizado por mordida está contaminado por los dientes del otro perro o animal, entonces, si o si va a hacer una infección después de las mordidas”, explica la doctora Yarela Oyarzo.

Agrega que parte del manejo hospitalario de los pacientes de urgencia es que los médicos hacen una exposición de la herida. “Existe un A, B, C, D y E del trauma y el E es la exposición o mostrar lo que está pasando, a los seres humanos les sacan o cortan la ropa y exponen las heridas, nosotros depilamos completamente a los pacientes cuando han sido mordidos, es fundamental exponer la herida por mordida y una vez que vemos por donde penetró el colmillo abrimos esa piel, vemos que hay debajo, que desgarró el colmillo. Así podemos ver la magnitud del daño, que la gente no la ve debido al pelo”.

Con frecuencia los pacientes atropellados o mordidos no son trasladados de inmediato a una clínica veterinaria. “Si los propietarios no toman conciencia de la magnitud del daño y los traen dos o tres días después, llegan con un shock hipovolémico por perdida de sangre o deshidratación. Además de un shock séptico, que hace que las bacterias que normalmente están en el intestino o que pueden ingresar por las heridas del paciente pasen al torrente sanguíneo, y ahí es muy difícil sacarlos adelante, versus un paciente que es agudo”, menciona la especialista. Siempre que ocurran este tipo de accidentes deben ser evaluados por un médico veterinario.

3. Intoxicaciones ¡Importante!

Si tu animal de compañía consume veneno para caracoles, por ejemplo, le puede provocar convulsiones. “Si tenemos un paciente con convulsiones no le vamos a dar leche, ni vamos a tratar de ponerle nada por la boca porque ese paciente va a generar una neumonía por aspiración”. Además, de las intoxicaciones por veneno, también son frecuentes las por medicamentos, en este caso los animales se comen las tiras dejadas al alcance de estos por sus dueños. “El Clonazepan y Paracetamol son medicamentos comunes en las casas chilenas, y la signología va a ser muy distinta depende del que consuma. Con el Clonazepan, el paciente se va a ver adormecido, no va a estar atento al medio, puede llegar a convulsionar, si consume Paracetamol, la signología va a ser más tardía, con una hepatitis fulminante, va a desarrollar vómitos con sangre, diarrea con sangre. La signología es variada en torno a las intoxicaciones, lo más importante es que cualquier persona que sospeche una intoxicación se va a dar cuenta que hay signos agudos, signos rápidos que aparecen de un momento a otro, por lo que es inminente llevar al paciente a la clínica veterinaria”, dice la doctora.

Al llegar al servicio de urgencia, si han pasado pocas horas, le harán un lavado gástrico, “no tiene nada que ver con darle leche o meterle agua oxigenada por la boca, que es algo que está muy mal y contraindicado. Dormimos al paciente, le ponemos un tubo hasta su estómago y sacamos directamente desde su estómago el tóxico, porque si el paciente comió soda caustica o líquido para motores o refrigerados, que es muy corrosivo, y por lo tanto si hacemos que vomite algo corrosivo va a generar un daño al ingreso y un daño a la salida, por ejemplo, una esofagitis grave”.

Además, alerta que hace varios años, están llegando pacientes intoxicados por el consumo de marihuana. Los propietarios la dejan al alcance de los animales y los cogollos son muy apetecibles para gatos y perros. “Si un cachorro come una gran cantidad se va a enfermar. La marihuana se puede utilizar sin problemas como aceite medicinal o medicamento, pero el consumo directo que cause una sobredosis va a generar una intoxicación”.

4. Enfermedades crónicas descompensadas

Los pacientes senior, de más de 7 años, deben tener controles cada seis meses, ya que en estos animales se pueden identificar enfermedades crónicas como las cardiacas, respiratorias renales, etcétera. Un paciente que no tenga estos controles y que no se descubra que tiene estas enfermedades no se va a tratar, por lo tanto, son animales que van a tener una enfermedad escondida o muy suave. “Cuando este paciente sufra algo de estrés o se deshidrate va a reaccionar con una descompensación de esta enfermedad crónica. Por ejemplo, un paciente con una enfermedad renal crónica que se agudiza va a acumular todas las toxinas en su cuerpo y no las va a poder eliminar de una manera adecuada. Va a mostrar signología de una enfermedad renal descompensada, que pueden ser úlceras bucales, decaimiento, anorexia, vómitos hasta convulsiones”.

En los pacientes geriatras estos cuadros avanzan de manera progresiva, primero el perro no quiere comer, al día siguiente no se quiere parar, luego no responde al medio, no reacciona cuando llega el dueño, comienza a presentar mucosas amarillas o ulceras en las mucosas. “Ese es un perro que nos está mostrando que se está agudizando una enfermedad crónica, por lo tanto, cuando son viejitos, ante cualquiera de estos signos deben recurrir al veterinario para evitar que estos cuadros se agraven. Los pacientes renales con enfermedades agudizadas pueden llegar a convulsionar por la cantidad de tóxicos que se acumulan en la sangre. A veces es muy difícil sacarlos de la descompensación y pueden fallecer en pocos días”.

5. Pacientes infecciosos

Los más frecuentes son cachorros que se contagian de parvovirus o distemper porque no han recibido un adecuado plan de vacunación. La doctora Yarela Oyarzo explica que el médico veterinario de cabecera siempre va a recomendar lo mejor para cada cachorro, ya que nacen con inmunidades distintas. “Es muy diferente un perrito que viene de un criadero (establecido) donde su mamá, papá, abuelita fue vacunada, ese paciente tiene una muy buena inmunidad, es distinto a un perro que está en la calle donde ninguno de sus familiares recibió una vacunación”.

Los pacientes infecciosos se presentan en todas las clínicas veterinarias del país, dentro de este grupo están los perros que se contagian de parvovirus, que provoca gastroenteritis hemorrágica. Comienza con vómitos, luego presenta diarrea, la que posteriormente se vuelve sanguinolenta. Un cachorrito de dos o tres kilos, que vomita sin parar, no puede digerir su alimento y que presenta diarrea constantemente, si esto no se trata y se hospitaliza como paciente de cuidados intensivos termina falleciendo por un shock hipovolémico”, agrega.

El distemper canino es un cuadro muy grave que afecta a los cachorros y a los perros en cualquier edad, un perro de siete años que no tiene vacunas también se puede contagiar. “Estos pacientes van a tener cuadros respiratorios, por eso se conoce como el virus del moquillo canino, van a presentar cuadros gastrointestinales, diarrea. Lo más peligroso es que pueden llegar a generar un cuadro neurológico que puede empezar con temblores y terminar en convulsiones, donde el paciente no puede dejar de convulsionar y esto también lo va a llevar a la muerte”.

En el caso de los gatos, los cuadros infecciosos más graves por los cuales incluso se terminan eutanasiando muchos felinos a nivel mundial es la leusemia felina, el virus de la inmunodeficiencia felina, y la panleucopelia felina, y Chile tiene muchos casos de leusemia felina. “Estos cuadros infecciosos son muy severos y mortales cuando los gatos son pequeños. Si el contagio se produce cuando son adultos, si es que no han recibido sus vacunas, también generan un cuadro sumamente grave porque un paciente que se contagia con el virus de la inmunodeficiencia felina, si es que no tiene sus vacunas contra el herpesvirus, el calcivirus o la leusemia, va a desarrollar cualquiera de esas enfermedades como una enfermedad mortal, ya que el virus de la inmunodeficiencia felina hace que no tenga un sistema inmune adecuado para responder y el paciente termina falleciendo por un simple resfrío muchas veces”, explica Yarela Oyarzo, presidenta del Consejo Regional de Llanquihue del Colegio Médico Veterinario (Colmevet).

Convulsiones

Cuando una persona se enfrenta por primera vez a un estatus epiléptico o a una convulsión en su animal de compañía, la primera reacción puede ser de angustia o preocupación, pero como tutores del paciente debemos darle la mayor cantidad de espacio posible. La doctora indica que “en vez de tomarlo en brazos y llevarlo a una zona segura, debemos sacar las cosas que están a su alrededor, así evitamos que se pueda golpear, azotar. Si intentamos tomarlo nos puede morder o se puede autolesionar”.

Una convulsión no debe durar más de un minuto y es sumamente importante que la gente lo sepa, ya que esa es una convulsión en que el animal se puede llevar a un hospital y no es necesario correr inmediatamente al veterinario. “En cambio, es sumamente grave cuando se desarrolla el estatus epiléptico y lo vemos convulsionar más de un minuto. Por ejemplo, en un accidente cerebrovascular va a convulsionar varios minutos y es sumamente grave porque el cerebro se va a edematizar, va a subir mucho la temperatura de nuestro paciente y se va a generar un gran edema cerebral”.

Finalmente, destaca que también puede convulsionar sin parar, “eso es más grave y podría ser un paciente intoxicado con veneno para caracol o babosa, donde el metaldehído, que es el tóxico que pueden consumir estos pacientes hace que convulsionen sin parar. En este caso el médico veterinario aplica diversos medicamentos para parar o hacer cesar las convulsiones. Incluso, nosotros en urgencia inducimos el coma a nuestros pacientes para que dejen de convulsionar cuando tienen esos casos más graves”.