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Tips para llevar a tu gato al veterinario y no morir en el intento

enero 14, 2019 by Isabel Pinto en Mestizos Magazine

Desde elegir bien la clínica, preparar el traslado o evitarlo, colaborar en la consulta, todo pensando en evitar el estrés a nuestro minino.

Por Carola Reyes

Día de vacunas. Primera pelea: meter al gato en su transportador. Segunda: escuchar sus maullidos de susto, que pasan por toda la escala musical, durante todo el trayecto. Tercero: entrar a la consulta y tratar de que salga de la jaula en que lo llevamos, porque obvio, antes no quería entrar, pero ahora no quiere salir… Quien tenga un gato, y no haya pasado alguna vez por alguna de esas experiencias rutinarias básicas de la visita al veterinario, que tire la primera piedra. Son “agregados” que vienen incluidos con el minino.

Si nosotros nos ponemos nerviosos cuando vamos al doctor, imagínate tu felino, que no entiende por qué está en un lugar extraño y con una persona desconocida que lo examina. Peor si se ha topado con otros cuadrúpedos en la sala de espera y no estaba con ganas de socializar. Hay algunos que lo toleran mejor, pero otros, definitivamente lo pasan mal y su experiencia en la consulta se convierte en un mal rato, para ellos y para su familia.

Las causas del miedo al vet

La médico veterinaria y etóloga María José Ubilla explica a Mestizos Magazine qué factores pueden gatillar miedo y estrés a los gatos cuando acuden a la consulta veterinaria:
• La presencia de animales y personas desconocidas.
• El ruido (por ejemplo de equipos médicos o vocalizaciones de perros).
• La sobrecarga sensorial de los hospitales, los olores de otros animales, entre otros.

La especialista en bienestar animal, quien también es creadora del blog “La Consulta del Gato”, detalla que hay señales que nos indicarán que nuestro gato está estresado en la consulta, como por ejemplo, expresiones faciales, posturales y vocalizaciones asociadas a miedo (orejas hacia atrás, dilatación de pupilas, postura de ovillo o bien con curvatura en “u” invertida de lomo y erizamiento de pelo), arañazos y mordiscos, junto con aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, entre otros. “Esto provoca que los pacientes muestren signos de miedo extremo, lo que se puede traducir en conductas de agresividad defensiva o, en extremo opuesto, de congelamiento”, explica María José.

¿Influye en ese comportamiento la crianza que tiene el gato en su casa?
Sí y mucho. Si ha tenido una crianza respetuosa y se han cubierto las necesidades físicas y comportamentales en cada una de las etapas de desarrollo felino, es más probable que muestre un mejor comportamiento en situaciones no frecuentes para él, como lo puede ser la visita al veterinario.

¿Cómo puedo colaborar en la consulta cuando mi gato está asustado, para que se calme?
Desde el traslado a la clínica se puede colaborar, por ejemplo, transportando al felino en caja de transporte impregnada previamente con feromona sintética de apaciguamiento felina o facial felina y realizando un viaje tranquilo. También, esperando el turno de atención con el paciente dentro de la jaula y nunca dejarla en el suelo. Calmando con tono amable de voz. Y durante la consulta, manteniendo un comportamiento calmo y colaborando en lo que solicite el médico veterinario que lo atiende.

Las ventajas del vet a domicilio

Alejandra Morales (@alemoralesat en Instagram), adora a los gatos y cuando hizo su tesis tuvo que ir a una casa donde vivían ¡70!, para obtener muestras para exámenes. Hoy es médico veterinario y atiende a sus pacientes a domicilio.

Explica que esta modalidad de atención “se recomienda en casos en los que andar en la jaula transportadora o andar en auto es muy traumático para el gatito… Esto debido a que no se les acostumbró desde pequeños. También es recomendable cuando hay más de un gato en el hogar, ya que es más fácil que uno vaya al domicilio, que trasladar a varios a la clínica”.

Otro punto que destaca es que la consulta en casa es buena en aquellos casos en que los responsables del gato (los dueños) son aprensivos y se estresan con la logística de traslado a la clínica. También en aquellos casos en que el minino es pequeño y se trata de su primera consulta, que suele ser más larga, y es el espacio para resolver más dudas sobre la crianza. Además, al estar en su hogar, se puede ver el ambiente en que vivirá y recomendar tips de enriquecimiento ambiental que favorezcan su desarrollo.

“En general, se baja harto el estrés al visitarlos en casa y uno como médico tiene mejor manipulación con los gatitos”, explica Alejandra, detallando que, en su caso, evita la ropa blanca para no alterar a sus peludos pacientes, procura no estar impregnada con los olores de otra mascota y ocupa productos naturales en base a aceite de lavanda que pone en las orejitas para calmar a los mininos. “Los dueños están mucho más tranquilos, no están alterados. La consulta se hace al ritmo del gato. Dejas que primero te conozca, que te huela y luego se hace el examen clínico súper lento, cuando el gato quiere y se acerca”, relata.

La especialista detalla que los procedimientos que se pueden desarrollar en casa son aquellos de atención primaria, vacunaciones, desparasitación interna y externa, toma de presión, toma de muestras sanguíneas, de orina, implantación de microchip, aplicación de suero subcutáneo, inyección de medicamentos, peluquería, corte de uñas y limpieza de oído.

Debes tener presente que otros procedimientos y exámenes de alta complejidad requerirán atención en un centro hospitalario y que el mismo médico te lo indicará.

CLÍNICAS AMIGABLES

Aún no son muchas, pero existen. Clínicas veterinarias exclusivamente para gatos. Donde entras y todo está pensado en ellos. Desde las fotos y los rascadores en la sala de espera, hasta los delantales de los doctores, estampados de gatos, por supuesto. El paraíso de los catlovers. En otros centros médicos, encontrarás especialistas en medicina felina. Sin embargo, tanto en aquellas especializadas, como en las que no, hay ciertos aspectos que debes evaluar a la hora de atender a tu gato.

María José Ubilla (Etóloga, La Consulta del Gato), explica que “minimizar el estrés para los pacientes debe ser una prioridad en las clínicas y hospitales veterinarios. Si bien no es posible un ambiente sin estrés, crear uno amigable se puede lograr aplicando algunas acciones, como ejemplo, separación de salas de espera y consultas para perros y para gatos; también que equipo profesional y técnico muestre un comportamiento empático hacia los pacientes y siendo capaces de reconocer en lenguaje postural y emocional de estos en sus aproximaciones y examinaciones, entre otros”.

La especialista en bienestar animal, opina que “es vital que los médicos veterinarios clínicos se esfuercen en que la atención de felinos (y también perros) se realice bajo manejos fear free (libre de miedo) o amigables, y se aprovechen instancias en que los pacientes muestren un buen comportamiento, se refuercen dichas conductas y así ellos relacionen al médico veterinario y la clínica con estímulos no desagradables”.

María José Ubilla, detaca que si la experiencia en la clínica es positiva para la mascota, no solo ella se verá beneficiada, si no que el mismo centro, puesto que por un lado se disminuirá el tiempo necesario para la atención, no se requerirá ayuda adicional en la atención, y los responsables de la mascota mantendrán su fidelidad con el establecimiento.

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