Vesta Lugg y Funky
Actualidad Animal

Vesta Lugg & Funky “Adopten, no compren”

No sólo quería adoptar sino también ser parte de la recuperación de un perrito y así llegó a Funky, rescatada por la Fundación Ayuda Callejeros. De su amor por los animales -la “hermosa herencia” que le dejaron sus padres- y de su nuevo sencillo nos habla a continuación.

Por Isabel Pinto G. – Fotografías: Gonzalo Muñoz – Make up: Raúl Flores – Agradecimientos Hotel Director

Nos reunimos en el Hotel Director de Vitacura, Vesta ingresa con Funky a la habitación, mira con algo de desconfianza, tras un rato se acerca, olfatea y se entrega para que le haga cariño. Mientras la maquillan la observa con atención y le pide permiso para subirse a la cama, Vesta la autoriza y la llena de besos. ¿De dónde viene tu amor por los animales? “Tengo el hermoso regalo y privilegio de tener a dos papás que siempre han tenido mucha conexión con la naturaleza y los animales. Siempre tuvimos perros, propios, adoptados directamente desde la calle, también fuimos casa temporal cuando yo era muy chiquitita, siempre tuvimos cuatro o cinco perritos. Cuando mis papás se vinieron a Chile, mi mamá empezó a trabajar con fundaciones y siempre fuimos muy participativos, todos como familia de la educación y la conciencia acerca de la adopción. Creo que muchas personas hoy no adoptan porque no saben que pueden adoptar o cómo adoptar”, menciona.

Destaca que en Canadá, donde residía su familia, hay otra visión sobre los animales. “La relación tiene que ver con el animal y no con el estatus que te podría llegar a entregar cierta raza. Llegamos a Chile y mis papás no venían con ese proceso, cuando chica nunca me di cuenta del tema de las razas, para nosotros un perro, era un perro. Cuando tenía 13 o 14 años, salíamos a pasear con los cinco perros. Uno en particular era muy lindo estéticamente, y nos preguntaban ¿qué raza es? Happy es súper quiltro, hasta el día de hoy es el perro de mis papás. Ahí me empecé a dar cuenta del fenómeno de las razas en Chile”.

Han pasado muchos perros por tu familia ¿Hay alguno que te haya marcado?

Sí, la Choco, hasta el día de hoy tengo un dicho que es: “te lo juro por mi perra Choco”, mi perra quiltra que está en el cielo. Nos botaron cinco perritos afuera de la casa cuando yo tenía 7 u 8 años, vivíamos al costado de un cerro. Un día tocaron el timbre y había una caja con cinco cachorritos que tenían unas cuatro semanas: Choco, Chaqui, Didi, Vesta, Blaqui, dos de ellos fallecieron por distemper y quedó la Didi, Chaqui y la Choco, a la Didi le encontramos una casa y las otras dos se quedaron con nosotros, la Chaqui era de mi hermano y la Choco mía. Tenía todos los colores de Rottweiler, pero era peluda, chica, pati corta y ancha, era lo menos socialmente estética. Desde el primer momento fue súper protectora conmigo, dormía en mi cama, estaba siempre a mi lado. Cuando me fui de Chile a los 17 años, me la quería llevar, pero estaba súper viejita, le quedaba poquito tiempo con nosotros. Fue la perrita que me acompañó toda mi adolescencia. Mis papás terminaron yéndose de Chile con todos los perritos, nos encontramos en Canadá, y a los seis meses falleció la Choco y al corto tiempo la Chaqui. Llegaron allá, conocieron la nieve, pero estaban súper viejitas, eran hermanas, las mejores amigas. Quedó Happy, y mis papás hace un par de semanas encontraron a dos cachorritos que abandonaron en Costa Rica, que es donde viven ahora, adoptaron a Obby, que es la nueva hermana de Happy.

Tus papás son un ejemplo en tenencia responsable, se cambian de país junto a sus perros

Sí, es como dejarnos a nosotros atrás, creo que prefieren dejarnos a nosotros (ríe) que a los perros. A Happy lo encontré atropellado afuera de mi colegio, el 2012, tiene 10 años y a la Obby, que es la perrita nueva, mi papá la encontró botada -a ella y a su hermanito- en una construcción en Costa Rica. Su hermanito es blanco, lo recuperaron y lo adoptaron altiro, y él conectó con la perrita. Le pusieron Obby porque es la obsesión de mi papá, él es muy especial. Se va a ir a un viaje de sky, a mitad de año con sus amigos, y está preparando todos los papeles para poder irse con ella. “Me voy un mes a la nieve con mi perro”, son muy especiales ellos.

Funky

Vesta nos cuenta que el 2021 vivió seis meses en Buenos Aires, junto a su pareja, el futbolista Pablo Galdames, quien tiene una perrita llamada Mocca. El día a día con ella le recordó lo bien que le hace estar con un perrito. “Creo que te invita a disfrutar de otros espacios, que uno no disfruta cuando somos solo seres humanos. Al volver de Argentina, en estas cuarentenas, estuve en un hotel y durante este encierro, estuve mirando posteos de fundaciones de rescate y adopción con las que trabajo”. Llegó a la Fundación Ayuda Callejeros, donde vio la publicación de un perrito que buscaba hogar. “Siempre he conectado con los perros grandes, leí su historia y estuve como tres horas llorando, leyendo las historias de los perritos, que son muy tristes, pero también muy hermosas. Lo que hace Sonia (Urrutia) es absolutamente increíble, y me di cuenta de que estaba lista para poder acompañar a un perrito en su proceso de reenamoramiento de la vida”.

Fue a ver a otro perrito a la fundación, al que había bautizado como Mango, pero las cosas no se dieron como Vesta esperaba. “Mango pesaba como 40 kilos, era gigante, hermoso, pero venía de mucho abuso, era muy reactivo. Me preocupaba no poder darle lo que él necesitaba, el tiempo, espacio, porque vivo en departamento, para poder recuperarse de ese trauma. Me dio mucha pena, fue un momento muy difícil cuando me di cuenta que no era la persona correcta para Mango, me mordió, no fuerte, me dio un aviso, dije no soy la persona correcta para él, se notaba que respetaba más a los hombres. Dije no es el perro correcto para mí, ni yo soy la persona adecuada para este perro”.

Tras la visita al refugio le pidió a Sonia que le enviara fotos de todos los perros que tenía, solo necesitaba que fuera sociable, ya que conviviría con otros canes. “Le dije que quería ser parte de la recuperación de un perrito. Si había que entrenarlo para que hiciera sus cosas afuera o si tenía alguna fractura, necesitaba medicamentos o un tratamiento, cualquier otra cosa, yo me adaptaba. Me mandó muchas fotos, videos, entre ellos el de la Funky. Estaba en un canil, la habían tenido que operar dos veces porque su cuerpo rechazó una prótesis, ya que por un atropello y una fractura expuesta tuvieron que reconstruirle el huesito. La tuvieron que volver a operar, sacarle la prótesis y le pusieron unos tutores externos. La Funky aparecía en el video con un cono de la vergüenza, con la mano vendada con sus tutores, en un canil, con sus orejitas para atrás, llorando, pero con una carita de tanto agradecimiento, a pesar de todo lo que estaba pasando. Le dije a la Sonia, sin conocerla, ella es. Me la pasaron a dejar, entró a mi pieza, se subió a mi cama y supo que era su hogar”, recuerda emocionada.

¿Sentiste esa conexión especial cuando llegó?

Estaba súper atenta, ella venía con los tutores, con el cono. En un principio hubo más una preocupación de poder darle lo que ella necesitaba para entrar en confianza con el espacio. Tenía la carne expuesta, se estaba reconstruyendo el tejido, su piel, tenía que limpiarle tres veces al día, estaba con medicamentos, antibióticos, no tenía la confianza para moverse por las escaleras. Vivo en un segundo piso, se topaba con todo por el cono. La primera semana fue netamente ayudarla a entenderse con el espacio.

¡Qué valiente! La tuviste que curar, ver sus heridas…

Sí, soy bien mala para ese tipo de cosas, pero la Funky sacó un lado muy maternal de mí. Su personalidad es otra ahora versus como era en los primeros meses, ahora floreció. Nos hemos aferrado muchísimo y confía en mi a ciegas, es impresionante.

¿Ha cambiado mucho desde que llegó?

Al principio era muy temerosa, ahora es súper sociable, ama a los perros, a la gente, pero está siempre muy alerta, creo que siempre va a ser así. Me observa mucho cuando estamos en espacios nuevos, por ejemplo, cuando llega tiene las orejitas en alerta, mirando a todo el mundo, ladra cuando llega alguien a su espacio, avisa que es nuevo. Está muy atenta a mí, es muy cariñosa, súper dulce, increíble y le encantan las camas de los hoteles, me pide permiso para subir, mira la cama, me mira a mí, le digo que puede subir y ahí se queda.

¿Qué hacen juntas?

La Funky me acompaña la mayoría de los días a trabajar, viaja conmigo arriba de los aviones, se sube al auto conmigo, la llevo a reuniones, grabaciones. Se porta increíble en el avión, cuando viajamos se me acercan personas y me dicen que se porta mejor que los niños. Ella se sube, en algunas oportunidades nos toca un asiento libre al costado, ella se sienta ahí, me observa, me escucha y entiende que vamos de viaje.

¿Qué significa ella para ti?

Uyyy… (se emociona) se ha convertido como en un dulce emocional, hacemos todo juntas, trabajo para poder darle una mejor vida. Intento salir temprano para que podamos pasear y lo disfruto. Compartimos el pollito que me hago en la tarde, le preparo su desayuno en la mañana con el mío y comemos juntas. Es parte de mi vida.

¿Qué sientes al verla ahora, acostada en la cama del hotel o cuando la ves disfrutando en el mar en Costa Rica? Le cambiaste la vida.

Intento en no pensar mucho en cómo fue su vida antes de conocernos, porque me destruye y sé que hay tantos perritos que siguen en esa situación. Si me voy a ese lado entro en un espacio muy triste y oscuro dentro de mí. Lo que sé es que la playa es su lugar favorito, el mar, saltar las olas, ahí es donde desarrolló la mayoría de su musculatura en la patita donde la había perdido por el atropello. Estuvo con mis papás un mes y medio en Costa Rica y le enseñaron a saltar las olas e ir a buscar los palitos. Es su lugar favorito en el planeta y es una de las imágenes más lindas que tengo en mi registro de memoria.

Me contabas que tu pareja también tiene una perrita, Mocca ¿Entiende tu amor por los animales?

Él es igual de loco que yo con los animales, especialmente con su perrita, cuando se juntan se adoran, son las mejores amigas.

Viajas mucho, ¿qué experiencias has tenido con relación a los animales?

En diciembre estuve en Italia, mi novio vive allá, estábamos solo con la Mocca porque la Funky se quedó con mis papás, y me di cuenta de lo petfriendly que es la sociedad. Entrábamos al supermercado con ella, Pablo se tuvo que vacunar y fuimos al vacunatorio con la Mocca, nos sentamos en restaurantes, cafeterías, fuimos a las playas. Entienden que los perros son parte de la sociedad y si uno es responsable no debiese haber problemas de desenvolvernos en espacios donde lo hacemos los seres humanos. Es muy lindo ver como la estructura social incorpora distintos espacios para todos los seres vivientes, si al final no somos el centro del universo.

¿Te gustaría compartir algún mensaje?

Adopten no compren, hay tanto perrito que necesita una casa que le entregue todo el amor que no han tenido producto de nuestra propia inconciencia.

Nuevo sencillo: Brígida

Vesta menciona que Brígida esá asociado a ser mujer y tener opinión. “Esta conversación de cuando somos mujeres y hacemos notar nuestra opinión, que nos ponemos cuáticas, que somos exageradas, que somos brígidas. Pero, cuando no lo hacemos, que somos demasiado emocionales para liderar cargos políticos, en empresas, que lideren, entonces cómo reapropiarnos de este concepto. Utilizar lo que se me ha dicho a mí en varias oportunidades, cuando he pedido respeto de una forma u otra y crear este planeta donde tengamos otra conversación, que seguimos debiendo tener”.

¿Funky juega un rol importante en tu proceso creativo?

Ella es mi lugar seguro, va conmigo al estudio. Puede estar horas en el sillón y saca un lado muy lindo de todas las personas que están a su alrededor compartiendo el proceso creativo.

Fundación Ayuda Callejeros al rescate

Sonia Urrutia, fundadora de Ayuda Callejeros, nos cuenta que a Funky la atropellaron en La Pintana. “Nos pidieron ayuda como fundación ya que la habían dejado tirada en la vereda con una pata vendada. El hombre que la atropelló fue increpado por personas que lo vieron, por lo que la tomó y llevó al veterinario, donde la curaron y le entablillaron la patita, pero él la volvió a dejar en el mismo lugar donde la atropelló, ahí pasó la noche, en una plaza. La fuimos a buscar, la llevamos al veterinario, empezó a recibir tratamiento y ahí comenzó la historia de la Funky”.