Perros

Sebastián Layseca “Lentamente hemos ido exterminando a las especies más grandes”

Cuando niño no tuvo animales, y ya adulto aprendió cómo cuidarlos junto a su familia, gracias a una gata y dos caninos que han marcado la vida de este actor. 

POR: Carolina Palma Fuentealba.   FOTOS: Gonzalo Muñoz F.

La familia del director de teatro y actor Sebastián Layseca, actualmente en “Dime quién fue”, de TVN, la integran la también actriz Carmen Gloria Bresky –quien ha traído a sus mascotas a la casa, aclara– y sus hijos: León, Luciano y Dante. Reconoce que aprendió a tratar a los perros con el tiempo; al principio pensaba que era mejor actuar de forma más agresiva, pero pronto comprendió que existen formas más inteligentes y probadas. “Mi familia era bien arisca con los animales. Yo desde siempre quise a los animales, pero no tenía la cultura adecuada”, confiesa.

Cuando le preguntamos sobre su autocrítica frente a la tenencia de su primer perro, de raza Akita, dice que “uno tiene que saber criarlos. Hay que aprender más acerca del carácter de cada perro. Por ejemplo, tuvimos un Akita llamado Hiroshi, y esta raza puede comportarse de forma territorial. Cuando tratamos de cruzarlo le pegó a la perra porque no quería. Nunca se cruzó. De todas formas él tenía un cariño absoluto por nosotros, era muy fiel, guardián y muy juguetón”, destaca.

Hace tres años Hiroshi murió a los 11 años, por problemas de salud propios. “Nunca tuvo problemas con mis hijos. Los Akita son sumamente nobles y también territoriales. Hiroshi era muy macho alfa, entonces sí tuvo algunos problemas sociales con las visitas. Mis hijos chicos podían sacarle la comida del plato, y jamás les hizo nada. Nosotros vivimos en la Comunidad Ecológica y todo partió de mil maravillas, con un Akita cachorro que salía a correr conmigo y con otros perros, los que al final se transformaron en sus enemigos. Todo era maravilloso hasta que empezó a crecer y todos lo empezaron a odiar, tuvieron varios agarrones y costaba separarlos. Momentos horrorosos”, confiesa.

Tienen una gata, además. ¿Cómo compartía con ella?

El Akita era muy disciplinado. Sabía que él era el último escalafón de la manada. Siempre me he comportado como macho alfa en la relación con los perros, entonces, le hablo fuerte, tienen una conexión animal conmigo. Atuna, que tiene como 15 años, es una gata que me llevó la Carmen Gloria de regalo cuando vivía solo, y era raro porque a mi familia, especialmente a mi abuela, le cargaban los gatos…

Conociste a la Atuna y cambió todo…

Me acerqué, pero los miro como mis animales. De todas formas me la pongo en el cuello y, si me pilla buena onda, se duerme conmigo. La gata es la dueña de la casa. Al principio traté de pelear para que paseara hasta cierta parte, pero anda por todos lados. En estos 15 años ha vivido con nosotros en 6 casas distintas, y se acostumbra rápido. Una vez en la Comunidad Ecológica estuvo perdida unos días, pero volvió, menos mal. En ese tiempo no estaba operada, tuvo tres camadas.

¿Cuándo se dieron cuenta que es necesario esterilizar a los gatos sí o sí?

En el periodo de la Comunidad Ecológica, y gracias a que una amiga veterinaria nos insistió. La Yuma, nuestra perra, también está esterilizada.

¿Hace cuánto tiempo vive Yuma con ustedes?

La adoptamos en enero de 2016. Es nieta de Manolo, el perro de Amparo Noguera. Quería tener otro porque había un espacio que faltaba. Como vivimos en casa, siempre es buena su presencia. También pensaba en renovar nuestra relación con los perros.

¿Les gustaría tener más?

Sí. Tengo una historia sobre ese tema. El año pasado habíamos conversado tener una pareja y, cuando iba al skate park de Padre Hurtado, vi un perrito blanco, parecido a un labrador. A los que estaban jugando les agarraba la mano despacio y se las soltaba. Empecé a jugar con él, y le puse Galvarino. Pregunté y pregunté, y no era de nadie. No tenía chip, así es que me lo traje a la casa. Le puse las vacunas y todo, pero se me empezó a arrancar y un día no volvió. Mis hijos ya estaban encariñados, les dio harta pena.

¿Lo buscaste?

Sí, mucho. Se salió cuando iba a dejar a los niños al colegio. Nos atrasamos varios días por irlo a buscar, y además pensé que iba a volver como otras veces, pero no volvió. Pegué carteles, lo puse en Facebook. Pienso que quizás era libre, quería ser libre no más.

¿Te gusta el contacto con la naturaleza?

Me gusta mucho el mar, surfear, así es que voy una vez a la semana al menos. Tengo una empresa que lleva a la gente a surfear los domingos: Surf Trip Enterprise (surftripmaitencillo.simplesite.com).

Te vi en un video hablando en contra del circo con animales…

Sí, era parte de una campaña. Encuentro terrible que un animal esté dentro de ese espacio. Ahora, no me gustan los zoológicos, pero cómo no ir a verlos una vez en la vida al zoológico.

¿Cuál crees que es la solución?

Tendría que morirse el ser humano. No creo que haya esperanza en realidad. Lentamente hemos ido exterminado a las especies más grandes, no veo cómo se pueden respetar razas más chicas. Se pelean por diamantes, la gente tiene hambre, le sacan dos colmillos a un elefante y se echan mucha plata al bolsillo. Por otro lado, se dice que al menos dos terrenos del tamaño del Estadio Nacional se destruyen en el Amazonas, entonces desaparecen y desaparecen animales.

Todo empieza por uno. ¿Haces algo a nivel personal?

Trato de ser buena onda con ellos, pero no he hecho mucho más, la verdad. En la casa tratamos de reciclar, he ido a campañas de limpieza de playas…, ¿qué más se puede hacer? Tendríamos que convertirnos en personas muy activistas. En el mundo está la embarrada en otras áreas al mismo tiempo.

¿Qué piensas del futuro para tus hijos?

Ellos tienen plena sensibilidad con los animales. Cada vez que podemos vemos documentales de animales para que los conozcan. Quizás el día de mañana ellos puedan tener una función más práctica, ser biólogos o zoólogos. Hasta el momento uno da las batallas que puede dar. De todas maneras, cuando uno ve que un gobierno no hace nada de nada frente a un nuevo derrame de petróleo en Quintero o Puerto Montt, ve bien oscuro el futuro.