Camila Santa Ana
Actualidad Animal

Camila Santa Ana y la adopción “Trato que la gente abra los ojos”

La publicista creó la cuenta de Instagram @recorriendoconperros, donde comparte datos petfriendly. Diversifica su tiempo entre su emprendimiento Reina Madre Accesorios y sus asesorías de Instagram. Aquí la historia rescate de sus perritas, su campaña por promover la adopción y el rol que juegan en su vida.

Por Isabel Pinto. Fotos: Gonzalo Muñoz. Maquillaje: Paula Bruzzone.

Camila Santa Ana (@camisantaana) nos recibe en su casa, junto a ella aparecen Chusca, Zuri, Dolce y Gabbana. De inmediato nos cuenta que siempre ha estado conectada a los animales y que su vínculo con la adopción comenzó cuando se estaba comiendo una hamburguesa. “Apareció un perro, era una especie de Labrador, me pidió la hamburguesa y me descompuse. En ese momento logré abrir los ojos y dije ¡por qué hay un perro acá! Cómo puedo ser tan ciega y nunca haber visto esto antes. Le regalé mi hamburguesa, le dije a mi mamá que necesitaba adoptar un perro, lo llevamos a mi casa, le pusimos Burguer King y lo esterilizamos, gracias a él abrí los ojos y vi a los perros que viven en la calle. Después de eso amé adoptar y adopté a Whopper Junior, que fue el amor de mi vida, en ese tiempo aún vivía con mi mamá, también teníamos muchos gatos”.

Luego, se fue a vivir sola a un departamento y no había pensado en tener animales, hasta que un día iba saliendo de su trabajo cuando vio una perrita que estaban a punto de atropellar en Departamental. “Era 24 de diciembre, veo a una perrita cruzando la calle, paré el auto, la tomé en brazos, cruzamos y la dejé a mi lado. Me miró con una carita como diciendo: ´No me dejes acá botada´, la tomé en brazos, me puse a llorar y dije qué voy a hacer con un perro. La llevé mi casa, la limpié, estaba llena de garrapatas y le hice un baño sanitario. En la noche fui a la casa de mi mamá con la Pascua, tenía como 3 años, nos enamoramos perdidamente y después de eso mi vida cambió”.

El reinado de Pascua duró unos siete meses. Un día Camila estaba en una reunión con Francisca Corral, directora de Fundación Julieta, y le mostró la foto de una perrita que estaba en adopción. “La Fran sabe que tengo una debilidad por las perras de patas cortas. Me dice: ´¡Te vas a morir!´ y me muestra una foto de la Chusca, chica, gorda, patas cortas, y yo le dije: ‘¡No!, ya tengo una’”. Pero, justo una amiga que trabaja en una productora le mencionó que necesitaba un perro para unas fotos de un programa de televisión, y eligieron a Chusca. “La fui a buscar a una veterinaria en Pudahuel, tiene una historia terrible. La botaron en La Florida, no podía caminar, estaba desnutrida, una pareja de mujeres la recogió, pero no la podían tener y le pidieron ayuda a la fundación. Fuimos a las fotos, terminamos a las 10 de la noche, así que la llevé a mi departamento y dije mañana la voy a dejar. Tenía una comida así que les dije háganse amigas, la Pascua la miró con cara de: qué hace ésta acá, pero filo. Volví y estaba todo impecable, no se había hecho pipí, ni caca y estaban durmiendo acurrucadas, ahí cagué, llame a la Fran y le dije me la dejo”, recuerda.

Después llegó Palooza, estaba en el sector de comidas en Lollapalooza, pidiendo una hamburguesa. “La vi y se me fue el alma, me puse a llorar. Dejé todos los grupos de lado, la agarré y me la llevé. Esa perra era de otro planeta, no sabía si era hembra o macho, ni cuántos años tenía. En un principio tenía miedo de que me fuera a morder, y no tenía ni dientes. Ella se quedó en el veterinario y cuando la fui a buscar me dijeron que era una perra muy vieja, que estaba chipeada, era de la Municipalidad de Santiago y estaba esterilizada. Tenía unos 16 años, lo primero que pensé es que no me iba a durar tanto, pero creo que ningún perrito debe morirse solo, tiene que estar su dueño mirándolo a los ojos y viviendo ese sufrimiento que es horrible, pero hay que acompañarlos hasta el final. Ahí le dije te vas conmigo, vas a tener los mejores años de tu vida, calientita, con comida. Vivió cinco años conmigo, (ríe) cuando me la llevé sufría porque se iba a morir luego, pensé que iba a durar un par de meses. Se murió durante la pandemia, estaba viejita”.

Cuando falleció Palooza le dijo a su marido que necesitaba tener otro perro, sentía que tres era su número. “Empezamos a buscar perritos en adopción, la vi y me enamoré. La Zuri era de una rescatista, estaba destruida, pesaba tres kilos, tenía partes de su cuerpo sin piel, tenía tiña y parece que también la habían quemado. Hablé con ella, le ofrecí costear su tratamiento, pero que la cuidara hasta que estuviera sana para que no se contagiaran las otras perritas. Cuando llegó nos trastornamos, tenía dos años, era una guagüita, flaca, chica, nos daba besos todo el día”.

Aumenta la familia
Un día Camila estaba revisando publicaciones en Instagram cuando ve una foto de Dolce y Gabbana. Se la envió a su marido, quien le respondió: “Broma, son como parte de nuestra familia”, pero era una locura tener 5 perritas. “Llamé a la rescatista, me cuenta que las encontró hace un año y medio, tenían arnés, estaban botadas en una plaza, se las dio en adopción a una señora de edad, que finalmente no se pudo hacer cargo. Le dije que no sabía si me las iba a dejar, pero que me ofrecía a ser hogar temporal. Las fui a buscar, eran poto y calzón, una se movía, la otra también. Estaban todo el rato juntas y no se notaba que teníamos cinco perros. El día que llegaron, mi marido estaba con turno y no las conoció. Cuando llegó y las vio se enamoró, pero le dije que teníamos que buscarle casa y me responde que ´ya le encontramos, nuestra casa´. Así que se quedaron las bebés, las amamos y se llevan súper bien con las otras”.

¿Hay alguna de tus perritas con que tengas mayor conexión?
La Chusca es mi alma, yo amo a todas mis perras, pero la Chusca me saca un pedazo de mi cuerpo. Siento que sin mí se muere. Como lo pasó tan mal, es muy desconfiada, aprendió el amor con mi amor, y eso no lo he vivido con ningún otro perrito. La Pascua sin mí no se moría, ella amaba a mi marido, con él se volvía loca, era su vida.

¿Qué te motiva a adoptar?
Están tan indefensos en la calle, nadie los ve, no les dan comida ni agua. Siento que ningún animal debe vivir así y eso me parte el alma. Eso es lo que más me motiva. Sé que no puedo salvar a todos los perros del mundo, pero trato de que la gente abra los ojos y se dé cuenta que adoptar es bacán, que son pura entrega y amor. Pero uno también debe tener tiempo y dedicación.

Cuéntanos sobre la personalidad de tus perritas, ¿cuál es la más inquieta, regalona…?
La Pascua, sé que no está, pero voy a hablar igual de ella. Era independiente, muy fotogénica. Debe estar sufriendo porque vamos a hacer fotos y ella no va a estar. Tu decías ¡foto! y ella te miraba, modelaba. La Chusca es mucho más tímida, recatada, observadora, es más adulta y sabia. La Palooza era una vieja que venía de vuelta, llegó y sabía que estaba en su casa, su vida, su todo. Muy sabia, indiferente también, vivía muy en su mundo. La Zuri es juvenil, intensa ¡quiero jugar! ¡quiero lengüetear! ella es mi perrita bebé, muy guagüita. Con la Dolce y la Gabbana nos estamos conociendo, llevan recién dos semanas en la casa. La Gabbanita es mucho más tímida, asustadiza, tiembla y la Dolce es más entregada, le gusta hablar, hace ruidos, es muy besucona y son dependientes de cada una, más la Gabbana de la Dolce.

Pascua
En la mesa del living de Camila está el ánfora de Pascua, junto a su collar. Está rodeada de flores y velas, es que el día previo a esta entrevista Almascotas le entregó sus cenizas.

¿Cómo enfrentaste el cáncer de Pascua?
Nos dieron el diagnóstico en Febrero y en siete meses me la quitaron. Pensé en llevarla a Argentina para que la operaran, porque acá existe la quimio para perros, pero no hay radio. Hay muy poco conocimiento sobre cáncer, pocos especialistas. Con mi marido dijimos que íbamos dar la pelea, hacer todo lo humanamente posible. Cuando nos dijeron que el tumor había crecido, él se contactó con un doctor que le dijo que la podía operar, pero podía fallecer en la operación, que lo podíamos intentar igual, había que conseguir sangre. Llegamos a un nivel de desesperación de otro planeta ¿qué más podría haber hecho por ella? Habría hecho lo imposible con tal que no se hubiera ido, era joven. Tenía 10 años, eso me da mucha rabia. Un cáncer, qué mierda, y qué mierda que tampoco haya tanto conocimiento o ayuda. Hicimos las tres primeras quimios e íbamos bien, en la última quedó la cagada y fue todo muy catastrófico, el tumor le creció, no podía seguir respirando, fue muy angustiante porque ella comía muy bien, se movía bien, pero era una perrita que cuando tenía una crisis no podía respirar. El día que la hicimos dormir estuvo todo el día con crisis, antes le salía sangre de un orificio de la nariz, después de los dos, tragaba sangre, era invivible y ver su desesperación y la de su cara era… (se emociona).

Finalmente decidieron hacerla dormir…
Ahora que te cuento lo revivo y siento que tomé la mejor decisión, pero pasa el tiempo y me pregunto si podría haber hecho algo más y eso me ha matado estos últimos días. Si habré tomado la decisión correcta, es muy difícil tomar la decisión. Pero como dice mi mamá, que bacán que el animal no tenga que sufrir. Hoy le agradezco a la vida de tener más perritos, porque si se hubiera muerto la Pascua y no hubiera tenido más perros yo me muero, necesito su piel, los lengüetazos, son mi todo.

¿Tu marido también es amante de los animales?
Su familia siempre tuvo perros, pero vivían afuera, nunca vivió la experiencia de dormir con el perro. Desde que llegó a mi casa yo tenía a la Pascua, Palooza y la Chusca, las conoció y la Pascua se enamoró perdidamente de él. Las ama locamente, son nuestras niñas, nosotros no tenemos hijos y son nuestras hijas. Es bacán poder equilibrar la pega, este último tiempo, que teníamos a la Pascuita enferma y había que ir a hacerle las quimios a Puente Alto, nos turnábamos o tratábamos de ir juntos. Para él perder a la Pascua ha sido espantoso, se le murió su vida, no te puedo explicar cómo ellos se amaban, es muy triste, muy doloroso, no hay palabras. La Pascua no se debería haber muerto. No se acordaba que yo la recogí, solo tenía ojos para él, me daba un par de besos y volvía a su lado. Yo creo que se murió mirando a mi marido en vez de a mí.

Tratamiento de fertilidad

Has contado en tus redes sociales que estás en un tratamiento para ser mamá, ¿qué rol han jugado tus perritas en esos días tristes?
Sin ellas me moriría, son mi fuente de energía, también bailar reggaetón y tomar un poquito de copete (ríe). Mi marido también, él es mi todo. Hay algo que me duele mucho y tengo que aceptarlo, porque ya fue, he estado embarazada ocho veces, he perdido ocho guaguas, y la Pascua sabía cuándo estaba embarazada, se ponía encima de mí. Cada vez que pasaba, yo me miraba con mi marido y decía estoy embarazada. Me duele el alma, cada espacio de mi cuerpo, porque toda mi vida soñé que iba a tener a mi guagua, que la iba a llevar a mi cama y que todas la iban a lengüetear. Pensar que la Pascua no va a hacer eso, me duele hasta respirar solo el hecho de pensarlo, se van muriendo ilusiones y sueños, porque de verdad era mi sueño que la Pascua lengüeteara a mis hijos porque era muy tierna con los niños. Es un proceso duro, pero adoptar me llena de felicidad, llegó la Dolce y la Gabbana, nuevas perritas, cómo va a ser, es una renovación de energías, un nuevo desafío, conocerlas, eso te da ánimo para seguir adelante. Los procesos de fertilidad son súper difíciles.

¿Qué son ellas para ti?
Ellas me dan vida. Siempre digo que cuando voy a los tratamientos de fertilidad salgo como 25 años más vieja, me miro al espejo y digo CTM, estoy hecha mierda, y hay cosas con las que voy compensando. Llego a la casa y un lengüetazo es como 5 años menos, voy compensando estas situaciones o los pelitos largos, que no quiero que se vayan. No quiero barrer más mi casa, quiero que se queden los pelos de la Pascua acá, pero también me quedo con un hermoso recuerdo.

¿Te gustaría dar algún mensaje?
Adopten, adoptar es lo más lindo que hay, es un gran trabajo, que entiendan que las fundaciones hacen todo lo humanamente posible por tratar de retener muchos perros, pero no porque recogen un perro la fundación puede tenerlo. Tengo mucha cercanía con Fundación Julieta, que ahora tiene una clínica, siempre necesitan apoyo, es un lindo proyecto. Que la gente tenga más conciencia que se den cuenta que adoptar es hermoso y que no dejemos de mirar para el lado, porque uno nunca sabe si un perrito puede estar necesitando nuestra ayuda. Eso para mi es fundamental, que la gente adopte, que no haya más criaderos y que no compren más perros.