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Mike Iriarte: Retratos que buscan una adopción

Mike Iriarte (@onlyguaus.fotografia) estudió pedagogía en educación física, tenía un gimnasio donde realizaba clases de crossfit, pero la pandemia lo motivó a reinventarse. Decidió unir su amor por los animales y la fotografía, hoy realiza retratos a distintos animales, pero también a rescatados con el fin de dar a conocer sus historias y ayudarlos a encontrar un hogar.

Mike Iriarte vivía en Antofagasta y cuando chico les tenía miedo a los perros, recuerda que una vecina tenía un Pastor Alemán, al que debían tomar para que él se atreviera a pasar. Se vino a Santiago el año 2011 y todo cambió cuando llegó a la casa de una amiga que tenía una perrita salchicha (Dachshound). «Con la Chula me enamoré de la raza, supe lo que es compartir con un perro, que durmiera en la cama; el 2013 llegó Bumper, mi primer perro, un salchicha que cumple nueve años en diciembre».

Mike Iriarte

Asegura que le ha enseñado mucho, porque han pasado diversas cosas juntos. «Como buen salchicha está bien fallado (ríe), cuando tenía un año se intoxicó porque comió veneno para los caracoles cuando andábamos paseando en el jardín del edificio. Estuvo en la UCI tres días y se salvó, a los cuatro años tuvo una hernia lumbar con crisis de dolor, lo tratamos con remedios y acupuntura; en marzo de este año tuvo una hernia cervical y lo tuvimos que operar. Tiene diagnóstico de enfermedad degenerativa discal, así que le puede volver a pasar». El 2018 adoptó a Esperanza, una perrita rescatada mestiza salchicha con Yorkshire, estaba abandonada en el jardín de una casa, la gente le tiraba pan para que comiera. En octubre de 2019, llegó un perrito afuera de su gimnasio, Rucio estuvo todo el día ahí y se lo llevó a su casa; en diciembre del mismo año, su polola trabajaba en el aeropuerto y le avisó que había llegado una perrita, Bianca, que si no encontraba hogar iba a ser eutanasiada. Mike la fue a buscar con el fin de buscarle una familia, sin embargo, «me enamoré de ella y la idea de darla en adopción duró menos de 24 horas (ríe)».

Reinvención pandémica

Durante la pandemia se fue a vivir con su polola, quien también tiene un perrito, Lucca, así que juntos formaron una familia multiespecie con cinco perritos. Mike estudió pedagogía en educación física, tenía un gimnasio de crossfit y hacía clases en otros recintos, rubro que cerró y se vio afectado por los confinamientos, por lo que tuvo que reinventarse. Fue Cornershop, prestó servicios de Uber, hasta que un día estaba entrenando a unos amigos en una plaza y vio que estaba llena de personas paseando a sus perritos, como le gusta la fotografía, la edición y el diseño decidió probar y dedicarse a retratar animales.

Una experiencia única

Empezó a buscar fotógrafos que se dedicaran a esto, tanto en Chile como en el extranjero, hasta que encontró un artista español con el que tomó un curso. «Empecé retratando a mis perros, luego algunos de amigos. Me acordé del caso de Sebita, que es un Pitbull que no tiene ojitos y fue rescatado por la Agrupación Sonrisa Animal, me contacté con la familia que lo adoptó y ellos decidieron hacerle una sesión de fotos celebrándole el cumpleaños. Me sentí tan bien, fue una sensación tan rica el estar ahí, de conocer a gente como ellos y dije: ‘Esto es lo que quiero hacer, me encanta’”.

Luego me contacté con Luis «Galgo» para hacerle una sesión a Palomita, una galguita rescatada, después me invitó a la junta donde se lanzó el nuevo proyecto de ley para prohibir las carreras de galgos, conocí al Flaco, al Calcetín, ambos galgos rescatados. «Mi idea es poder vivir de esto o que sea gran parte de mis ingresos, pero también seguir ayudando, que mi marca se de conocer por el trabajo, que la gente tenga una foto bonita de sus animales, que la puedan tener en el living de su casa o en su pieza, pero también quiero hacer una labor altruista, visibilizarlos, ayudar a que los animales encuentren un hogar».

Amor galgo

Mike explica que siempre le han gustado los galgos. “Sigo a la Fundación Galgos Chile, sus casos y me da mucha pena el estado en que los rescatan. Después se recuperan, les encuentran un hogar y muchas veces les vuelve a pasar algo, son perros tan dañados que me sensibilizan mucho. Al principio fotografié al Calcetín, quedé impactado porque era gigante, tremendo caballo (ríe), después conocí al Flaco, que es una montaña de músculos. Me proyectan, me sensibiliza su mirada, su personalidad, cuando los veo correr en las juntas, en el parque, contentos, me siento bien, y deseo que todos pudieran correr libres y disfrutar así. Me gustan todos los perros, pero ellos me producen algo más, cuando los ves es como una junta de sobrevivientes. Quiero seguir trabajando con ellos y conseguir el propósito que se prohíban las carreras de perros”.

Si quieres hacerle una sesión de fotos a tu perro puedes contactar a Mike en su cuenta de Instagram @onlyguaus.fotografia o al número +569 21832465