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Testeo en animales: Crueldad Maquillada

Más de medio millón de animales son usados para verificar la toxicidad de productos cada año. Lamentablemente, casi todos mueren por los mismos experimentos o los asesinan porque no son útiles. Hoy existen técnicas efectivas para probar ingredientes sin usar a estos pequeños e indefensos seres. “Las pruebas en animales en cosmética poseen una eficacia de un 40 a 60 %, mientras que las pruebas alternativas alcanzan hasta un 80% de efectividad”, señala Camila Cortinez de la ONG Te Protejo.

Es moralmente inaceptable mantener a animales, como conejos, cerdos, roedores, cobayos y hasta primates, encerrados con la finalidad de probar ingredientes farmacéuticos o cosméticos en su cuerpo que pueden llegar a matarlos. Esta es la posición de cualquier amante de los animales que además entiende que hoy existen otras formas de probar productos, especialmente cosméticos. 

El pasado 24 de abril se conmemoró el Día Mundial del Animal de Laboratorio, recordándonos que, según información de Humane Society International, 500 mil animales a nivel mundial son vendidos para estas prácticas que se remonta a comienzos del siglo XX y que, aunque frecuentemente producen resultados inexactos o erróneos, continúa siendo realizada en diversos países.

Camila Cortínez, directora ONG Te Protejo, explica que existe dos tests principales para medir la irritabilidad en la piel. “El primero es el test Draize, y se aplica en conejos. Ponen una sustancia en los ojos del conejo o directamente en la piel afectada para ver de qué manera ésta tiene un efecto corrosivo o de irritación en el animal. Después que concluye, se evalúa visualmente -solo con observar se llega a una conclusión- cómo quedó esa superficie, la piel o el ojo. Casi todos los conejos quedan ciegos y después son todos asesinados porque no les sirve para otro estudio. Lo mismo pasa con los estudios de piel, porque las sustancias pueden ser corrosivas, y penetrar las capas de piel”.

Una realidad que confirman en la Organización Internacional AnimaNaturalis, desde donde explican que esta técnica se realiza hace más de 45 años especialmente en conejos albinos porque son baratos, fáciles de obtener, tranquilos y no agresivos; y tienen ojos grandes con lo que facilita la aplicación y observación de los efectos de la sustancia.

“Durante los siete días que suele durar la prueba, los animales sufren un extremo dolor, úlceras y hemorragias, por lo que se los inmoviliza para evitar que satisfagan su instinto de rascarse y lavarse. Para tal fin, también se suelen mantener los ojos abiertos con clips. A menudo, los animales acaban ciegos (…) Es frecuente que se utilicen dosis demasiado elevadas de la sustancia, con lo que se sobreestima la sensibilización”.

El segundo test es el DL50 (Dosis Letal 50) en donde toman población de ratones o conejos e inyectan la sustancia en el cuerpo, con ciertas cantidades diarias hasta que la mitad de la población muere, entonces ahí determinan el índice de toxicidad de las sustancias que luego se pueden proyectar en humanos. “Esta eficacia no supera el 50%, por lo tanto, casi es tirar una moneda y ver cómo funcionaría en persona”, comenta la directora de Te Protejo.

Desde AnimaNaturalis agregan que se desarrolló en 1927 para medir la toxicidad aguda de ciertos compuestos en animales vivos y que conlleva dolorosas y agonizantes consecuencias para los animales como dolor, convulsiones, diarrea, hemorragias nasales y bucales, vómitos, muerte (…) Para cada test son necesarios unos 200 animales”.

¿Otros tests? Cortínez revela que existen testeos alternativos probados por la Unión Europea, relacionados con estudios in vitro, que usan trozos de piel u ojos que vienen de la industria de la carne o desarrollo de tejidos celulares para realmente analizar sobre un tejido que tenga relación similar a las que tendría una piel humana. AnimaNaturalis nombra otros métodos que no utilizan animales y que se consideran como alternativos: cultivos de células (obtenidas de cadáveres, biopsias y cirugía plástica), Corrositex, Episkin, SKIN2, MATREX, The Fluorescein Leakage Test. “Existen más de 60 alternativas efectivas, pero el proceso de validación es extremadamente lento. Cabe destacar el test HET-CAM (aprobado en Alemania), el EYETEX (solución de proteína de judía) y el BCOP (aprobado en Bélgica)”.

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