Rodrigo Sepúlveda
Actualidad Animal

Rodrigo Sepúlveda, Lucas & Nala “Son mis hijos”

El periodista de Mega nos cuenta sobre su amor por los animales, la historia de Nala, la perrita que rescataron de la calle, y cómo han enfrentado la partida de Lucas, que los acompañó durante 11 años. Además, hablamos de la indignación que le provocan temas como el maltrato, abandono y robo de animales.

Por Isabel Pinto G. Fotografías: Gonzalo Muñoz

Rodrigo Sepúlveda nos recibe en su casa con la misma calidez que lo vemos a través de las pantallas de Mega; tras él aparece Nala, quien mueve la cola efusivamente y saluda para recibir unas caricias. El periodista llama a su esposa, Paula, y a sus hijas Renata (18) y Javiera (15) para que participen de la sesión de fotos. Mientras están todos en el sofá recuerda a Lucas, quien era un integrante más de esta familia y falleció producto de un tumor en junio pasado. “No sabes cómo me hubiera gustado que Lucas estuviera aquí y que fuera parte de esto”, menciona. “Para recordarlo a la Rena se le ocurrió que nos hiciéramos un tatuaje, así Lucas nos va a acompañar toda la vida. Ella eligió el diseño, nos incentivó a hacerlo, fuimos a almorzar y nos pusimos de acuerdo en hacerlo en el antebrazo izquierdo. Una patita y con la L de Lucas, es una forma muy bonita de recordar a nuestro hijo».

Javiera, Renata, Paula y Rodrigo.

A Lucas lo desahuciaron debido a un tumor, ¿Cómo recibieron el diagnóstico?

Nos caímos al piso, fue terrible porque dieron el diagnóstico por teléfono, con pandemia de por medio. Nos dan el resultado de una ecografía y nos dicen que se va a morir en uno o dos meses, máximo tres, cuatro no va a sobrevivir y que va a estar pésimo. Lloramos todo el día, fue un dolor muy grande, porque te dicen que se va a morir, lo tenías al lado y no puedes hacer nada. Pregunté si se podía operar, y me dijeron que si lo hacíamos lo matábamos. 

Lucas

¿Qué decisión tomaron como familia?

Hicimos lo que hemos hecho siempre, le dimos mucho cariño y aprovechamos todos los minutos, todos. Pasaba el tiempo, estaba bien y feliz, pasaban los meses, un año, estaba impecable y se empezó a hinchar, a ponerse más gordito. Lo llevamos al veterinario para ver cómo estaba y nos dijeron que la situación era incontrolable porque el tumor le había invadido todos los órganos, le estaba invadiendo su cuerpo. En ese momento estaba bien, pero nos reunimos los cuatro y tomamos la decisión de que en el momento que estuviera mal lo íbamos a dormir porque no queríamos que sufriera.

El momento del adiós

Rodrigo recuerda que un viernes fueron juntos a la plaza y Lucas disfrutó sin problemas, luego salió a pasear con su señora y sus hijas, y estaba feliz. “El sábado en la mañana me estoy haciendo desayuno, como a las 7 de la mañana, antes de irme al noticiero y lo veo mojado entero, con convulsiones, lo abrazo y lo empiezo a contener. Llamo a mi señora y mis hijas, ellas lo llevaron a la clínica veterinaria y tuvieron que dormir al guatón”.

Es una decisión muy difícil, pero Lucas les regaló tiempo y ustedes mucho cariño

Todo, él fue un ángel acá, nadie pensó que después de ese diagnóstico iba a durar tanto. Creo mucho en las energías, y cuando hay una enfermedad pienso en la solución y en darle buena energía para que esté bien, y acá sólo le dimos amor.

Rodrigo y Lucas.

¿Cómo han vivido su partida?

Ha sido una locura, imagínate lo duro que fue para mí, que cuando falleció tuve que entrevistar a Sebastián Sichel en el canal, siguió la vida. Después fue el Día del Padre, y me muestran un video que habían grabado mis hijas con la Paula, la Nala y Lucas el día anterior, lo ponen y me puse a llorar en pantalla. Nadie sabía que había fallecido, lo hicieron con la mejor de las intenciones, pero a mí se me partió el alma y tuve que contarle a la gente lo que pasaba. No lo podemos olvidar, lo cremamos, nos llegó su ánfora, las cenizas están en el velador, le hablamos, pero no es lo mismo, es una locura. Somos medios rayados, guardamos sus collares, tengo guardado el polerón que usé la última vez que estuvo conmigo y tengo su olor, no, es heavy. Es difícil de expresar, porque hay gente que no entiende y no comprende, respeto eso, pero nosotros lo amamos, es un hijo, no se va, sueño con él. Además, crió a la Nala y vemos mucho de Lucas en ella.

¡Bienvenida Nala!

El periodista nos cuenta que tenían a Lucas, y su hija Javiera quería otro perro. Siempre pensaron adoptar con el fin de ayudar y cambiarle la vida a un animal abandonado. Fueron a la Fundación Mirada Animal “donde recorrimos, estuvimos paseando a los perros y nos enamoramos de muchísimos, queríamos traernos a todos, una locura, volvimos a la casa y la Javi tenía que decidir, porque ella lo iba a elegir. Estábamos en eso cuando nos llama una amiga de mi señora contándonos que había una perrita en el sector donde ella vivía a la que maltrataban todo el día. Te mueres lo que era, del porte de una pelota de tenis, vivía en la calle y un caballero que estacionaba autos le pegaba, estaba sangrando, horrible. Nuestra amiga habló con el caballero, se la pasó y la fuimos a buscar”.

Rodrigo y Nala.

La mayoría de los perros maltratados son temerosos…

Sí, pero no sabes lo que es la Nala hoy, tiene un poco más de dos años y es una bendición de Dios. Llegó con rasguños, temerosa, y hoy tiene una mirada, unos ojos que hablan, que te dicen cosas, que expresan. Es cariñosa, se sube a las camas, le gusta ponerse en las almohadas, es inteligente, rápida, no sabes el amor que le tenemos. Creo que por haber sido maltratada entrega amor, es muy generosa con nosotros porque en esta casa lo único que se le da es amor, nunca la he retado, ni porque se haya mandado una cagada con una zapatilla (ríe), es un amor. Pero claro, cuando llegó era miedosa, temerosa, uno levantaba la mano y ella se encogía, se escondía, era un gesto que tenía aprendido, que la mano arriba era un golpe. Mi señora y mis hijas también se derriten con ella, es tan generosa que nos da cariño a todos, la amo.

Renata, Rodrigo, Nala y Javiera.

Mencionaste que Lucas la había criado y que ves cosas de él en ella…

Ella es la representación del Lucas, él llegó el 2010, fue un regalo de mi suegro, yo estaba en el Mundial de Sudáfrica cubriendo a la Selección, regresé y lo primero que me muestran es una bola chica, negro, exquisito. Convivieron durante dos años y él era un amor con la Nala, por eso ella tiene muchas cosas de Lucas, lo recordamos todos los días al verla. Primero Lucas se puso celoso, no podía entender, él era el dueño de esta casa, hacía lo que quería, y llegó esta señorita, que también tenía su espacio, su cama, su platito. Al principio hubo un rechazo, pero después fue puro amor, eran compañeros, corrían juntos, dormían juntos.

¿Cómo vive ella su ausencia?

Estuvo dos semanas triste, no comía, no se movía, lloraba en las noches, fue impresionante. Ella es súper activa y no le importaba nada, buscaba, miraba y no encontraba a su partner. No sé qué habrá sido Lucas para ella, su papá o su hermano, pero estuvo muy triste. La sacamos adelante sólo con cariño, la sacábamos a pasear, le hablábamos, le hacíamos cariño, es una reina en la casa. Ha sido muy duro, es tremendo, fueron 11 años juntos, me acompañaba a trabajar, hacía mis programas en vivo y estaba conmigo, era un personaje, y esta casa está llena de recuerdos de él.

¿Qué son ellos para ti?

Lucas y la Nala son nuestros hijos, y para la Javi y la Renata son hermanos, no lo cuestionamos, son hijos y los amamos a morir.

¿Algún mensaje que te gustaría entregar a quienes aman a sus animales, y a los que no le gustan también?

Lo único que puedo decir es que los que tienen mascotas son unos afortunados, que las amen, las quieran, las abracen, que las disfruten y gocen minuto a minuto, que le entreguen todo su amor, pasión. Que los sientan, que se los peguen en el cuerpo y que los puedan sentir, que tengan esa complicidad absoluta, que no se arrepientan de nada y que digan ¡uy se me fue y no hice esto!, que puedan decirle te quiero, darles un beso, que los disfruten a morir. Y a los que no les gustan, les diría que ¡no saben lo que se pierden! No saben el amor que te pueden entregar, la fidelidad generosidad, lealtad que te pueden dar; dénse la oportunidad de tener, de adoptar, porque la vida con mascotas es distinta. 

Meganoticias

El periodista no duda en darle espacio a temas de contingencia relacionados con animales en el noticiero, y reconoce que le cuesta entender la violencia contra ellos. “No me puedo meter en la cabeza que alguien le pegue a un perro. Me dan ganas de secarlos en la cárcel, para mí es como que le peguen o maltraten a un hijo, que le peguen a tu hija. No acepto ese tipo de cosas”.

Entrevistaste a Luisa, a quien encañonaron para robarle a Bartolo, su perro Pug

Sí, el dolor de Luisa…, la tuve en pantalla y estaba deshecha. Es como que secuestren a tu hijo, eso es lo que no entiende la gente, dicen “es un perro, da lo mismo”. Y no, para los que queremos a los animales no es un perro, es un hijo, una hija. Hay que ponerse en el lugar del otro, hay que tener empatía, respetar el sentimiento del otro, ¿por qué voy a tener el derecho de robarle el perro a alguien, para venderlo, para qué? Los tipos que hicieron eso tienen que ser detenidos.

¿Qué opinas sobre el abandono?

Me indigna, me da pena, me da rabia, me empelota, me hace enojar, no lo puedo creer, por eso agradezco cada vez que aparecen tantas fundaciones con almas solidarias que son capaces de rescatar. Todo lo que sea abandono o violencia contra ellos me provoca sensación de rabia, me hace enojar muchísimo, me cuesta comprender cómo tienen tanta maldad en la cabeza con seres que lo único que hacen es dar amor, a mí me parte el alma, me molesta muchísimo.

Amor por los animales

La relación de Rodrigo Sepúlveda con los animales comenzó cuando era pequeño; tuvo ocho gatos, le gustaba jugar, observarlos, entenderlos, hacerles cariño, compartir con ellos. También tuvo conejos y una perrita mestiza llamada Maura. Asegura que todos los animales le provocan curiosidad, amor y ternura. “Veo un elefante, un rinoceronte, y me derrito; un chimpancé o un mono, que me encantan, y me vuelvo loco. Me quedo pegado mirándolos, o a las jirafas, los animales me entregan mucha energía positiva, limpia, linda, me quedo viendo lo que hacen, sus actitudes, reacciones, sus movimientos, tengo adoración por ellos. Para mí cualquier tipo de animal es una bendición”.