Rocío Gómez, médico veterinario, dedicada al área de dermatología veterinaria, nos alerta sobre qué hacer frente a las espigas.
Las espigas son un gran problema sobre todo en perros de orejas caídas y peludas. El perro que más sufre con las espigas es el Cocker o perros que viven en zonas rurales.
Se recomienda revisar después de cada paseo, o por lo menos una vez al día, las orejas, nariz y las patas. Una espiga que se mete entre los dedos, porque se queda pegada en el pelo, puede hacer un hoyo entre éstos y puede ir migrando por debajo de la piel hasta muy arriba, dejando como un túnel que es muy doloroso.
Para el veterinario es todo un reto llegar a descubrir que es una espiga, porque no se ve, sólo se aprecia una inflamación en la pata y la espiga está mucho más arriba.
Lo ideal es siempre revisar entre los dedos de los perros, sobre todo los que son más peludos, cuando salgan de paseo revisarles las patas y las orejas para asegurarse que no haya ninguna espiga.