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Temas pendientes en materia animal

octubre 28, 2019 by Isabel Pinto en Actualidad Animal

Reconocer a los animales como seres sintientes, prohibir las carreras de galgos y el testeo en animales son algunas de las tareas pendientes en materia animal.

Diversas manifestaciones se han realizado a lo largo de nuestro país, donde los ciudadanos muestran su descontento con las políticas sociales del país, educación, salud y pensiones, son algunos de los temas en que se solicitan mejoras. Pero qué pasa en materia animal, cuáles son los pendientes y qué debemos mejorar.

1. #NoSonMuebles

¿Sabías que los animales son considerados “bienes muebles” por las leyes chilenas? Sí, aunque parezca increíble esa es su realidad: los animales son tratados como objetos y cosas por el derecho, lo que los deja desprotegidos en términos legales cuando son víctimas de abusos y maltratos. Hace tiempo que la ciencia declaró que los animales son capaces de sentir, tanto sensaciones físicas como placer y dolor, y también sentimientos como miedo y estrés.

Nuestras leyes están obsoletas, ya que no reflejan este conocimiento científico. El Código Civil define a los animales como “bienes muebles”. Por eso queremos exigir a nuestros legisladores que esto cambie y que se defina a los animales como “seres vivos dotados de sensibilidad”. Lo que permitirá abrir la discusión sobre otros derechos animales y sentará las bases para avanzar en temas como maltrato, tenencia responsable, circos, zoológicos, etc.

La abogada Carmen Gloria Arroyo explica que al ser reconocidos como seres sintientes ‘’los convierte en sujetos de derecho, dejan de ser cosas. Son seres vivos y al igual que los seres humanos, sujetos de derecho. Por lo tanto, debiesen crearse normas especiales e incluso, un código específico que contuviera normas relativas a la tenencia de animales y a los animales propiamente tales, más allá de si son tuyos o no. Simplemente porque son seres vivos. El cambio ordenaría el trato, la posibilidad de hacer más legislación para ellos, empezaríamos a asumir legal y formalmente un cambio cultural que debe ocurrir’’.

2. #NoMásCarrerasDeGalgos

Delgados, finos, espléndidos, los galgos en nuestro país han sido víctimas de una explotación amparada en la legalidad. La raza pertenece al grupo de los lebreles, un tipo de perro muy veloz, que en sus orígenes ayudaba en labores de caza. Sin embargo, sus maravillosas cualidades se transformaron en sus peores enemigos. Si bien hay quienes aseguran que les encanta correr, la forma en que son “entrenados” para las carreras es más un maltrato que una diversión.

En la actualidad, las carreras de galgos son legales en Chile, pero hay países, como Argentina, donde se han prohibido. “Es un ciclo de maltrato y explotación. Desde el nacimiento de un galgo de buena genética, entrenamientos, alimentación no adecuada e ignorancia respecto a todo lo que conlleva tener a una mascota. Es una vida muy triste. Aislada de otros perros, escondida en sectores donde se normalizó la práctica. Justifican el maltrato porque el perro es de su posesión: lo compró y entrenó, así que hace lo que quiere. Justifican las carreras como una tradición o porque su abuelo tenía galgos. Es una vida muy maldita, la verdad. Muy desconocida, porque se da en zonas donde la gente no se espanta con esto. Hay gente que incluso cree que esto no existe. Pero sí existe. Muchos galgos tienen terror al hombre. Terror al encierro. Terror a usar bozal o correa. Miedos muy difíciles de erradicar con etólogos”, dice Pamela Órdenes de Fundación Galgos Chile.

En julio de este año, la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales aprobó el proyecto de ley presentado por los diputados Vlado Mirosevic y Alejandro Bernales, apoyados por la ONG Animal Libre, Fundación Galgos, Libera, GEDA y Galgo Libre, que busca prohibir las carreras de perros.
Tras la aprobación, el proyecto pasará a la Cámara de Diputados donde será revisado. De ser aprobado pasará al Senado, si es confirmado será promulgado por el Presidente de la República y luego publicado, adicionando los artículos en discusión a la Ley 20.380. El problema es que pueden pasar años para que esta iniciativa sea finalmente promulgada.

3. #NoAlTesteoEnAnimales

Describir el testeo en animales –o peor aún, verlo– suele marcar un antes y un después en quienes valoran el trato ético a todo tipo de especies. Por esa razón, cada día son más las personas que optan por productos cruelty free, sobre todo en el área de la belleza. De este modo, la industria de la cosmética ha tomado el camino de la certificación, siendo cada vez más común ver este sello en maquillajes, cremas y todo lo relacionado con higiene. Sin ir más lejos, el 2018 marcas como Pamela Grant, Petrizzio, Natura y varias otras decidieron mostrar al mundo que no usan el testeo en sus procesos de producción.

En la actualidad, más de 500 mil animales sufren y mueren anualmente en laboratorios de cosmética (HSI, 2017). Por este motivo, el año 2016, la bancada PARDA, con el apoyo de las organizaciones No Más Vivisección y Te Protejo, presentó un proyecto de ley que busca una modificación al código sanitario para prohibir tests en animales en las pruebas de seguridad de cosméticos para comercialización en Chile, tanto en productos finales como ingredientes, exigiendo la utilización de métodos de reemplazo.

Como una forma de apoyar este proyecto de Ley, la campaña Be Cruelty Free está presente desde el año 2017 en Chile, y ya cuenta con el apoyo de más de 80 mil chilenos. Para Camila Cortínez, directora de ONG Te Protejo, el desafío más importante es lograr que la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados discuta el proyecto: “Necesitamos urgentemente que este proyecto de Ley adquiera más importancia para la Comisión. Creemos que, si bien existen muchas áreas en las cuales avanzar en materia de salud, la crueldad injustificada hacia seres vivos indefensos no puede seguir esperando”.

4. #NoMásAnimalesATracción

Caballos que pasan horas cargados más allá de sus fuerzas y que son castigados para continuar con sus labores, muchas veces en malas condiciones de salud, aún pueden verse en las calles de nuestro país. Para algunos, son una fuente de trabajo… para otros, seres vivos que sufren un maltrato que debe ser erradicado. Hay países que lo han logrado ¿Qué pasa con Chile?

Colombia viene hace años trabajando en una política de reemplazo de la tracción animal dentro de las áreas urbanas, con ejemplos emblemáticos como el de Medellín y luego Bogotá. En el caso de Medellín, el proceso de sustitución significó una inversión de un millón de dólares por parte de la alcaldía. El 50% fue utilizado para la entrega de un vehículo motorizado o capital para desarrollar un nuevo oficio. El otro 50% se invirtió en la caracterización de la población y apoyo social para la población. Así, la ciudad ha sido pionera en estos programas de sustitución.
En Chile, la tracción animal para carga se usa bastante en la zona sur, como en el área chilota y las regiones de Los Lagos y Los Ríos. En tanto, en la zona central, sobre todo en Viña del Mar, se ven mucho los carros o carruajes para el turismo, popularmente conocidos como Victorias en la Ciudad Jardín.

Según Lorena Vicencio, veterinaria especialista en equinos y diplomada en animales grandes, “la tracción a sangre es compleja, porque está muy arraigada en la sociedad. Para nosotros como veterinarios, debería estar obsoleta, porque no hay estado físico ni de salud de los caballos para cumplir con estas labores. El maltrato con los ejemplares carretones o de tiro es muy potente y las condiciones en que los mantienen, además, es deplorable”.
La profesional agrega que “muchas veces, el caballo de tiro está sin herradura, que es la protección que deben tener, o directamente presentan cojera, porque no se cumple con herraje como corresponde, lo que les trae problemas hasta en la espalda y el cuello”. Además, dice, “muchos tienen trastornos motores, en los músculos, las articulaciones, los huesos, entre otros”.

“Hasta que no haya una ley que diga que el tiro a sangre no puede seguir, la única forma de garantizar el bienestar de estos caballos -o burros o mulas- es netamente tratar de generar proyectos, capacitaciones, atenciones gratuitas, porque finalmente es el único aporte que puedes hacer”, asegura Lorena Vicencio.

5. Aumentar las penas de maltrato animal

María Celeste Jiménez, abogada especialista en derecho animal y presidenta de AnimaNaturalis Chile, explica que en el Código Penal de nuestro país, está presente el maltrato animal, en el artículo 291 bis (“El que cometiere actos de maltrato o crueldad con animales será castigado con la pena de presidio menor en sus grados mínimo a medio y multa de dos a treinta unidades tributarias mensuales, o sólo con esta última”). Así también, “hay una Ley de protección animal desde el año 2009, que tiene otro tipo de regulación, normas o artículos sobre la protección de los animales, no sólo de los que son de compañía, sino de todos y, además, se publicó la Ley de Tenencia Responsable de Animales de Compañía, que trata puntos que tienen que ver con cómo las personas se relacionan con sus mascotas y que deberían tenerlas en buenas condiciones. Ese es el marco que hay en Chile, hay jurisprudencia y muy buena’’.

Sin embargo, la crítica está en cuanto a las penas y la fiscalización. La abogada Carmen Gloria Arroyo destaca que ‘’hay que hacer un cambio, creo que la legislación no está acorde a lo que está pasando y las penas son demasiado livianas, es poco rígida la norma y eso permite que (los infractores) no reciban prácticamente ningún castigo, que les salga casi gratis el dañar a un animal. Creo que es de un salvajismo horroroso y además es un antecedente de cómo actúan con los seres humanos, si no les importan los animales. Hay estudios que demuestran que las personas que golpean, que maltratan animales pueden ser violentas con los seres humanos. Generalmente, en la violencia intrafamiliar se ve mucho’’.

‘’Hay un tremendo trabajo que hacer, porque esto es como si no existiera nada. Hoy lo que tenemos son algunas sanciones parche que han tratado de calmar los ánimos a los que nos enerva que maltraten o golpeen a los animales, nada más. No hay una regulación que vaya para un sendero o que uno diga: a partir de aquí vamos a seguir creciendo, estos son los organismos que se van a hacer cargo. No existe esa organización, hoy queda a la buena de Dios’’, finaliza la abogada.