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Cuando elegimos un animal de compañía, inconscientemente estamos revelando parte de nuestra personalidad. Conversamos con una especialista en vínculo humano – gato, quien, desde España, nos revela rasgos que caracterizan a los amantes de los gatos, a los felinos y cómo podemos mejorar esta relación, que incluso ha despertado el interés de los científicos.

Paula Calvo, Dra. en Antrozoología, etóloga y especialista en vínculo humano-gato, cuyo propósito es promover el vínculo entre las personas y los animales de compañía para lograr el mayor bienestar de las familias multiespecie, menciona que se han hecho bastantes estudios, sobre todo comparativos, entre el tutor de perro y el tutor de gato. Es un tema controvertido y que ha despertado el interés de científicos que se dedican al estudio de la personalidad humana y que se han preguntado si en realidad existe una diferencia entre ambos tutores.

La especialista destaca que desde antes de 2010 se realizan estudios y se han encontrado diferencias entre ambos tutores. “Se han encontrado rasgos de neuroticismo y no hay que mirarlo como algo malo, sino que el neuroticismo es un aspecto normal del ser humano y todo ser humano tiene un neuroticismo, en mayor o menor grado. Los custodios de gatos tienden a ser algo más neuróticos que el tutor de perro. Hubo un estudio que decía que hasta un 12% más, que no es mucho, pero es un porcentaje significativo, sin embargo, tienen otro lado muy positivo: se les considera más abiertos, una apertura en cuanto a la sensibilidad, al arte, las emociones, a lo nuevo, a la imaginación, curiosidad. Una apertura mental con disposición a imaginar y a lo nuevo”.

Agrega que, los tutores de perro tienden a ser personas más convencionales, en cambio el tutor de gato tiende a ser alguien con ideas no tan convencionales. “También se han hecho estudios sobre inteligencia y parece que determinados tipos de inteligencia son más altas en el tutor de gato que en el de perro, pero aún queda mucho por investigar. Esto, que puede parecer obvio, ya que mucha gente lo sabe, es que tienden a ser menos sociables, más introvertidos, fríos en la comunicación y en las relaciones”.

Dra. Paula Calvo.

¿La personalidad de los gatos se parece a la de sus tutores?

La Dra. en antrozoología dice que también se han realizado varios estudios sobre la personalidad del gato en la última década y se han encontrado cinco dimensiones de personalidad equiparables a las del ser humano: neuroticismo, extraversión, dominancia, impulsividad y agradabilidad. “Para que una relación humano – gato funcione bien, y que esta relación sea exitosa y que no se vaya a romper, lo que se necesita es que cuadre esa relación, esa personalidad entre el tutor y el gato. Cuando existe una percepción de parte del tutor de que su gato es parecido a él en cuanto a personalidad, ya sea una persona más neurótica, que suele ser lo habitual y considera que su gato es neurótico van bien como pareja. Ahí, más que se parezcan, es que las relaciones que llegan a buen término y que llegan a mucho tiempo son sobre todo las que el gato y el tutor tienen una personalidad similar, al menos a la vista del tutor”.

Neuróticos

Es aquella persona que siempre está suspicaz de lo que le pasa alrededor, no se fía mucho de lo que le puedan decir los demás, que de primeras no confía en algo, ya sea en una persona que acaba de conocer o un individuo con el que se acaba de cruzar, por ejemplo, un gato con otro gato. El neuroticismo es esa desconfianza generalizada, explica la Dra. Paula Calvo.

¿Los humanos tendemos elegir un animal de compañía que sea parecido a nosotros?

Sí, totalmente, y eso explica que haya personalidades que se pueden distinguir entre la gente que vive con perros y la que vive con gatos. En las personas que viven con ambas especies, se ha visto que son más de personalidad de perro, como son inclusivos, sociales, acaban incluyendo también al gato, pero esos son los que viven con ambas especies. El que vive con solo con gatos tiene los rasgos de personalidad que mencionamos anteriormente, pero siempre hay excepciones. No hay que ser intransigentes en esta persona es de gatos y va a ser así. Lo que, si es cierto, es que tendemos a relacionarnos con el animal de compañía que más encaja nuestra personalidad y eso es lo que lleva a que determinada personalidad acabe con gatos o acabe con perros.

¿Los amantes de gatos pueden tener un perro?

Ni se lo plantean y les parece una locura tener un perro y al revés. Hay gente a la que le encantan los perros y en cambio dicen ´no me gustan nada los gatos´, pero cómo puede ser, si al fin y al cabo significa vivir con otra especie y listo.

¿Los gatos son más independientes y poco cariñosos?

Los gatos pueden parecer más independientes, socialmente les hemos asignado ciertas características, pero hay muchos gatos que te saludan, te reciben, pero como no esperamos que el gato nos salude, no lo fomentamos. Cuando tienes una familia o un tutor de gato que fomenta eso, al final tienes un gato que te viene a saludar, te maúlla, está feliz por verte. Lo que si es cierto es que son mucho más independientes, pero ojo, también hay perros que llegas a casa y no mueven ni una ceja. Ahí es cuando el tutor del perro dice “esto no es un perro, es un gato”. Siempre asignamos determinadas características y no son ciertas.

¿Cómo podemos fortalecer un vínculo sano con los gatos?

Lo primero es respetar los tiempos y las preferencias del gato. Eso quiere decir que por mucho que a nosotros nos apetezca acariciarle, ha de ser un gato que le guste que lo acaricien o que te conozca lo suficiente como para que te permita que le acaricies. Entonces, hemos de respetar los tiempos, porque un gato que hoy no te deja acariciarlo, dentro de 15 días si has respetado su ritmo, en cuanto a criar el vínculo, todo va a ir bien. Lo que debemos hacer es crear situaciones que faciliten esa interacción. Hay un gesto que es muy sencillo y que al gato le está diciendo que lo queremos y que lo respetamos, que es el cerrar los ojos lentamente, parpadear lentamente mirándolos. Esa es una señal comunicativa, un signo súper amistoso de nuestra parte, que, si ellos nos responden igual, maravilloso, ya que el gato está diciendo estoy cómodo contigo, te quiero, estoy a gusto. Luego, facilitarle premios, llamarle, fomentar su comunicación diciéndoles su nombre y tirarle un premio o una golosina de gato. Interactuar con ellos a través de juguetes, incluso cuando son estos palitos que tienen un hilo y al final tienen un juguetito con el que le incitamos a jugar, hay cierta distancia. Entonces, no estamos invadiéndoles ni tocándoles, estamos creando una relación con él sin ser invasivos, aquí también estamos fomentando el vínculo. Si juega y se divierte contigo te asocia a algo positivo, y eso es fomentar el vínculo y sobre todo no retarle ni castigarlo porque es lo peor que puedes hacer con un gato. Si ha hecho un comportamiento que no corresponde, lo mejor es darle una alternativa correcta e ignorar eso que ha hecho, porque cuando tu a un gato le riñes, estás estropeando el vínculo con él.

Entonces, podemos derribar el mito de que los gatos son indiferentes

Totalmente, lo único que necesitan es respetar sus tiempos para crear un vínculo para fiarse, confiar y poder expresar esa relación. Hay gatos que pareciera que nunca quieren estar encima de sus tutores, pero te giras y lo tienes al lado tuyo, está al lado de tu computador, a tu lado en el sofá, quizás no está encima tuyo ni pidiéndote caricias, pero está siempre cerca tuyo. Hay gatos que con eso ya les es suficiente, y cuando les falta eso, de verdad se estresan muchísimo, echan de menos a su familia humana, especialmente por vacaciones. La ansiedad por separación se da en los gatos también, dejan de comer, quizás no es tan evidente como en un perro que puede causar destrozos, llorar, ladrar y demás, sino que un gato deja de comer, de moverse, no quieren hacer nada, están deprimidos y así expresan: me falta mi ser humano, al que quiero.

Y en el caso de los tutores, que se dice que son más independientes y fríos…

No es tan así, por sus gatos harían lo que fuera, quizás son personas menos sociables, más fríos, pero con su gato son súper cuidadosos. Son personas que lo expresan de otra manera, cuidando cada detalle en casa para que su gato esté cómodo. A veces, parece que convivir con un gato es más fácil que convivir con un perro, mucha gente cree que es un animal de compañía fácil de cuidar, pero no es así. Todo lo contrario, porque si tú quieres tener un gato feliz en casa, debes tener un lugar muy adaptado para que todas las necesidades del gato se cubran dentro de casa y eso no es tan sencillo. Hay que tener tres dimensiones, rascadores, areneros, todo adecuado para nuestro gato y que le guste, y justamente ese tutor de gato es cuidadoso en cuanto a estos detalles.

5 tipos de tutores de gatos

Un estudio realizado por la Universidad de Lincoln, Reino Unido, llegó a establecer que hay 5 tipos de vínculos que los gatos pueden tener con sus tutores. La Dra. Paula Calvo explica que “es un estudio reciente (2020 -2021) que menciona que hay cinco tipos de patrones de relación humano – gato. Está desde aquella relación de total dependencia de uno por el otro y que suele ser una relación de ecodependencia, en que el gato no tiende a relacionarse con nadie más, ni con otros gatos, ni con otras personas. En el otro extremo está el gato que no se relaciona con el que supuestamente es su tutor, pero el tutor tampoco tiene un vínculo importante con ese gato. El gato entra, sale, hace su vida, esa persona le da de comer, beber y no se implica más allá, es una relación más utilitaria ´lo tengo porque evito tener ratones, cucarachas´. Hay todo un rango, son cinco diferentes tipos de patrones identificados que tienen que ver también con la personalidad del tutor, porque al final, según se comporte el tutor, va a afectar a cómo el gato se relacione, porque si el gato tiene un tutor que no fomente en vínculo con él, el gato se va a buscar la vida afuera. Hay personas que nos dicen que les gusta tener gatos porque sienten una conexión con lo salvaje, a los tutores de gatos les fascina observarlos, ver cómo descansa, cómo se mueve, la elegancia y eso que tienen mucho más salvaje, son como un tigre chiquitito”.

Conoce los 5 tipos:

1. Protectores preocupados que se enfocan en la seguridad del gato.
2. Defensores de la libertad que le dan una fuerte prioridad a la independencia de los gatos y se oponen a las restricciones del comportamiento.
3. Guardianes tolerantes que creen que el acceso de los gatos al mundo exterior es importante, pero que no les gustan sus hábitos de caza.
4. Cuidadores concienzudos que siente que tienen cierta responsabilidad en el manejo de los hábitos de caza de sus gatos.
5. Propietarios de laissez-faire que desconocen en gran medida los problemas relacionados con el hecho de que los gatos deambulen fuera de casa y cacen.

Foto de Sam Lion en Pexels.