El origen del maltrato animal también ha sido abordado por la criminología y algunos estudios han concluido que, en el surgimiento de este fenómeno, tiene una relevancia importante las normas culturales y la consideración moral del animal. Para la cultura occidental, el animal es propiedad, por lo que gran parte del abuso hacia estos es legal y legítimo, en un contexto en que se nos señala que hay ciertos animales que deben ser protegidos y otros que podemos explotar, matar y consumir. Así las cosas, vivimos en una sociedad en la cual se normalizan ciertas formas de explotación animal, aceptando el maltrato institucional hacia los animales.
Sin perjuicio de lo anterior, en el derecho chileno se define maltrato animal en el artículo 291 ter del Código Penal que solo se refiere a las acciones intencionales. En los orígenes del Código Penal, en 1874, el maltrato animal era una falta contemplada en el artículo 496 N°35 que castigaba como falta a quien se hiciera culpable de actos de crueldad o maltrato excesivo con los animales. El bien jurídico de esta falta, es decir, aquello que busca proteger la norma, estaría relacionado a la moral y buenas costumbres, de acuerdo con aquella concepción filosófica que consideraría los malos tratos hacia los animales como un acto contrario a la ética y un indicio o predictor de futuras agresiones a otros humanos, en sintonía con lo que hemos ido reseñando.
Sancionar el maltrato previene otro tipo de violencia
La pregunta de por qué nos debería importar el maltrato y violencia contra animales, por lo general es respondida en la criminología porque a través del castigo de estos actos, podemos prevenir y evitar otros tipos de violencias contra humanos. Así, en la criminología son famosos los estudios del psiquiatra John Macdonald, quien en los años 60s propuso la famosa tríada de Macdonald, que nos explica que el maltrato animal junto a la piromanía y la enuresis nocturna durante la infancia, serían precursoras de comportamientos violentos que llegarían a la violencia sexual y asesinatos en serie. Estos hallazgos dieron pie a estudios de perfilamiento de asesinos, en los cuales se trató de encontrar a lo menos dos de estos elementos de la tríada y ha sido un enfoque bastante influyente en Estados Unidos, con diversos estudios que han buscado testear el rendimiento de éste y también por la formación de las policías norteamericanas que incluirían la tríada como elemento para detectar posibles hechos de violencia.
No obstante, este no sería el único desarrollo criminológico respecto al maltrato animal. Así, la denominada "hipótesis de la graduación de la violencia", desde los años 70s, propondría que el maltrato animal en la infancia y adolescencia sería un predictor de conductas violentas en la adultez, al examinar el historial de vida de criminales adultos y pacientes psiquiátricos, entre ellos asesinos seriales y violadores. De acuerdo con esta hipótesis, el maltrato contra los animales sería una forma de ensayo de conductas violentas, que después se realizarían contra humanos. Con este tipo de conclusiones, organizaciones como la Humane Society de Estados Unidos, empezó a considerar el maltrato animal como "el primer strike" en la graduación de la violencia.
Violencia intrafamiliar
Similar a la anterior, la "hipótesis de la generalización de la desviación" propone que los comportamientos agresivos ocurren dentro del contexto de otros comportamientos antisociales. Los estudios sobre la concurrencia entre violencia intrafamiliar y violencia animal es uno de los ámbitos más consistentemente replicados en esta disciplina, encontrándose que cuando existe maltrato animal en un hogar, muy probablemente hay otros tipos de violencia en la familia.
Estos estudios que examinan la relación entre la violencia intrafamiliar y la violencia hacia los animales de compañía han sido principalmente relevantes para: (i) determinar la prevalencia de la crueldad hacia los animales de compañía dentro de las relaciones físicamente violentas y (ii) la prevalencia de mujeres que retrasan dejar su relación violenta por temor a que sus animales de compañía sufran maltrato en su ausencia. Algunos ejemplos:
Medidas de prevención
Este tipo de evidencia es importante para poder adoptar medidas de prevención de violencia, siendo importante que las normas legales y las políticas públicas que aborden los comportamientos de violencia tengan en consideración la vinculación entre los distintos tipos de violencias. A continuación, ejemplos de medidas adoptadas y que han sido recopiladas por la Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos (CoPPA)
En conclusión, de acuerdo con lo expuesto es posible señalar que los resultados de las investigaciones realizadas en aquellos países que estudian la violencia contra animales nos dan ciertos antecedentes valiosos a la hora de pensar en políticas públicas y legislaciones que aborden las violencias de forma adecuada para resguardar los derechos de las víctimas, sean estas humanas o animales. Lamentablemente, en nuestro país este tipo de estudios no están dentro de las prioridades de nuestras autoridades ni de los centros de investigación, por lo que seguimos legislando y elaborando políticas públicas a ciegas, desprotegiendo a las víctimas de este tipo de violencias.